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Faltan palabras

junio 1, 2017

No pensaba escribir nada hasta dentro de unos meses, pero hay momentos en los que resulta casi imposible contenerse y éste es uno de ellos.


Pocos son ya los medios extranjeros que prestan atención a la investigación de la catástrofe de Smolensk del 10 de abril de 2010 en la que fallecieron 96 pasajeros del tupolev del gobierno polaco, incluyendo al presidente Lech Kaczyński y a su esposa. Si algo se publica, suele ser en el contexto de la “caza de brujas” que supuestamente el actual gobierno de Ley y Justicia ha organizado contra políticos de la oposición y contra Donald Tusk.

Se sigue dando fe a la curiosa teoría de que la cooperación con los servicios rusos fue modélica y cualquiera que afirma lo contrario es acusado de conspiranoico.

Desde noviembre del año pasado se han llevado a cabo 22 exhumaciones de las 83 que ha ordenado la fiscalía polaca por sospechar de errores en los doc. Desde el mismo comienzo salieron a la luz hechos chocantes, pero los descubrimientos de la última semana parecen salidos de una imaginación enferma.

Me limitaré a exponer los descubrimientos de la última semana (9 exhumaciones) y declaraciones de políticos que en el momento de la catástrofe ostentaban el poder. Saquen ustedes sus propias conclusiones acerca de si el Estado Polaco y el gobierno de la Plataforma Cívica “aprobaron el examen” en aquel fatídico abril de 2010 y sobre si la cooperación con los autoridades rusas fue tan ejemplar:

En el féretro del general Wlodzimierz Potasinski: restos de los cadáveres de otras cuatro personas;
En el féretro del general Bronislaw Kwiatkowski: partes de los cuerpos de siete personas más. Los restos se encontraban en el interior de bolsas de plástico negras, atadas;
En el féretro de la azafata Aleksandra Natalia Swiat: restos de cadáveres de otra persona;
En el féretro del general Tadeusz Płoski, obispo castrense del Ejército Polaco sólo se encontraba la mitad de su cuerpo. La otra estaba en el ataúd del general Miron Chodakowski, obispo ortodoxo del Ejército Polaco;
En el féretro de la azafata Natalia Januszko: restos de los cadáveres de otras cinco personas;
Restos de la ministra de desarrollo regional Grazyna Gesicka han sido encontrados en al menos seis tumbas;
Antes se habían descubierto dos casos en que los cadáveres no se encontraban en el féretro correspondiente – ya van seis cadáveres en tumba ajena. Uno de ellos era el del último presidente de Polonia en el exilio, Ryszard Kaczorowski.

“Las exhumaciones tienen como fin demostrar la tesis de Antoni Macierewicz (de que hubo un atentado – n.d.a.). Llevan 6 años engañándonos y jugando con la desgracia ajena”.
Ewa Kopacz, exprimer ministra, entonces ministra de sanidad, enviada a Rusia en representación del gobierno de Polonia tras la catástrofe – 9.11.2016

“Son un espectáculo, no parte de la investigación de la catástrofe”;
Grzegorz Schetyna, ahora líder de Plataforma Cívica – 14.04.2016

“No debo comentar la determinación de algunas familias para llegar a la exhumación de los cadáveres, incluso si no lo comprendo, porque no lo comprendo. Pero, por lo que se ve, hay alguna necesidad en los sentimientos heridos de las familias de las víctimas”.
Donald Tusk, entonces primer ministro – 16.03.2012

“¿Para qué quiere Ley y Justicia estas exhumaciones? Para seguir montando alrededor de la catástrofe de Smolensk insinuaciones y suposiciones diversas. No, no veo la necesidad de las exhumaciones. La fiscalía bajo la dirección de un político, que está involucrado en la política activa, impone las exhumaciones también a las familias que expresamente se han negado a ellas, quieren paz y que se cierren para siempre esos féretros”.
Expresidente Bronisław Komorowski, entonces presidente del Congreso (Sejm) – 14.11.2016

