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Nuevo panorama polaco

julio 28, 2015

Escrito para Aceprensa

La mayor sorpresa de los últimos meses en Polonia ha sido la derrota de Bronislaw Komorowski en su lucha por la reelección como presidente de la República. Tras una campaña llena de despropósitos, ni siquiera el apoyo incondicional de los medios estatales y de la inmensa mayoría de los privados fue suficiente para vencer al candidato de Ley y Justicia. La derrota es aún más dolorosa cuando tenemos en cuenta que antes del comienzo de la campaña electoral Andrzej Duda era un perfecto desconocido.

Jarosław Kaczyński asombró a todos, incluyendo a sus más fieles partidarios, al escoger a Duda como candidato de Ley y Justicia, pero el tiempo le dio nuevamente la razón (por tercera vez en este último cuarto de siglo: en 2005 hizo presidente a su hermano Lech y en 1990 encumbró a Lech Wałęsa, cuando las élites intelectuales de Solidaridad se decantaron por Tadeusz Mazowiecki).

Andrzej Duda, de 43 años, ha hecho gala durante la campaña de dinamismo y elocuencia, y se ha impuesto su visión de una presidencia más activa y menos representativa. La estrategia del equipo de Komorowski fracasó, entre otros motivos, por estar dirigida contra Jarosław Kaczyński personalmente. Duda, precisamente por desconocido, fue un candidato más difícil de criticar por no haber argumentos preparados de antemano contra él. En este ambiente de improvisación, algunos de los ataques resultaron contraproducentes, como cuando Newsweek –uno de los medios que menos disimulaban sus preferencias políticas – reveló la ascendencia judía de la esposa de Andrzej Duda, Agata, como si el supuesto antisemitismo de los seguidores de Ley y Justicia fuera a perjudicarle. No ocurrió así.

Durante los últimos años, los numerosos escándalos y casos de corrupción en que se han visto envueltas figuras de las más altas esferas del poder parecieron no afectar a la coalición gobernante ni al presidente, gracias en parte al incondicional soporte mediático del que gozaban. Tan seguro estaba Komorowski de ser intocable desde el principio de su mandato que dio su casa en alquiler por 10 años.

Todo ha cambiado en apenas unos meses. Ahora, incluso las iniciativas más serias de la primer ministro Ewa Kopacz apenas tienen impacto positivo en la opinión pública. Las elecciones legislativas del próximo otoño traerán no solo un cambio de gobierno, sino que supondrán una remodelación total del panorama político del país. Si la tendencia se mantiene, y nada hace prever lo contrario, Plataforma Cívica sufrirá una aparatoso descalabro. El cambio en las tendencias salta a la vista: por vez primera en Polonia, los medios sociales han desbancado a los convencionales, pues el factor decisivo ha sido el apoyo de los votantes jóvenes, mucho más aficionados a internet que a la televisión, y esos jóvenes han votado al candidato del partido de Jaroslaw Kaczyński, conservador en las costumbres y estatista en lo económico.

No es descartable que Ley y Justicia y sus dos partidos aliados consigan en octubre la mayoría absoluta, aunque es más probable que gobiernen junto con la formación del popular cantante Pawel Kukiz, un movimiento antisistema cuyo banderín de enganche son las circunscripciones uninominales y que permanece adrede sin programa hasta la fecha. La oposición al sistema en Polonia tiene poco que ver con lo que podemos observar en otros países europeos (Syriza, Podemos), incluso en la retórica antigermana, también presente. Kukiz se sirve de un discurso patriótico conservador. Fuera de contexto podría parecer nacionalista, pero en las últimas décadas se ha llegado a situaciones patológicas en segmentos de vital importancia para el Estado. Por poner los dos ejemplos más evidentes, el 90% de los periódicos locales están en manos alemanas y todos los grandes bancos del país excepto uno pertenecen a entidades extranjeras.

