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Un año de “estabilidad” a la ucraniana

marzo 8, 2011

Publicado en Diario YA

Se hizo el silencio. De Ucrania se ha dejado hablar, como si no hubiera existido nunca. Los altavoces del Kremlin pregonan que eso se debe a que el presidente Yanúkovych ha logrado recuperar la estabilidad que tiraron por la ventana los revolucionarios, que por fin hay paz y diálogo una vez que Viktor Yúshchenko ha desaparecido de la escena política del país.

Discrepo. Cierto que Yúshchenko una vez acabada a revolución naranja, no fue hombre de diálogo fácil y que abusaba a veces al intentar forzar su visión de la jugada, ahora, ¿que Yanúkovych ha logrado la estabilidad? No hay convulsiones externas porque los intereses económicos y militares de la Federación Rusa y sus magnates están bien seguros, aunque en ocasiones se sientan chirridos como los que ocasiona el petroleo venezolano del oleoducto Odessa-Brody.

Veamos qué significa la estabilización en lo que, a mass media se refiere, según Vakhtang Kipiani, amigo y colaborador del desaparecido periodista Gongadze y continuador del proyecto que puso en marcha ese periodista asesinado: Ukrayinska Pravda. Lo tiene muy claro: “Yanúkovych nos quiere llevar a Bielorrusia”. No lo ha logrado porque no es fácil llegar al status quo de antes de la revolución naranja. “Sabíamos y sentíamos que las libertades iban a ser recortadas, y que el poder iba a actuar de modo más sensata que en tiempos de Leonid Kuchma, porque en tiempos de Yúshchenko no había presiones a los medios. Hubo algunos incidentes, como que a alguien no le dejeran entrar a una rueda de prensa, o no le dejaran acceder a alguna información, pero no existía un sistema, no se mandó cerrar ningún medio de comunicación, no había demandas, multas. Eran tiempos de libertad, anárquica, pero libertad”.

“El paraíso del periodista”, le interrumpo. “No tanto, porque el paraíso es cuando escribimos y eso influye en decisiones, etc, y aquí nada. Es algo específico de a situación ucraniana, podemos hablar de algo, pero luego nadie oye, nadie sabe… Así como en tiempos de Kuchma se juzgaba a los periodistas, se los atacaba, perseguía…, en tiempos de Yúshchenko no se perseguía ni se atacaba, pero nadie hacía caso. Ahora tampoco nadie sabe nada, pero las presiones, aunque no son tan visibles, existen. Sobre todo en las órdenes de hacer callar a las televisiones sobre temas importantes: los canales han dejado de hacer preguntas a los mandatarios, no se pregunta sobre temas importantes. En tiempos de Yúshchenko había muchas investigaciones, cuestiones escamosas, la sociedad sabía que esto y aquello está mal, que si el hijo del presidente está involucrado en una trama de corrupción, o que el cuñado también. Ahora no se habla.

Vemos por ejemplo que el hijo del actual presidente se ha hecho millonario y nadie sabe cómo. Era un dentista normal y ahora tiene un banco de 100 millones de dólares, eu un año o dos, y las televisiones no dicen nada. En internet sí puedes leer sobre esto”. Pero internet lo usa una pequeña fracción de la sociedad, jóvenes que además no vas a las elecciones”. “Y esta censura es continua, pero no se hace de modo administrativo”, como en la era Kuchma, cuando solían llegar instrucciones a las redacciones sobre a quién mostrar y a quién no”. No hay pruebas materiales, pero hay silencios bien claros. “Hace unos días el presidente usó en público una palabrota del slang criminal, un lenguaje de bandidos. Dos de los principales telediarios no lo emitieron. Esto es un ejemplo gracioso, pero hay muchos otros sobre cuestiones de corrupción”, y cuenta que Ukrayinska Pravda ha descubierto que en un edificio de propiedad del presidente Yanúkovych unos elementos de baño, decorativos y secundarios, han costado varios milones de dólares, que es también dueño de varias cientas de hectáreas, de un parque móbil de varios cientos de coches,… sin haberse ocupado nunca de negocios de ningún tipo. O como en los informativos sólo se presenta la opinión del gobierno, sin comentarios de expertos que podían escucharse aún hace un año. Algo parecido ocurre en los principales programas televisivos con participación de políticos: aunque en teoría existe un cierto balance, la oposición se queja de que no se invita a sus pesos pesados y la desproporción es evidente.

Luego se persigue a la oposición: a Yuliya Tymoshenko no la dejan salir aún del país porque “podría evadirse”. Fue mal primer ministro, no supo torear la crisis, existió corrupción en su gobierno y lo ideal sería que se jubilara, pero sigue siendo lider de la oposición y la llevan de un juzgado a otro, por absurdos, sólo para sacarla en la tele de esa guisa: si ella robó o si le robaron, da igual, el caso es que está mezclada en un robo.

Un miting lo podía organizar y lo organizaba cualquiera: de izquierda y de derecha, homófobos y homosexuales, euroentusiastas y comunistas anti-OTAN. Eso también es cosa de la historia. Los encuentros de apoyo al gobierno están protegidos por la policía, mientras que ésta estorba en los de la oposición e impide llegar a Kyiv a autobuses, o los atacan y golpean.

