Posted tagged ‘Ley y Justicia’

Continuará…

octubre 10, 2011

Escrito para Aceprensa

 

Por primera vez tras la caída del comunismo un mismo partido gana las elecciones generales dos veces seguidas. Puede considerarse que Tusk ha vencido en un uno contra uno: por un lado él tenía pocos logros reales de su gobierno en los que apoyarse; por otro, Kaczyński es la mayor y única baza de Ley y Justicia… y su mayor lastre.

Como apuntan los expertos, en el partido de Kaczyński pueden seguir quejándose de que son derrotados debido al continuo bombardeo de los medios de comunicación -y quien conozca minimamente el panorama mediático polaco sabe que eso en concreto es cierto. Pero si un partido que aspira a regir el país pierde seis elecciones de forma consecutiva, y eso a pesar de la debilidad demostrable del gobierno, quizá debería reconocer que algo falla en lugar de repetir “ganaremos porque tenemos razón”, como dijo Jarosław Kaczyński tras conocerse los resultados de los primeros sondeos.

En una democracia normal, lo lógico sería que el jefe de los continuamente derrotados dejase el puesto a otro. El problema es que Ley y Justicia no es un partido clásico, sino que depende totalmente del líder. Un líder que, en este caso, montó su agrupación no en base a gente con iniciativa propia, sino apoyándose en leales pretorianos, ejecutores de sus designios. Eso tiene que ver mucho con la historia personal de Kaczyński: un tipo al que más de una vez han dado por muerto políticamente hablando y al que ya le destrozaron su primer partido con métodos poco democráticos en los años noventa.

La experiencia acumulada le ha hecho caer en un “síndrome del combatiente”, que difícilmente cuadra con los deseos de estabilidad de la mayoría de los polacos, incluyendo a la mitad de los habilitados para votar que decidieron quedarse en casa, cansados de su clase política.

Tusk tampoco lo va a tener sencillo. Ayer afirmó que los tiempos que se acercan no son buenos, pero quizá no vengan tan malos como para que se realice el “escenario húngaro” esperado por Kaczyński y los suyos.

Otro ganador es Janusz Palikot, con su partido anticlerical y antisistema. Hace unas semanas las encuestas (las perdedoras de todas las elecciones en este país), no lo veían ni en el parlamento. Logró alrededor de un 10%. Puede que no termine de ser relevante: para Tusk (responsable, recordemos, de la aparición de este fenómeno político) no es un aliado deseable, aunque tácticamente puede ser útil en ocasiones. Su gente es una incógnita, aunque bien el papel del partido bien puede reducirse al de “bufón de la corte” si, como parece probable, la coalición gobernante se mantiene igual.

Los mayores perdedores, eso sí está claro, son los post-comunistas, que quedan como quinto partido de país. El joven líder Grzegorz Napieralski creyó quizá que el buen resultado que obtuvo en las presidenciales del año pasado (casi un 14%). No ha sido así. El electorado progresista se lo robó Palikot y ahora pedirán su cabeza. Esto también supone un cambio de era.

P.D: confirmo, acaban de quitarse de enmedio a Napieralski

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El Gran Hermano polaco

abril 17, 2011

Se descubrió el pastel, aunque tuvieron que pasar tres años y medio de intensa busqueda. Hemos dado finalmente con la prueba definitiva de que Jaroslaw Kaczynski y el gobierno que encabezaba estaban tratando de conseguir un control omnipresente sobre la vida de los polacos.

Quiso actuar guardando las apariencias, cómo no, con disimulo. La excusa era “mejorar el sistema de enseñanza”, algo que todo grupo político dice buscar, por lo que levantó menos sospechas, pero los fines del misterioso plan siguen, por el momento, desconocidos.

El entonces ministro de educación – el siniestro, euroescéptico y homófobo Roman Giertych- tendría facultades plenas para construir una base de datos con información confidencial sobre todos los alumnos del país, y hablamos aquí de mucho más que de estadísticas comunes: son datos personales sobre la capacidad de aprendizaje de los alumnos, sus notas, los idiomas que manejan e incluso si un alumno con nombre y apellido concreto acude al psicólogo, es minusválido o ha pasado por tal o cual enfermedad.

Por suerte, la desmembración de la coalición gobernante primero y la caída del gobierno de minoría de Kaczynski después llevaron a unas elecciones anticipadas que ganó la agrupación liberal y europeísta de Donald Tusk, la Plataforma Cívica, y los planes de poner en marcha un Gran Hermano de verdad se quedaron en proyecto.

¿Todo en orden? ¿Está escrito según la línea oficial de información acerca de Polonia de los últimos seis años? Pues tengan ahora, estimados lectores, la amabilidad de darles la vuelta a lo que acaban de leer: anteayer, el partido del gobierno que encabeza Donald Tusk, esos amantes de la libertad de la Plataforma Cívica, con 212 votos a favor y 207 en contra con cinco abstenciones, forzaron este proyecto de ley que les he descrito. Acaba de pasar así de las Cortes al Senado con la gloriosa abstención del diputado Jaroslaw Gowin, el “único justo” de la Plataforma.