Mientras tanto, en una desesperada lucha por no desaparecer del Sejm, unen sus fuerzas el Movimiento de Janusz Palikot y la excomunista Alianza de la Izquierda Democrática. La extinción de los postcomunistas no estaría falta de simbolismo 25 años después de la caída del régimen – quedan cada vez menos admiradores del antiguo sistema y la Alianza no ha sido capaz de formular una propuesta atractiva para captar nuevos votantes. El Movimiento de Palikot, por su parte, entró hace cuatro años en el parlamento con el 10% de los votos, lo que numerosos medios europeos entendieron como el comienzo de un cambio social hacia el laicismo izquierdista, cuando en realidad no tuvo que pasar mucho tiempo para que se demostrara que se trataba de un voto de protesta pasajero. Cada paso por las urnas (elecciones europeas, municipales y presidenciales) ha servido para confirmar que la propuesta anticlerical y pro LGTB era poco más que un globo inflado por los medios de comunicación, más progresistas que los votantes polacos. Ahora Palikot cuenta con un apoyo que roza el error estadístico. Quizá su mayor fallo ha sido tratar de imponer un laicismo militante siguiendo un modelo de Europa Occidental, precisamente el de España, por creer que se trataba de un país similar. La intentona ha acabado en parodia seguramente por no tener en cuenta un factor clave: que la Iglesia en Polonia no pasó por la crisis postconciliar que sí atravesó en otros lugares.

La Plataforma continúa su deriva hacia la izquierda, tratando de buscar votos con leyes sobre el cambio de sexo o la fecundación in-vitro (financiada por la seguridad social). También es posible que estos proyectos, aprobados a última hora y a sabiendas que no tardarán en ser derogados por el nuevo ejecutivo, no sean más que una cortina de humo: un guiño a Bruselas sin apenas consecuencias, y no es en absoluto descabellado pensar que estuviera pactado de antemano con la oposición.

En cualquier caso, aunque es posible que tengan razón quienes, con una buena dosis de malicia, sugerían que Donald Tusk, al ser nombrado presidente del Consejo Europeo, en realidad estaba huyendo de un barco que se iba a pique, pocos preveían que el desmoronamiento de la Plataforma Cívica, partido en el poder en Polonia desde hace ocho años, pudiera ser tan rápido y espectacular.

Si no quiere más sorpresas, cambié de canal

mayo 11, 2015

Hacía tiempo que no me reía tanto. Sobre todo, sin poderlo evitar, de muchos medios extranjeros que tienen una sola fuente de información en Polonia desde hace años. Algunos desde ya casi cincuenta años.

Komorowski ha perdido unas elecciones que no tenía derecho a perder. Todo a favor: el gobierno, todas las televisiones y los principales periódicos…

En enero, Adam Michnik, antiguo desidente y redactor jefe de Gazeta Wyborcza, decía: “Komorowski solo perderá las elecciones si atropella borracho en un paso de cebra a una monja embarazada”.

late poll

¿Qué ha fallado? Una mezcla de soberbia e incompetencia. La soberbia ha consistido en que, aun tendiendo como lema “Concordia y seguridad”, su campaña ha sido agresiva, cosa que en Polonia gusta poco. Luego despreció a los demás candidatos al no acudir al debate televisivo y concertar para una hora antes ese mismo día una entrevista en otro canal televisivo. Luego, en vivo y en directo, se atrevió a amenazar a un periodista que le mencionó un tema delicado: sus contactos con el servicio de inteligencia militar postcomunista. Y así han sido tanto su campaña como sus cinco años de presidencia.

La incompetencia, en la época de las redes sociales, es más difícil de ocultar. Aquí me remito a su cuenta de twitter, @Komorowski, una mezcla de citas de Paulo Coelho con las de una adolescente con problemas. En sus discursos, Komorowski necesita leer incluso cuando felicita “espontáneamente” a su mujer. Si eso se compara con la elocuencia y el dinamismo de Andrzej Duda, a quien casi nadie conocía hace cuatro meses…

Y después de digerir la sorpresa, comparen el tiempo que el canal informativo estatal ha dedicado en marzo y abril a los candidatos a las elecciones presidenciales en Polonia.

candidatos tvp info

Llama la atención, a quien no ha seguido de cerca la política polaca de los últimos años, el desastre de la izquierda. Eso tiene varias causas.

La primera es que la Plataforma Ciudadana en el poder ya fagocitó hace tiempo a la rama izquierda de solidaridad. Y durante estos últimos años ha ido virando ella misma hacia la izquierda. También ha ido asimilando a los post-comunistas, y ahora ha tratado de atraer el voto de la izquierda radical. Para la segunda vuelta, no le quedan muchos recursos.

El cantante Kukiz se declara antisistema, pero olvídense de la connotación de izquierdas de esta palabra en Europa Occidental. No le gusta la escena política de ahora, con los partidos de ahora, pero tira a la derecha.

¿Y el voto LGTB? ¿No había conseguido un 10% en las últimas parlamentarias? Sí, pero eso fue hace 4 años, en protesta contra Kaczynski y con la ayuda, de nuevo, de los medios afines. En este periodo la gente se ha dado cuenta de que todo era un globo, sin contenido, sin propuestas, y de que además en un país del que han emigrado en los últimos 15 años 3 millones de personas, ese no es el problema más importante.