“El sacrum está siendo increpado por Ley y Justicia. ¡Basta ya!” (sic!)
Ryszard Petru, hoy líder de los liberales de izquierda de .Nowoczesna, (dando muestras de los continuos problemas que le supone hablar en su propio idioma):

“Hay enfermedades que consisten en que a uno le gusta excavar en los fiambres”
Lech Wałęsa – 17.11.2016

Pero el más espectacular es de nuevo de Ewa Kopacz, del 28 de abril de 2010:
El menor pedazo analizado, el menor resto encontrado en el lugar de la catástrofe, cuando excavaron con el mayor esmero la tierra en el lugar del accidente hasta más de un metro de profundidad, cribándola cuidadosamente, a todos los restos encontrados se les hizo un análisis genético

P.D: en el féretro del presidente Kaczyński había restos de otras dos personas. Continuará, por desgracia…

Huida a Nigeria

abril 10, 2013

Donald Tusk se va a Nigeria. El primer ministro polaco evita estar presente en los actos conmemorativos del tercer aniversario de la catástrofe de Smolensk, la hecatombe que ha dividido la nación polaca hasta límites insospechados desde la caída del comunismo. Tusk hizo una ofrenda floral aún de madrugada y luego salió desde el aeropuerto Fredyryk Chopin hacia Lagos.

No extraña tanto la actitud del mandatario si tenemos en cuenta que cada mes que pasa aumenta el número de los indignados por la actitud del gobierno polaco antes y después de una catástrofe que dista de estar aclarada.

Lo primero que llama la atención es el crecimiento ininterrupido del número de personas que opinan que Lech Kaczynski y sus 95 acompañantes murieron en un atentado. Si al año de la muerte del presidente solo el 8% de los polacos pensaban que el avión del gobierno polaco en el que viajaba el presidente fue intencionadamente siniestrado, hoy ya más del 25% admite esa posibilidad, el 52% no sabe qué opinar, y los que consideran que todo está ya explicado son el 34%.

Quizá más normal sería que las teorías conspiranoicas fueran de más a menos, pero la situación es comprensible si tenemos en cuenta numerosos factores que hacen sospechar de la buena voluntad de los investigadores. La opinión pública polaca se sintió engañada muchas veces, y eso ha chocado con las aseguraciones de Tusk y sus ministros de que la colaboración con Moscú estaba siendo modélica. No lo fue desde el principio.

En primer lugar, esta catástrofe aérea es quizá la única en el mundo civilizado que ha sido investigada por parte de un país sin examinar siquiera los restos del avión. No solo permanece aún este en un depósito en Smolensk, sin que la Federación Rusa lo haya siquiera reconstruido, como estipula la Convención de Chigago, elegida como marco de la investigación, sino que han dado la vuelta al mundo las imágenes de su demolición por parte de funcionarios rusos. No es precisamente el estándar con el que se investigó el atentado de Lockerbie…

Luego, resultó escandaloso el trato dado a los cadáveres: además de que se hicieron las autopsias antes de que llegaran los forenses polacos, los ataúdes fueron sellados y las autoridades de Polonia se negaron a comprobar que todo estuviera en orden, hasta que varias exhumaciones a petición de familiares –asombrados por tremendos errores en los partes médicos-, probaron que algunas de las víctimas no estaban enterradas en sus tumbas.