¿Cómo tomarse en serio ahora las arengas de Donald Tusk en las que nos presentaba las oscuras intenciones de los gemelos (ahora sólo “el gemelo”), que buscan el “control absoluto” del país?

Cambio de agujas

marzo 6, 2011

Los sondeos en Polonia poseen un grado de credibilidad tan bajo que es difícil decretar si lo que tenemos ante nuestros ojos se trata ya de un éxodo masivo de votantes de Plataforma Cívica o si la sangría es lenta. El último, recién salido del horno de la empresa Homo Homini para la Radio Nacional Polaca, da a Plataforma un 30,0%, mientras que Ley y Justicia podría contar con un 28,4% de votos y los post-comunistas llegarían al 16,5%. Hace unos días las encuentas de otra firma daban un balance bien distinto (45% contra 30%), así que vemos la escasa fiabilidad del sistema. Si hiciéramos una media de los sondeos de los principales institutos del país sadría 39 a 26, pero eso es ya rizar el rizo: como dar por bueno que un hombre y su perro tienen de media tres patas cada uno. Lo que sí parece evidente es que el miedo a que Kaczynski vuelva al poder no basta para frenar a los descontentos, aunque muchos de ellos optarían más bien por abstenerse.

Pintan bastos también para Tusk si nos fijamos en el voto joven: según Gfk Polonia, entre los jóvenes de 18 y 19 años a Ley y Justicia votaría un 59%, mientras que a Plataforma tan sólo el 10%. Un 33% de los de 20 a 29 años votarían a LyJ, y un 29% a Tusk.

Claramente el partido de Tusk ha perdido su glamour y, lo que es más importante, también el apoyo incondicional de los medios de comunicación. Sirva de anécdota la frase que el “Polska – The Times” recoje como salida de boca del premier ministro polaco después de una nueva dosis de informativos críticos con su gobierno: “¡P…! ¡Alguien ha desviado las agujas!”

¿Quién crispa?

enero 25, 2011

Ya he escrito en numerosas ocasiones que Kaczynski no es mi héroe de leyenda y que con su hosco modo de ser muchas veces repele. Dicho esto, entiendo también que es una persona a la que se le ha hecho y se le hace mucha injusticia. Quizá este post ilustre bien por qué me parece hipócrita el modo de actuar de tantos que tachan al jefe de Ley y Justicia de autoritario e intolerante y se llaman a sí mismos adalides del diálogo.

Ayer supimos que no era un loco el autor del primer asesinato político de la Polonia libre de hace tres meses, cuya víctima fue el secretario de un eurodiputado del partido de Kaczynski. Hace dos días nos enteramos de que en su momento fue incluso miembro del partido del gobierno, Plataforma Ciudadana. Y silencio…

Hoy nos llegan los resultados de una interesantísima “encuesta” en la que había que responder a la siguiente pregunta: “¿cómo acabará Jaroslaw Kaczynski?” Conmovedor, denota un tacto y delicadeza infinitas. Que encontremos una perla así en el “diario” que dirige Jerzy Urban, antiguo portavoz del régimen comunista en Polonia, no es de extrañar. Nadie en su sano juicio trata el “Nie” como si fuera prensa común. El problema aparece cuando personajes de primera plana de la política polaca se deciden a figurar en tan macabro sondeo. Principalmente son gente del partido post-comunista, pero también hay gente ligada al partido del gobierno y representantes, en teoría, de la “inteligentsia”

Por ejemplo está el director de cine y hasta hace poco diputado de Plataforma Kazimierz Kutz, que afirma: “acabará en suicidio. (…) No se lo deseo para nada. Pero la muerte suicida no es tan mala, así el hombre no se cansará tanto”.

Piotr Najsztub, director del semanal “Wprost”: Morirá. ¿Y politicamente? Tendrá aún sus cinco minutos.

Andrzej Czeczot, dibujante del semanal “Polityka”: Acabará en el basurero de la historia.

Piotr Gadzinowski, ex-diputado: Acabará como su hermano en Wawel Reposará con su cuñada, con su hermano y con esa pierna en uniforme de general de la que hablaba hace poco.

Jan Kapela, “Krytyka Polityczna”: [PO y PiS] gobernarán felizmente alrededor de un año, hasta que unidos viajen en avión a Smolensk a hacer una ofrenda en el lugar de la catástrofe y a pesar de las malas condiciones atmosféricas se decidan a aterrizar en el aeropuerto Severnyy.

Janusz Palikot, ex-diputado (desde hace semanas) de PO: ¡Se suicidará!

Joanna Senyszyn, SLD:  Ya se ha acabado. En Wawel.

Jacek Żakowski, famoso periodista: Irá cayendo en el radicalismo, entre la locura y la hilaridad.

Robert Biedroń, presidente de la llamada Campaña Contra la Homofobia: Por lo que se cuenta ya es impotente sexual.

Tanto amor al prójimo casi me hace llorar.