Interesantes son las encuestas de hace unos meses en los medios afines al presidente y al gobierno. En enero nadie conocía a Andrzej Duda, pero el concierto de apoyo al presidente fue exagerado. Y ese es otro motivo del fracaso: los ciudadanos no confían en los medios tradicionales.

encuestas enero

Sin Michelle en Varsovia

mayo 27, 2011

No es por placer, eso seguro. De hecho, Barack Obama viene a Varsovia sin Michelle. Oficialmente, la Primera Dama regresa a casa porque su hija tiene un examen importante. Pero los periodistas más bien entienden que no quiere ver ni en pintura a Bronislaw Komorowski. Y todo por un chiste a destiempo que el campechano presidente polaco soltó en la Casa Blanca y que la pobre traductora convirtió en catástrofe diplomática, pues daba a entender que Barack Obama hace bien en confiar de su esposa, pero mejor si la tiene vigiladita…

El “reset” americano con Rusia sigue aún vigente. En teoría el gobierno de Varsovia ha dejado de mirar a Washington para centrarse en Bruselas y en su nueva amistad con el Kremlin, y en EE.UU hasta ayer tampoco prestaban mucha atención a una zona de Europa que ha dejado de ser de interés prioritario. Por eso, si el presidente americano llega a Polonia saltándose Alemania, es porque tiene negocios más importantes que atender que la liberación del régimen de visados para los polacos.

Otras dos parecen ser las cuestiones principales a debatir en esta visita: la presencia militar americana en Polonia (quizás a cambio del incremento del apoyo militar polaco en Afganistán) y la explotación de los recursos de gas bitúmico de Polonia – para lo que unicamente las empresas americanas disponen de la tecnología necesaria.

Obama conversará, además de con el presidente Komorowski y el primer ministro Donald Tusk, con los jefes de todos los partidos de la oposición y con familias de víctimas de la tragedia de Smolensk, pero tan sólo con familiares de militares. Estará entre ellos Jaroslaw Kaczynski, pues su hermano gemelo Lech era, como presidente, jefe de las fuerzas armadas del país.

“Hunidos” con el Japón

marzo 20, 2011

Dicen quienes han vuelto para contárnoslo que el idioma oficial del Reino de los Cielos es el polaco… porque tenemos la vida eterna para aprenderlo. Errare humanum est, y el que tiene boca se equivoca, igual que el que usa pluma, pilot o teclado. Pero si uno va de prepotente, mejor que no cuente demasiado con la misericordia humana si se da de bruces.

El presidente polaco, el primer ministro, el partido del gobierno y los medios que hasta hace cinco minutos le hacían la ola llevan desde 2005 luchando por convencer al la nación de que el difunto presidente Kaczynski era un bochorno para el país y el partido de su hermano Jaroslaw lo componen una banda de paletos, mientras que ellos representan la Polonia moderna que avanza con pie seguro en Europa gracias a sus capacidades y buena formación.

A decir verdad, pensé que el paragüas mediático sobre Komorowski sería más resistente. Quien haya seguido sus pasos sabría ya desde hace tiempo que el hombre no es precisamente una lumbrera, aunque él mismo está encantadísimo de conocerse. Lo que nadie se esperaba y ha ocasionado vergüenza ajena es encontrarse con que el presidente es medio-analfabeto.

“Nos hunimos en el dolor y la hesperansa…” Así podríamos traducir la frase que el Primer Ciudadano de la República dejó de su puño y letra en el libro de condolencias de la embajada de Japón hace unos días. Han sido errores que, al menos en el colegio donde doy clases, desaparecen alrededor de tercero de primaria.

Puedo así alimentar mi ego confirmando que domino el idioma local mejor que dos presidentes, pero del electricista Lech Wałęsa nadie exigía mucho en este aspecto. Aparte de que progresó enormemente, al famoso disidente no lo eligieron por pertenecer a la élite de la nación ni por desprecio a gente “pueblerina”, como es el caso de nuestro supuesto conde Komorowski.

Una de dos: o el primer ministro Tusk lo esconde debajo de una alfombra hasta diciembre y así evita que suponga un lastre para el partido en año de elecciones legislativas, o se une al cada vez más amplio coro de polacos que lo están pasando en grande a costa del presidente.