Fue asombrosa la seguridad con que se suministró a los medios de comunicación desde el primer momento la información de que todo se había debido a un error de los pilotos, que había tratado de aterrizar cuatro veces, quizá forzados por el general Blasik, supuestamente ebrio, a quien el propio presidente Kaczynski habría enviado a la cabina para obligarles a tomar tierra en Smolensk. Ya el día de la catástrofe entre los diputados del partido de Tusk se distribuyó un escueto mensaje telefónico en el que se culpaba a los pilotos. Pues bien, las cajas negras –de las cuales, por cierto, una sigue sin aparecer-, desmienten esta teoría: el general no aparece en ningún momento en la cabina y sus restos mortales fueron encontrados en un sector lejano al lugar donde los pilotos fueron hallados, con lo que toda la teoría de la presión se volatiliza, pero más interesante es darse cuenta de que no hubo intento de aterrizaje, sino un reconocimiento, y que el piloto da la orden de irse en el momento adecuado según las coordenadas recibidas de la torre de control. Magia, datos sacados de la chistera. Parece igualmente es mágico el abedul con el que supuestamente chocó el avión e hizo que cayera boca abajo: además de ser tan resistente que hizo que el avión perdiera un ala, las tres medidas que nos han dado de él en estos años difieren totalmente entre sí: y la última es de 666 centímetros, para más inri.

La Fiscalía polaca también echó más madera al fuego cuando a final del pasado octubre desmintió que se hubieran hallado restos de T.N.T. en el avión, y al cabo de nas semanas se viera obligada a admitir que los aparatos habían señalado precisamente la existencia de dicho componente. En este punto asombra también que las primeras pruebas pirotécnicas se tomaran a los dos años y medio de la tragedia.

No, los polacos no son más dados a la conspiranoia que el resto de los europeos.Los pocos ejemplos expuestos no prueban que haya sido un atentado, pero sí llevan a tratar como poco serias las explicaciones e informes que nos han llegado hasta la fecha.

Dementi

diciembre 17, 2012

Hablaba hace unas semanas de la “papilla informativa” con que nos deleitan los medios de comunicación. No lo escribí por creerme en poder de información privilegiada, pero sí por saber, después de años en Polonia, que las primeras planas en Europa del Este hay que verificarlas pasadas al menos dos semanas.

30.10, 06:30 de la mañana – portada del diario Rzeczpospolita: “Trotilo a bordo” – el periodista Cezary Gmyz afirma que cuatro fuentes distintas le han confirmado que el equipo de peritos y fiscales que analizó los restos del avión de Kaczynski encontró huellas de explosivos.

30.10, 12:30 horas – coronel Ireneusz Szelag, jefe de la Fiscalía Militar: no hemos encontrado rastro de explosivos en el avión.

30.10, 12:00 horas – Jaroslaw Kaczynski, jefe de la oposición: “El asesinato del presidente y de 95 personas es un crimen inaudito. Todo el que cooperó en él, aunque haya sido con trapacerías, debe cargar con las consecuencias”.

30.10, 16:30 horas – Donald Tusk, primer ministro de Polonia: “es algo inadmisible que el líder de la oposición, sirviéndose de un material de prensa inexacto, llegue a conclusiones devastadoras para el Estado Polaco”.

30.10 por la tarde – Tomasz Wróblewski, redactor jefe de Rzeczpospolita: “Nos equivocamos cuando hoy escribimos acerca del trotilo y la nitroglicerina. Podían ser, pero no es seguro que fueran estos componentes”. Wróblewski se pone a disposición del dueño del periódico, pero Cezary Gmyz, autor del artículo, mantiene su postura.

01.11 – prensa internacional: Revuelo en Polonia por una falsa noticia en Rzeczpospolita, según la cual en el avión de Kaczynski habría restos de TNT y nitroglicerina.

Y aquí, pasadas unas horas, parece que se acaba la escena. Pero no es así, solo que falta paciencia, ha dejado de ser breaking news. Han ocurrido cosas interesantísimas…

6.11 – Wróblewski y Gmyz son despedidos de Rzeczpospolita.

