Posted tagged ‘Plataforma Cívica’

Laicismo de quita y pon

noviembre 29, 2011

El fenómeno del nuevo “laicismo” en Polonia es sólo un juego de “post-política”: abundancia de cinismo y escasez de ideología.

(escrito para Aceprensa)

Hace tan sólo unas semanas Janusz Palikot era un “donnadie”, otro más en la lista de los politicos deshauciados. De la noche a la mañana pasó de ser el bufón de la corte a adalid de las minoría discriminadas, defensor de los oprimidos por el Estado y martillo contra la Iglesia polaca. Entró en el renovado Parlamento con cuarenta diputados y los medios progresistas tanto nacionales como extranjeros lo ponen en un pedestal y se congratulan de los profundos cambios ideológicos que, opinan, tienen lugar en Polonia. (más…)

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Continuará…

octubre 10, 2011

Escrito para Aceprensa

 

Por primera vez tras la caída del comunismo un mismo partido gana las elecciones generales dos veces seguidas. Puede considerarse que Tusk ha vencido en un uno contra uno: por un lado él tenía pocos logros reales de su gobierno en los que apoyarse; por otro, Kaczyński es la mayor y única baza de Ley y Justicia… y su mayor lastre.

Como apuntan los expertos, en el partido de Kaczyński pueden seguir quejándose de que son derrotados debido al continuo bombardeo de los medios de comunicación -y quien conozca minimamente el panorama mediático polaco sabe que eso en concreto es cierto. Pero si un partido que aspira a regir el país pierde seis elecciones de forma consecutiva, y eso a pesar de la debilidad demostrable del gobierno, quizá debería reconocer que algo falla en lugar de repetir “ganaremos porque tenemos razón”, como dijo Jarosław Kaczyński tras conocerse los resultados de los primeros sondeos.

En una democracia normal, lo lógico sería que el jefe de los continuamente derrotados dejase el puesto a otro. El problema es que Ley y Justicia no es un partido clásico, sino que depende totalmente del líder. Un líder que, en este caso, montó su agrupación no en base a gente con iniciativa propia, sino apoyándose en leales pretorianos, ejecutores de sus designios. Eso tiene que ver mucho con la historia personal de Kaczyński: un tipo al que más de una vez han dado por muerto políticamente hablando y al que ya le destrozaron su primer partido con métodos poco democráticos en los años noventa.

La experiencia acumulada le ha hecho caer en un “síndrome del combatiente”, que difícilmente cuadra con los deseos de estabilidad de la mayoría de los polacos, incluyendo a la mitad de los habilitados para votar que decidieron quedarse en casa, cansados de su clase política.

Tusk tampoco lo va a tener sencillo. Ayer afirmó que los tiempos que se acercan no son buenos, pero quizá no vengan tan malos como para que se realice el “escenario húngaro” esperado por Kaczyński y los suyos.

Otro ganador es Janusz Palikot, con su partido anticlerical y antisistema. Hace unas semanas las encuestas (las perdedoras de todas las elecciones en este país), no lo veían ni en el parlamento. Logró alrededor de un 10%. Puede que no termine de ser relevante: para Tusk (responsable, recordemos, de la aparición de este fenómeno político) no es un aliado deseable, aunque tácticamente puede ser útil en ocasiones. Su gente es una incógnita, aunque bien el papel del partido bien puede reducirse al de “bufón de la corte” si, como parece probable, la coalición gobernante se mantiene igual.

Los mayores perdedores, eso sí está claro, son los post-comunistas, que quedan como quinto partido de país. El joven líder Grzegorz Napieralski creyó quizá que el buen resultado que obtuvo en las presidenciales del año pasado (casi un 14%). No ha sido así. El electorado progresista se lo robó Palikot y ahora pedirán su cabeza. Esto también supone un cambio de era.

P.D: confirmo, acaban de quitarse de enmedio a Napieralski

El Gran Hermano polaco

abril 17, 2011

Se descubrió el pastel, aunque tuvieron que pasar tres años y medio de intensa busqueda. Hemos dado finalmente con la prueba definitiva de que Jaroslaw Kaczynski y el gobierno que encabezaba estaban tratando de conseguir un control omnipresente sobre la vida de los polacos.