Risitas peligrosas

marzo 13, 2011

Un político puede soportar ataques personales con mayor o menor estoicismo, puede llegar incluso a acostumbrarse a ser virulentamente criticado, y en cierto modo lo lleva en el sueldo. De hecho, para gran parte de los personajes públicos sigue siendo un axioma central el lograr que hablen y escriban de uno, siendo secundario que lo hagan bien o mal. Hay algo que sí llevan mucho peor: que se rían a su costa. En eso no se diferencia mucho la casta política polaca a cualquier otra, y son gloriosa excepción los que actúan de otra manera.

De cómo podía llegar a ser de peligrosa el arma humorística, y eso en condiciones de alto riesgo, escribe aquí el maestro Villapadierna y aquí yo mismo pongo unas líneas. Ser objeto de los chistes del vulgo, perder el decorum, puede a veces a suponer tanto como quedarse en paños menores a los ojos del público.

Jaroslaw Kaczynski y su difunto hermano lo sintieron en sus respectivas pieles desde el principio de su mandato y les costaba bastante mantener la compostura (hay que añadir que, en ocasiones, las gracietas venían de donde no deberían y por canales inadecuados, como el embajador de Alemania).

Ahora le toca el turno al primer ministro Donald Tusk y a su partido. Les dolerá seguramente más después de seis años de romance con los medios de comunicación, artistas y personajes públicos en plena estampida ahora por escapar del Titanic en el que se han metido.

Podemos observar al conocido actor y profesor Krzysztof Globisz en una extravagante escena durante una conferencia que presentaba. Vocifera en público delante de las mismísimas narices de Tusk para sacarlo a la palestra. Tusk, confundido, hace lo posible para guardar las formas, y hay que reconocer que lo hace bien: “yo había venido aquí con un discurso serio,…”. Pero es entonces que Globisz le espeta “señor primer ministro: “para hacer el idiota aquí estoy sólo yo”, lo que llevó al regocijo generalizado del público. Luego explicaría que todo era en clave de humor, pero el efecto creado no se borra así de facilmente.

Otra anécdota, en teoría más inocente, la provocó el reciente twitt del portero polaco del Arsenal, Szczesny, tras la lesión sufrida en el duelo con el F.C. Barcelona. Su actuación fue criticada y calificada de “pueblerina” por el ex-arquero y comentarista Radoslaw Majdan. Szczesny tuvo reflejos, pero despejó el balón a otro campo bien distinto: “Majdan habla de pueblerinos? Es como si Tusk enseñara a pronunciar la erre”, defecto notorio del habla del “premier”. Unas horas después añadió que tiene en mucha estima al primer ministro y que le supone capáz de reírse de sí mismo, etc.

Son sólo unos ejemplos, pero se nota que la veda contra el gobierno y la persona que lo preside está abierta. A decir verdad, la abrió Rusia, con una humillación en público en forma de informe sobre la catástrofe de Smolensk que quedó sin respuesta convincente y que a todas luces no se esperaba Tusk. Se vió entonces por primera vez a un Tusk desconcertado y a verlas venir. Débil, en una palabra.

Sobre Komorowski existe todavía un paraguas que lo protege de la malicia de los medios, aunque dudo mucho que aguante mucho tiempo. Para no hablar en abstracto y que no se piense que me dejo llevar por prejuicios o emociones locales, pongo la grabación del curioso discurso que el presidente polaco presentó en el German Marshall Fund, durante su mal preparada visita a EE.UU. Hay momentos sin desperdicio, como cuando pone en apuros a la pobre intérprete hablando sobre la política polaca en el s. XVIII y el “bigos”, un tradicional plato polaco (sobre el minuto 19). También debieron sonar exóticas (o machistas) a los embajadores, altos funcionarios etc.,  las curiosas alusiones a la caza.

http://www.c-spanvideo.org/videoLibrary/assets/swf/CSPANPlayer.swf?pid=296983-1

Y hablando de paraguas… Este momento es más conocido, porque AFP la eligió foto del día. Claro que no es culpa de Komorowski que Sarkozy se empapara, pero la imagen vale más que mil palabras y acaba dando igual quién fue el responsable.

niezalezna.pl

En esa misma visita de Merkel y el francés hubo otro episodio embarazoso para los invitados, algo desorientados al ver que el anfitrión no les ofrece asiento antes de acomodarse él mismo.

wpolityce.pl

Dictador en sector VIP

marzo 11, 2011

Allá donde se encuentren dos polacos juntos siempre habrá, sin exagerar demasiado, por lo menos cinco partidos y tres alianzas y no necesitan de ayudas externas para enzarzarse en disputas políticas desde su más tierna infancia.