8.11  – Sale a la luz que el dueño de Rzeczpospolita, Grzegorz Hajdarowicz, habló en la madrugada antes de la publicación del texto de marras con Pawel Gras, portavoz del gobierno de Donald Tusk…

05.12 Fiscalía Militar: “que el detector señale “TNT” no quiere decir que halla encontrado explosivos”. La Fiscalía afirmó también que podían ser restos de cosméticos, de betún o de salchichas, o restos de explosivos de la II Guerra Mundial (sic!); respuesta del fabricante de los detectores, Jan Bokszczanin: “si los aparatos indican trotilo, la probabilidad de que no lo haya es igual a cero… ¿Cómo apareció el trotilo en ese lugar?… Eso ya no es asunto mío”.

10.12 Jaroslaw Gowin, ministro de justicia de Polonia: “hoy ya sabemos que en el avión de Kaczynski había trotilo, pero de eso a afirmar que hubo un atentado hay un largo camino”

13.12 Radek Sikorski, ministro de asuntos exteriores de Polonia: pide a la baronesa Ashton ayuda para recuperar el avión de Kaczynski. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso responde da muestras de su extrañeza e informa que, de momento, eso es imposible.

14.12 Donald Tusk –primer ministro de Polonia: “Rusia a veces expone su punto de vista acerca de la devolución del avión (de Kaczynski) de un modo arrogante.  Rusia se pone en una situación ambigua al no entregárnoslos”.

O sea, que sí había trotilo. Lo cual no quiere decir que esa fuera la causa de la catástrofe. Pero si estaba todo tan claro, ¿para qué negar la mayor? Si antes de despeguar había ya restos de trotilo en el avión y lo dejaron despegar, malo. Si aparecieron después, peor.

Por otro lado ¿no andaba tan bien la colaboración con el Kremlin? Pues no: no andaba, ni anda, ni andará. Lo dije y lo repito: da igual que Putin y sus servicios no tuvieran nada que ver en la catástrofe. Para ellos es una ocasión fabulosa de influir en la política interna polaca. Lo ideal desde su punto de vista es que parezca un atentado pero sea imposible demostrarlo. Que Sikorski y Tusk se den cuenta pasados dos años y medio de la catástrofe de que Moscú no ayuda en la investigación los deja en muy mal lugar. El problema no es que Rusia obstruya, sino que las propias instituciones polacas hacen todo lo posible para no hacer nada. Entre tanto, parece que ya son siete los cadáveres que no fueron enterrados en sus tumbas. Ni los entierros los hicieron bien.

Y sobre el chivatazo del dueño de Rzeczpospolita al portavoz de de Tusk, no hay palabras. Hajdarowicz se hizo con el periódico más serio del país gracias a la ayuda inestimable del gobierno, que presionó al dueño de Rzeczpospolita, la británica Mecom, hasta que consiguió que vendiera sus acciones. Hajdarowicz no tenía tanto dinero. Lo compró gracias a un crédito de Leszek Czarnecki, uno de los hombres más acaudalados del país, de quien por cierto Rzeczpospolita escribió años atrás que había sido confidente de la policía secreta comunista.

Durante los primeros meses Hajdarowicz se limitó a cambiar de redactor jefe. Pawel Lisicki pasó a dirigir el semanal Uwarzam Rze, también propiedad de la misma compañía, pero parecía que seguiría habiendo libertad a la hora de escribir. Lisicki, que criticó a Hajdarowicz en una entrevista por sus métodos, también fue despedido, pero en solidaridad con él abandonaron la revista treinta periodistas. Eso no pasa todos los días.

Está cada vez más claro que Hajdarowicz recibió el encargo de hundir un diario que le buscaba las cosquillas al gobierno y que toda esta operación poco tiene que ver con el libre mercado. Lo está haciendo maravillosamente bien.

Un consejo antes de terminar: tengan cuidado si se limpian los zapatos antes de entrar en un avión, o si se comen un chorizo: lo mismo los detienen por llevar explosivos a bordo.

Smolensk – año 1

abril 10, 2011

De primeras puede parecer irracional. Sin embargo, si nos ponemos por unos pocos minutos en la piel del polaco medio, nos daremos cuenta de que lo milagroso es que, con lo que ha llovido aquí este año, tan sólo un ocho por ciento de los habitantes de este país se inclina por la tesis de que fue un atentado lo que sesgó la vida del presidente Lech Kaczyski, su esposa y los demás 94 pasajeros del tupolev 154.

