Archive for the ‘ucrania’ category

Nuevo virús causa ceguera – sólo a periodistas

octubre 26, 2010

Ni en francés, ni en inglés, ni en español, ni en italiano, y menos mal que en Alemania sí se publicó algo sobre el asesinato en Łódź (se pronuncia más o menos “uch”), porque hasta se me pasó por la cabeza quedarme en el exilio en Ucrania, donde iba sólo de conferencia… ¡Hasta la prensa de allí bajo Yanúkovych es más plural!

No es que me crea precisamente que Varsovia es el ombligo del mundo, pero ¿no extraña de verdad que en la última semana en la prensa en todos esos idiomas sí se ha podido leer que los obispos polacos tienen su opinión sobre la in-vitro (que, por cierto, no ha cambiado nada, así que no veo dónde está la novedad), mientras que sobre el primer asesinato político desde 1989 nada? ¿Tan humildes se han vuelto los corresponsales en bloque que dejan todos esa noticia para otros? Y eso en un país que, catástrofes aparte, tampoco es que de mucho de qué hablar a diario. Parecería que se les hubieran roto los esquemas al ver que la víctima era del partido de Kaczynski: “si los hechos no concuerdan con mi teoría, peor para los hechos”.

O han sido presa de un desconocido virús que provoca ceguera colectiva y selectiva, o filtran a conciencia ellos las noticias, o alguien se las filtra, y no sé qué es peor.

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Por un puñado de dólares

abril 29, 2010

Hay que reconocerle a Yanúkovych que ha conseguido sorprendernos. No por sus decisiones, que eran de esperar, sino por la rapidez y firmeza con que las está tomando.

Más que el carácter prorruso del nuevo presidente, lo importante para firmar el nuevo contrato de arriendo de la base de Sebastopol a la Federación Rusa ha sido el dinero. Pero las consecuencias de tamaño movimiento son poco previsibles en este momento: en treinta y dos añitos largos que quedan puede ocurrir de todo. Y aunque hoy por hoy los efectivos de que Rusia dispone en Crimea pueden valer para enfrentarse con Georgia y para poco más, hay que decir que para la soberanía ucraniana la noticia es un golpe, casi la aceptación del papel de vasallo.

Eso sí, gran parte de la culpa la tiene la actual oposición, que en sus pocos años de gobierno del país consiguió dilapidar el crédito que adquirieron durante la revolución naranja. Tymoshenko en su rol de defensora de los intereses patrios convence poco.

Sebastopol - Flota del Mar Negro

No es precisamente lo último en diseño. Ni en protección: uno entra como Pedro por su casa.

Elegir un mito

marzo 5, 2010

Hace exactamente 70 años, los mandatarios soviéticos decidieron deshacerse de unos 20.000 prisioneros polacos con un tiro en la nuca. Fue un acto más en la larga serie de crímenes del comunismo, pero tiene mucho de excepcional. No por los números -unas gotitas de sangre si se compara con el Holodomor en Ucrania – pero sí por lo que se buscaba: aniquilar la inteligentsya de Polonia y quebrar así la columna vertebral a una nación entera (una nación con la que, por cierto, no se encontraban en estado de guerra). No estuvo sola la URSS en su empeño: el III Reich fue un “digno” competidor, a la vez que socio fiel hasta junio de 1941.



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Entre la peste y el cólera

febrero 6, 2010

Hasta hace no mucho podía decirse con bastante razón que Kyiv era la capital de Ucrania y Lviv -o Leópolis- la de los ucranianos. En concreto, esta frase era actual hasta la revolución naranja que tuvo su epicentro en Kyiv, cuyos habitantes se lanzaron en masa a la calle para defender su joven democracia. (más…)

Exit-polls en Ucrania

enero 17, 2010

Algo de sorpresa, aunque, bien mirado, no tanta.

Yanúkovych 31,5%; Tymoshenko 27,8%; Tihipko 13,5%, Yatseniuk 7,8% y el ya casi ex-presidente ushchenko 6%.

Son sólo datos estimatorios, claro, pero la diferencia entre el líder del Partido de las Regiones y la primer ministro no es tanta como se suponía. La segunda ronda puede ser muy reñida. Tihipko, la revelación de la campaña, se queda lejos. Hubo un momento en el que parecía que podía superar a Tymoshenko, pero es difícil saber si eso fue real: desde hacía una semana no podían publicarse encuestas en los medios ucranianos, pero en los rusos -muy populares allí- sí. Por otro lado, Tihipko dirigió la campaña de Yanúkovych hace cinco años. Luego se retiró de la política activa y trata de presentarse como el último hombre limpio. Es un multimillonario que no tendría problemas en “conseguir” encuestas favorables.

Por si las moscas, Moscú apostó este año por dos candidatos en vez de uno: los dos que encabezan los sondeos.

La ley del abejorro

diciembre 15, 2009

Se lamentaba Marta en un comentario al post anterior de que Lviv es la ciudad más retrasada en la preparación de la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania y aprovecho para seguir el hilo.