Pero, además, esta natio politica cuenta con la inestimable ayuda de su presidente, Bronislaw Komorowski, dedicado ultimamente a apagar fuegos a base de gasolina. Con su penúltima ocurrencia ha iniciado un debate absurdo que ya comienza a enrarecer el ambiente en torno a uno de los poquísimos acontecimientos que, en estos últimos años tan llenos de crispación, podía ayudar a calmar los ánimos: insinuó con mal tino que en el avión presidencial rumbo a Roma para la beatificación de Juan Pablo II podría encontrarse, entre otros, el último dictador comunista del país, el general Wojciech Jaruzelski.

Algunos, con una buena dosis de sorna, no lo ven tan mal porque la celebración será precisamente el primero de mayo, día bien señalado en el calendario de la era bolchevique, de manifestaciones en honor a un partido de los proletarios que tenía tanto que ver con los obreros como una silla con una silla eléctrica. Ya, de paso, podía invitar al general Kiszczak, que se ocupaba más personalmente de la persecución de la Iglesia y  fue el máximo responsable, junto a Jaruzelski, de una ley marcial que duró año y medio y que frenó en seco el desarrollo del país por un decenio.

Se puede alegar que es un acontecimiento abierto a todos, y que dónde está la misericordia. Cierto. Lo inaceptable es la arbitrariedad a la hora de acogerse a esta máxima cristiana, ese relativismo sibilino. En estos últimos tiempos se está tratando de vender la imagen, falsa a la luz de hechos y documentos, de un venerable anciano que actuó en su momento como amortiguador entre el mal encarnado en la URSS y su pueblo, y que es ahora perseguido por unos radicales sin escrúpulos. En este humilde blog se pueden encontrar algunos ejemplos. El mismo Jaruzelski continúa su huída hacia adelante, negando cuaquier responsabilidad o alegando que evitaba un mal mayor. Si un juzgado lo condena finalmente -suposición que podemos tratar como si de ciencia ficción se tratase si nos atenemos al paso con que se desarrollan los juicios contra él-  se le podría amnistiar por motvos de edad o de salud, pero los crímenes llamémoslos por su nombre.

Despertares

febrero 12, 2011

Los sondeos indican que en otoño puede haber sangría de votos en la Plataforma de Tusk, que no irán necesariamente al partido de Jaroslaw Kaczynski.

Para colmo, se abrió la veda. Me queda el triste consuelo de haber avisado desde casi el principio de que íbamos mal. Incluso periodistas que habían defendido a capa y espada al gobierno comienzan a darse cuenta de que no basta con ser un anti-Kaczynski para llamarse hombre de Estado.

De muestra, la carta abierta de Marcin Meller a Plataforma Cívica de hace unos días. A Tusk le van saliendo por todas partes desencantados, y no hablo aquí de exacerbados nacionalistas o de “fanáticos ultra-católicos”, a no ser que consideremos como uno de ellos a Meller: redactor-jefe de Playboy en Polonia.

Estimada Plataforma, queridos conocidos y amigos en este partido:

Como sabéis, o no, en 2007 me encontraba en el hall del edificio Focus, donde esperábais los resultados de las elecciones. Me alegré con vosotros de que el PiS abandonara el poder.

Desgraciadamente, debo informaros de que mi paciencia se ha terminado y en las siguientes elecciones no os votaré. Ni siquiera un espantapájaros en forma del retorno del PiS al poder funciona en mi caso.

No habéis hecho nada con el escándalo de los juegos de azar y, lo que es más, oigo que “Miro” -entonces ministro de deportes y uno de los “héroes” del asunto- se presenta en vuestras listas como candidato al Parlamento. (…)

Si yo cometo errores catastróficos en mi trabajo me echan de él. A vuestro ministro Grabarczyk, por el lío más absoluto en los trenes, le dan como premio flores. El ministro Klich no se hace responsable de la catástrofe del avión CASA (lo que es aún comprensible), pero tampoco de Smolensk, lo que ya de verdad no puedo entender. Ahora, mientras nos decís que somos una “isla verde”, metéis mano a mi pensión de jubilación.

Vuestros servicios vigilan a los periodistas como ninguna autoridad hasta ahora. Si Lech Kaczyński hubiera soltado unos de los numerosos “chistes” de Bronisław Komorowski lo habrían hecho papilla, pero en el caso de este Presidente no os molesta. Sobre el tema de Wałbrzych (otro escándalo) no quiero hablar siquiera.

Podría seguir contando –
Vuestro ex-votante – Marcin Meller