Si uno no ha seguido el curso de los acontecimientos, creerá ver un grupo de fanáticos que no pueden mentalizarse de que la presión que su ídolo ejerció sobre los pilotos causó la desgracia. Pero basta rascar sólo un poquito y la imagen se nos distorsiona. El último año junto a la rivera del Vístula ha estado lleno de frustración, humillaciones y provocaciones de dentro y fuera del país, unos potentes como puño de Cassius Clay, muchos otros cual pequeños pinchazos, de esos que en las ligas inferiores se hacen con alfileres cuando el árbitro está mirando para otro lado. La última, anoche: sin previo aviso las autoridades rusas cambiaron la placa conmemorativa que los polacos colocaron hace medio año en el lugar de la catástrofe.

El pronóstico es de tablas, quizá a perpetuidad. En Polonia funciona ya una corriente de información quasi-clandestina que no cederá, conociendo la capacidad de esta gente de mantener el tipo y guardar fidelidad al testamento de los mayores contra toda esperanza durante decenios o siglos. ¿Qué buscan? Dicen que la verdad sobre la catástrofe de Smolensk. Hoy se han dado cita junto al Palacio del Gobernador, lugar de trabajo del presidente Komorowski y que fue residencia del difunto Lech Kaczynski. “Una palabra de Jaroslaw y algo habría estallado aquí. Esta mañana el ambiene estaba muy tenso. Ahora ya no, se nota” comenta Tomasz, uno de las decenas de miles de varsovianos y visitantes que han pasado hoy por la céntrica Krakowskie Przemiescie.

No es en absoluto cierto que los polacos -ni los más acérrimos partidarios de Kaczynski- sean incapaces de ver responsabilidad polaca en la tragedia del pasado año. Sin ir más lejos, Jerzy Polaczek, ex-ministro de fomento en el gobierno de Ley y Justicia, fue el primero en describir con toda frialdad los errores procedurales que desde hacía años se cometían en el 36 Regimiento del Ejército de Aire y que habría bastado corregir para evitar la desgracia. Esto puede ser también causa de la pasividad de los funcionarios polacos: no querer que salgan a la luz del día tantos trapos sucios.

Lo que ha quedado meridianamente claro es la total indisponibilidad de la Federación Rusa para aceptar sus fallos y la indolencia supina de los mandatarios polacos para llevar a buen puerto la investigación del suceso. Y eso desde el mismísimo día de la catástrofe. La decisión de dejar las pesquisas en manos de la misma organización que certifica en el área de la extinta URSS aeropuertos y aviones tales como el TU-154 y sus piezas, siendo indulgentes, podemos cosiderarla como un error de bulto, y eso sin tomar en cuenta el largo historial de corrupción del Comité Internacional de Aviación que dirige Tatiana Anódina, general rusa con inmunidad diplomática. Además de que, en teoría, esta institución sólo se ocupa de vuelos civiles y no militares, como era el caso, y de que no existe posibilidad de control sobre ella, pues el anexo 13 de la Convención de Chicago, elegido como marco legal de la investigación no lo exige.

“Las autoridades rusas”, dice Polaczek, “de un modo que no tiene precedentes nos han imposibilitado el acceso a materiales, a lo que la Convención les obliga. Hablamos de una tercera parte de los datos. Imaginémonos que a trescientos metros de Barajas se estrellase un avión de LOT y que nos ceñimos el anexo 13 de la Convención. Si las autoridades de la aviación española no dieran al representante acreditado de la República de Polonia acceso a la transcripción de los radares, de los precedimientos vigentes en el aeropuerto en lo referente a las acciones de salvamento, de administración del espacio aéreo,… es seguro que en España se abriría una causa contra estos funcionarios”.