Quiso actuar guardando las apariencias, cómo no, con disimulo. La excusa era “mejorar el sistema de enseñanza”, algo que todo grupo político dice buscar, por lo que levantó menos sospechas, pero los fines del misterioso plan siguen, por el momento, desconocidos.

El entonces ministro de educación – el siniestro, euroescéptico y homófobo Roman Giertych- tendría facultades plenas para construir una base de datos con información confidencial sobre todos los alumnos del país, y hablamos aquí de mucho más que de estadísticas comunes: son datos personales sobre la capacidad de aprendizaje de los alumnos, sus notas, los idiomas que manejan e incluso si un alumno con nombre y apellido concreto acude al psicólogo, es minusválido o ha pasado por tal o cual enfermedad.

Por suerte, la desmembración de la coalición gobernante primero y la caída del gobierno de minoría de Kaczynski después llevaron a unas elecciones anticipadas que ganó la agrupación liberal y europeísta de Donald Tusk, la Plataforma Cívica, y los planes de poner en marcha un Gran Hermano de verdad se quedaron en proyecto.

¿Todo en orden? ¿Está escrito según la línea oficial de información acerca de Polonia de los últimos seis años? Pues tengan ahora, estimados lectores, la amabilidad de darles la vuelta a lo que acaban de leer: anteayer, el partido del gobierno que encabeza Donald Tusk, esos amantes de la libertad de la Plataforma Cívica, con 212 votos a favor y 207 en contra con cinco abstenciones, forzaron este proyecto de ley que les he descrito. Acaba de pasar así de las Cortes al Senado con la gloriosa abstención del diputado Jaroslaw Gowin, el “único justo” de la Plataforma.

¿Cómo tomarse en serio ahora las arengas de Donald Tusk en las que nos presentaba las oscuras intenciones de los gemelos (ahora sólo “el gemelo”), que buscan el “control absoluto” del país?

Despertares

febrero 12, 2011

Los sondeos indican que en otoño puede haber sangría de votos en la Plataforma de Tusk, que no irán necesariamente al partido de Jaroslaw Kaczynski.

Para colmo, se abrió la veda. Me queda el triste consuelo de haber avisado desde casi el principio de que íbamos mal. Incluso periodistas que habían defendido a capa y espada al gobierno comienzan a darse cuenta de que no basta con ser un anti-Kaczynski para llamarse hombre de Estado.

De muestra, la carta abierta de Marcin Meller a Plataforma Cívica de hace unos días. A Tusk le van saliendo por todas partes desencantados, y no hablo aquí de exacerbados nacionalistas o de “fanáticos ultra-católicos”, a no ser que consideremos como uno de ellos a Meller: redactor-jefe de Playboy en Polonia.

Estimada Plataforma, queridos conocidos y amigos en este partido:

Como sabéis, o no, en 2007 me encontraba en el hall del edificio Focus, donde esperábais los resultados de las elecciones. Me alegré con vosotros de que el PiS abandonara el poder.

Desgraciadamente, debo informaros de que mi paciencia se ha terminado y en las siguientes elecciones no os votaré. Ni siquiera un espantapájaros en forma del retorno del PiS al poder funciona en mi caso.

No habéis hecho nada con el escándalo de los juegos de azar y, lo que es más, oigo que “Miro” -entonces ministro de deportes y uno de los “héroes” del asunto- se presenta en vuestras listas como candidato al Parlamento. (…)

Si yo cometo errores catastróficos en mi trabajo me echan de él. A vuestro ministro Grabarczyk, por el lío más absoluto en los trenes, le dan como premio flores. El ministro Klich no se hace responsable de la catástrofe del avión CASA (lo que es aún comprensible), pero tampoco de Smolensk, lo que ya de verdad no puedo entender. Ahora, mientras nos decís que somos una “isla verde”, metéis mano a mi pensión de jubilación.

Vuestros servicios vigilan a los periodistas como ninguna autoridad hasta ahora. Si Lech Kaczyński hubiera soltado unos de los numerosos “chistes” de Bronisław Komorowski lo habrían hecho papilla, pero en el caso de este Presidente no os molesta. Sobre el tema de Wałbrzych (otro escándalo) no quiero hablar siquiera.

Podría seguir contando –
Vuestro ex-votante – Marcin Meller