No es tampoco Yanúkovych el presidente de todos lo ucranianos. De hecho, ha mostrado desde el mismísimo primer día su tendenciosidad: ha interrumpido una buena costumbre que existía incluso mientras mandaba Leonid Kuchma, y que consistía en que en la fecha de la inauguración de su mandato recibía la bendición y los mejores deseos de los principales líderes cristianos del país reunidos en la Catedral de Santa Sofía. Se acabó también: esta vez sólo estuvo invitado Cirilo, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, la cual no sólo no se contenta con gozar de un trato preferencial discutible en un país tan dividido en cuestiones nacionales y religiosas, sino que se permite el lujo de anunciar que otras ramas de la Ortodoxia en Ucrania van a ser eliminadas.

¡Menuda estabilidad!

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Back to the CCCP… o casi

julio 29, 2010

La revolución naranja de 2004 y los años siguientes se caracterizaron por el rápido paso de la euforia a la desilusión. Sin embargo, con todos sus defectos, hay que reconocer que la democracia ucraniana se caracterizaba por una libertad de opinión y de prensa envidiable. El actual presidente Yanúkovych y las instituciones a su servicio parecen dispuestos a que este logro pase definitivamente al pasado.

En los últimos meses somos testigos de intentos por parte de Yanúkovych y los servicios especiales de controlar la información que emiten los medios de comunicación y de limitar la libertad de opinión y enseñanza de las universidades.

El caso más sonado tuvo lugar en la Universidad Católica de Ucrania (UKU), en Lviv. A mediados de mayo, un oficial del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) trató de convencer al rector de esta institución, el p. Borys Gudziak, para que firmara una carta en la que se obligaba a cooperar con los servicios de vigilancia del Estado. (más…)

Maniobra de distracción

mayo 14, 2010

Debe tener grandes planes el nuevo presidente ucraniano, Viktor Yanúkovych. Sin duda. Lo delatan no sólo la celeridad en poner en marcha controvertidos proyectos de serias consecuencias a largo plazo para el país sino también las formas que está usando.

Yanúkovych tiene intenciones no muy rectas y no es un lince, pero en su cuartel general saben bien lo que hacen. Entre otras cosas, han puesto de ministro de Educación al señor Tabachnyk, conocido en todo el país por su… ¡ucranofobia! Digo que saben bien lo que hacen porque han puesto a Tabachnyk de ministro precisamente para llevarse los golpes de la oposición y ser el personaje más odiado por la sociedad, o por su parte más patriótica, para poder dedicarse ellos mientras tanto a negocios más beneficiosos.

Realmente, Yanúkovych tiene prisa. Le han bastado apenas dos meses para hecer que la flota rusa se quede en Crimea hasta el 2052, para que Gazprom esté a punto de tomar el control sobre los gasoductos nacionales y para minar considerablemente la libetad de prensa.

Occidente, adormecido. Sólo importa que haya tranquilidad momentanea con el gas. Y además, Ucrania ha perdido en la tragedia de Smolensk a Lech Kaczynski, que era en la práctica su único abogado en la UE. Pintan bastos: Rusia sin Ucrania es potencia, pero no imperio.

Por un puñado de dólares

abril 29, 2010

Hay que reconocerle a Yanúkovych que ha conseguido sorprendernos. No por sus decisiones, que eran de esperar, sino por la rapidez y firmeza con que las está tomando.

Más que el carácter prorruso del nuevo presidente, lo importante para firmar el nuevo contrato de arriendo de la base de Sebastopol a la Federación Rusa ha sido el dinero. Pero las consecuencias de tamaño movimiento son poco previsibles en este momento: en treinta y dos añitos largos que quedan puede ocurrir de todo. Y aunque hoy por hoy los efectivos de que Rusia dispone en Crimea pueden valer para enfrentarse con Georgia y para poco más, hay que decir que para la soberanía ucraniana la noticia es un golpe, casi la aceptación del papel de vasallo.

Eso sí, gran parte de la culpa la tiene la actual oposición, que en sus pocos años de gobierno del país consiguió dilapidar el crédito que adquirieron durante la revolución naranja. Tymoshenko en su rol de defensora de los intereses patrios convence poco.

Sebastopol - Flota del Mar Negro

No es precisamente lo último en diseño. Ni en protección: uno entra como Pedro por su casa.

Entre la peste y el cólera

febrero 6, 2010

Hasta hace no mucho podía decirse con bastante razón que Kyiv era la capital de Ucrania y Lviv -o Leópolis- la de los ucranianos. En concreto, esta frase era actual hasta la revolución naranja que tuvo su epicentro en Kyiv, cuyos habitantes se lanzaron en masa a la calle para defender su joven democracia. (más…)

Exit-polls en Ucrania

enero 17, 2010

Algo de sorpresa, aunque, bien mirado, no tanta.

Yanúkovych 31,5%; Tymoshenko 27,8%; Tihipko 13,5%, Yatseniuk 7,8% y el ya casi ex-presidente ushchenko 6%.

Son sólo datos estimatorios, claro, pero la diferencia entre el líder del Partido de las Regiones y la primer ministro no es tanta como se suponía. La segunda ronda puede ser muy reñida. Tihipko, la revelación de la campaña, se queda lejos. Hubo un momento en el que parecía que podía superar a Tymoshenko, pero es difícil saber si eso fue real: desde hacía una semana no podían publicarse encuestas en los medios ucranianos, pero en los rusos -muy populares allí- sí. Por otro lado, Tihipko dirigió la campaña de Yanúkovych hace cinco años. Luego se retiró de la política activa y trata de presentarse como el último hombre limpio. Es un multimillonario que no tendría problemas en “conseguir” encuestas favorables.

Por si las moscas, Moscú apostó este año por dos candidatos en vez de uno: los dos que encabezan los sondeos.