Desde los primeros minutos fuimos cubiertos por oleadas de desinformación. Ya a los quince minutos se nos dijo que el avión había tratado de aterrizar cuatro veces, cuando ni siquiera lo hizo una. Meses más tarde nos contaron en una espectacular conferencia que un general borracho, el mandado de Kaczynski, influyó en la decisión de los pilotos. Pero nada de eso aparece en la transcripción de las cajas negras: pura suposición y ningún dato. Y omisiones de enorme calado: “nos vamos”, dice el piloto Protasiuk, y a los pocos segundos su compañero confirma “nos vamos”. Este fragmento -20 segundos antes de estrellarse el avión- no apareció en la puesta en escena de Anódina. Nos falta saber por qué el avión no reaccionó.

Si a todo esto se une las imágenes grabadas del destrozo de los restos del avión por parte de funcionarios rusos y de cómo sigue a la intemperie sin que la fiscalía polaca tenga acceso a él, y que en un año ningún medio de comunicación de Polonia haya sido capaz de contactar con los miembros de la tripulación del aeropuerto, ¿cómo extrañarse de que aparezcan teorías conspiranoicas?

Panowie spokojnie

Un año de “estabilidad” a la ucraniana

marzo 8, 2011

Publicado en Diario YA

Se hizo el silencio. De Ucrania se ha dejado hablar, como si no hubiera existido nunca. Los altavoces del Kremlin pregonan que eso se debe a que el presidente Yanúkovych ha logrado recuperar la estabilidad que tiraron por la ventana los revolucionarios, que por fin hay paz y diálogo una vez que Viktor Yúshchenko ha desaparecido de la escena política del país.

Discrepo. Cierto que Yúshchenko una vez acabada a revolución naranja, no fue hombre de diálogo fácil y que abusaba a veces al intentar forzar su visión de la jugada, ahora, ¿que Yanúkovych ha logrado la estabilidad? No hay convulsiones externas porque los intereses económicos y militares de la Federación Rusa y sus magnates están bien seguros, aunque en ocasiones se sientan chirridos como los que ocasiona el petroleo venezolano del oleoducto Odessa-Brody.

Veamos qué significa la estabilización en lo que, a mass media se refiere, según Vakhtang Kipiani, amigo y colaborador del desaparecido periodista Gongadze y continuador del proyecto que puso en marcha ese periodista asesinado: Ukrayinska Pravda. Lo tiene muy claro: “Yanúkovych nos quiere llevar a Bielorrusia”. No lo ha logrado porque no es fácil llegar al status quo de antes de la revolución naranja. “Sabíamos y sentíamos que las libertades iban a ser recortadas, y que el poder iba a actuar de modo más sensata que en tiempos de Leonid Kuchma, porque en tiempos de Yúshchenko no había presiones a los medios. Hubo algunos incidentes, como que a alguien no le dejeran entrar a una rueda de prensa, o no le dejaran acceder a alguna información, pero no existía un sistema, no se mandó cerrar ningún medio de comunicación, no había demandas, multas. Eran tiempos de libertad, anárquica, pero libertad”.

“El paraíso del periodista”, le interrumpo. “No tanto, porque el paraíso es cuando escribimos y eso influye en decisiones, etc, y aquí nada. Es algo específico de a situación ucraniana, podemos hablar de algo, pero luego nadie oye, nadie sabe… Así como en tiempos de Kuchma se juzgaba a los periodistas, se los atacaba, perseguía…, en tiempos de Yúshchenko no se perseguía ni se atacaba, pero nadie hacía caso. Ahora tampoco nadie sabe nada, pero las presiones, aunque no son tan visibles, existen. Sobre todo en las órdenes de hacer callar a las televisiones sobre temas importantes: los canales han dejado de hacer preguntas a los mandatarios, no se pregunta sobre temas importantes. En tiempos de Yúshchenko había muchas investigaciones, cuestiones escamosas, la sociedad sabía que esto y aquello está mal, que si el hijo del presidente está involucrado en una trama de corrupción, o que el cuñado también. Ahora no se habla.

Vemos por ejemplo que el hijo del actual presidente se ha hecho millonario y nadie sabe cómo. Era un dentista normal y ahora tiene un banco de 100 millones de dólares, eu un año o dos, y las televisiones no dicen nada. En internet sí puedes leer sobre esto”. Pero internet lo usa una pequeña fracción de la sociedad, jóvenes que además no vas a las elecciones”. “Y esta censura es continua, pero no se hace de modo administrativo”, como en la era Kuchma, cuando solían llegar instrucciones a las redacciones sobre a quién mostrar y a quién no”. No hay pruebas materiales, pero hay silencios bien claros. “Hace unos días el presidente usó en público una palabrota del slang criminal, un lenguaje de bandidos. Dos de los principales telediarios no lo emitieron. Esto es un ejemplo gracioso, pero hay muchos otros sobre cuestiones de corrupción”, y cuenta que Ukrayinska Pravda ha descubierto que en un edificio de propiedad del presidente Yanúkovych unos elementos de baño, decorativos y secundarios, han costado varios milones de dólares, que es también dueño de varias cientas de hectáreas, de un parque móbil de varios cientos de coches,… sin haberse ocupado nunca de negocios de ningún tipo. O como en los informativos sólo se presenta la opinión del gobierno, sin comentarios de expertos que podían escucharse aún hace un año. Algo parecido ocurre en los principales programas televisivos con participación de políticos: aunque en teoría existe un cierto balance, la oposición se queja de que no se invita a sus pesos pesados y la desproporción es evidente.

Luego se persigue a la oposición: a Yuliya Tymoshenko no la dejan salir aún del país porque “podría evadirse”. Fue mal primer ministro, no supo torear la crisis, existió corrupción en su gobierno y lo ideal sería que se jubilara, pero sigue siendo lider de la oposición y la llevan de un juzgado a otro, por absurdos, sólo para sacarla en la tele de esa guisa: si ella robó o si le robaron, da igual, el caso es que está mezclada en un robo.

Un miting lo podía organizar y lo organizaba cualquiera: de izquierda y de derecha, homófobos y homosexuales, euroentusiastas y comunistas anti-OTAN. Eso también es cosa de la historia. Los encuentros de apoyo al gobierno están protegidos por la policía, mientras que ésta estorba en los de la oposición e impide llegar a Kyiv a autobuses, o los atacan y golpean.

No es tampoco Yanúkovych el presidente de todos lo ucranianos. De hecho, ha mostrado desde el mismísimo primer día su tendenciosidad: ha interrumpido una buena costumbre que existía incluso mientras mandaba Leonid Kuchma, y que consistía en que en la fecha de la inauguración de su mandato recibía la bendición y los mejores deseos de los principales líderes cristianos del país reunidos en la Catedral de Santa Sofía. Se acabó también: esta vez sólo estuvo invitado Cirilo, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, la cual no sólo no se contenta con gozar de un trato preferencial discutible en un país tan dividido en cuestiones nacionales y religiosas, sino que se permite el lujo de anunciar que otras ramas de la Ortodoxia en Ucrania van a ser eliminadas.

¡Menuda estabilidad!

Récord de mentiras por metro cuadrado

enero 3, 2011

“La agencia de noticias TASS informa que en Moscú reparten automóviles en la Plaza Roja. Todo era cierto, salvo que no en Moscú, sino en Leningrado, no en la Plaza Roja, sino en la calle de la Revolución, no automóviles sino bicicletas y no reparten sino que roban”.

Me he acordado automáticamente de este viejo chiste soviético al leer esta frase en el portal ruso gazeta.ru, en el resumen fotográfico que dedica a lo sucedido durante pasado año. “Lech Kaczynski: Si alguien se ha decidido a ser oficial no puede acobardarse”, al piloto Grzegorz Petruczuk cuando éste se negó a cumplir la orden de aterrizar con el avión presidencial en el aeropuerto de Tbilisi el 8 de agosto de 2008 en condiciones de mala visibilidad“.

Como bien señala el portal polaco wpolityce.pl, esa frase no salió nunca de labios de Lech Kaczynski, que luego, según se rumoreó -aunque sin aclarar de dónde se sabe- no habló en tono despectivo con sino sobre el piloto, que éste no se negó a aterrizar por una orden que Kaczynski no pudo darle y que desde luego no lo hizo por problemas de falta de visibilidad en la soleada Tbilisi sino por los bombardeos rusos que ya habían cesado.

Hay casi más mentiras que palabras, y esto me trae a la memoria otro chiste, éste sobre Radio Ereván, cadena que se utilizaba para simbolizar la cínica y primitiva propaganda soviética. “Un lector escribe a Radio Ereván preguntando por qué mienten tanto. Radio Erevan responde: porque preferimos comer pan blanco junto al mar Negro, y no al revés“. Tan mal ya no están las cosas en Moscú, gracias a Dios, pero parece claro que, por los motivos que sean, la campaña de desinformación sobre la catástrofe de Smolensk que comenzó ya minutos después del accidente, sigue viento en poca a toda vela.

Número 9596 – ¡Buen trabajo!

diciembre 19, 2010

Publicado en Diario YA

La realidad nos ofrece mejores historias que las de cualquier película. La vida de Tomasz Turowski podría, sin duda, optar a un óscar al mejor guión.

Hasta ayer embajador de Polonia en Rusia, antes lo fue en Cuba, comenzó su carrera diplomática en 1993. Antes, de 1975 a 1984, había sido jesuita en Roma. Turowski dejó la orden antes de ser ordenado sacerdote, y le siguió la comprensión de sus compañeros, con quienes siguió guardando buenas relaciones en adelante. Poco sospechaban que acababa de abandonarles el agente 9596 de la Sección XIV, Departamento I del Servicio de Seguridad de la Polonia comunista -una formación de élite tan secreta que sus miembros no eran conocidos ni siquiera por parte de los jefes de los servicios de espionaje polacos sus respectivos países de destino: sólo tenían acceso a sus datos los jefes de la sección y departamento… y la KGB.

A este cuerpo había ingresado años antes, en sus tiempos de estudiante de filología rusa en Cracovia. Ya en Roma, en el periodo de noviciado, su habilidad para los idiomas le permitió tener acceso como traductor a documentos secretos relativos a la política oriental del Vaticano. Difícilmente se cumplirán los pronósticos que lo ponían como futuro embajador en Roma. El rastro de sus documentos ha sido descubierto por el Instituto de Memoria Nacional, que ha informado debidamente al juzgado.

Esta información suena peor aún en un momento en el que el primer ministro Donald Tusk acaba de reconocer que el Comité Interestatal de Aviación -organización controlada por Rusia que se encuentra a cargo de la investigación de la catástrofe de Smolensk- ha preparado un informe inaceptable. Ha declarado esto tras meses en los que cada observación crítica de la oposición o de familiares de las víctimas ha sido tratado como si fuera una afrenta y después de dejar innecesariamente toda la investigación en manos rusas por una “cortesía” excesiva.

La situación de Polonia no es seguramente tan dramática como la de Bulgaria, donde el primer ministro Boyko Borysov declaró hace unos días que el 45% de los embajadores actuales fueron en el pasado agentes de los servicios secretos, pero quizá el premier Tusk esté pensando cómo averiguar si realmente todos sus funcionarios al más alto nivel trabajan para el bien de su país. Al fin y al cabo, la lustración y la descomunización fueron hasta hace no muchos años unos de los slogans de su partido, hasta que dejó de serle rentable y se convirtió en una buena manera de demonizar a los gemelos Kaczynski.