Es cierto, con excepción de la base hotelera, y no podía ser de otra manera: es la ciudad menos industrializada y no tiene oligarcas como Pinchuk, Akhmetov o similares. Pero no es menos verdad que es la ciudad más atractiva turísticamente de las que acogen el torneo, y lo seguiría siendo incluso si Cracovia fuera también sede. Y me alegro enormemente de que no la hayan tachado de la lista, independientemente de los motivos que haya tenido Platini para no modificar los planes.

Pero no de fútbol quería escribir, sino sobre la lentitud de los cambios sociales y económicos en Ucrania, muy lentos si se los compara a los de otros países del antiguo bloque. Las analogías y las comparaciones suelen ser odiosas, pero a veces salen ilustrativas y además éstas dos las tengo de un ucraniano, Igor Balinskiy, redactor jefe del portal zaxid.net, el más leído del Oeste de Ucrania (захід -zakhid-, en ucraniano, significa eso: Oeste). Pues bien, mientras que cuando se derribaba el comunismo en Polonia habia miles y miles de disidentes “fichados” por los servicios de seguridad y se hablaba (aunque con exageración) de diez millones de miembros de “Solidaridad”, en Ucrania había, oficialmente, unos ochocientos osados. Sea como fuere, ¿qué es eso para un país tan grande? Otro dato curioso, más actual: mientras que en Polonia había antes de la crisis tres billonarios, en Ucrania, con una economía más frágil, había ciento cuarenta.

En fin, que teniendo en cuenta el grado de sovietización de la sociedad y el poder que han alcanzado los mandamases del viejo régimen, es lógico que no se note una aceleración “excesiva”. El valor de algunas cosas consiste sencillamente en que existen. Ucrania es una de ellas. Me contaba tomando un café Yaroslav Hrytsak, brillante historiador ucraniano, cómo un diplomático británico, al poco de que Ucrania alcanzara la independencia, decía que este país era como un abejorro, que si uno lo mira detenidamente, lo primero que piensa es: “¡este bicho es imposible que vuele!” Pero vuela. Con un vuelo poco gracioso, cierto, pero vuela. Y la Eurocopa, aunque desde el punto de vista organizativo pueda resultar según los estándares europeos un fracaso, y para los hinchas que viajen un shock cultural, merecerá la pena.

Hrytsak se refería también con este ejemplo del abejorro a los abismos que separan históricamente a diferentes regiones de Ucrania, en teoría casi insalvables. Pero sobre eso, otro día. También sobre los que son menos optimistas, que no faltan. Eso sí, el café con el profesor tuvo su gracia: un español y un ucraniano que en la histórica cafetería “Vienesa” de Lviv conversaban en polaco.

Las cosas solas no se arreglan

diciembre 7, 2009

A modo de introducción, un chiste de antes de la caída del comunismo:

En la clase de Juanito entra la directora del colegio con un visitador del Partido que quiere comprobar el grado de adecuada concienciación política de los niños.

– ¿Cual es el mejor amigo de Polonia? -pregunta a Juanito (la directora traga saliva porque Juanito a veces tiene unas salidas poco correctas y se teme lo peor).

– ¿La República Democrática Alemana?

El rostro de la directora se va haciendo amarillo.

– Bueno, la RDA es amiga, claro, pero el mejor amigo es otro país más grande. ¿Cual es?

– ¿Checoslovaquia?

La directora se va volviendo violeta y el visitador se va poniendo nervioso.

– Más grande todavía…

– ¿China?

La dire está al borde del desmayo.

– Juanito, ¡es la URSS!

– ¡Ah! Pero la URSS no es nuestro amigo ¡es nuestro hermano!

La directora aliviada vuelve en sí y el visitador da también muestras de contento.

– Juanito ¿cómo caíste en eso? – pregunta.

– Los amigos se eligen, los hermanos no…

A pesar de la incontestable mejora de las relaciones entre polacos y ucranianos en el último decenio, siguen quedando algunos escollos en el camino hacia la plena comprensión de unos por otros. No puede ser de otra manera cuando ha habido tanto sufrimiento de por medio, ignorado luego durante decenios.

El largo conflicto polaco-ucraniano, que acabó en tragedia en los años 40 del siglo pasado, tiene motivos étnicos, sociales, políticos y religiosos, y que fue además potenciado por otras potencias para su propio beneficio durante la II Guerra Mundial (especialmente por la Alemania nazi), se convirtió en un tabú durante la era comunista: todos pasaron a ser hermanos que convivían en perfecta paz y harmonía bajo la protección del hermano mayor soviético.

Y sin hablar de las cuestiones escamosas, es difícil que éstas se resuelvan solas. De lo que ahora se trata, ya en libertad, es en muchos casos de saber reconocer los propios errores y de saber tender la mano y, siempre, de buscar la verdad aunque ésta duela.

Ahora se trata del arzobispo grecocatólico de Leópolis (L’viv para los ucranianos y Lwów para los polacos) , Andrzej Szeptycki, cuya memoria reivindican los ucranianos mientras algunos ambientes en Polonia la estigmatizan, no sin motivos. Seguramente no se le pueda negar a Szeptycki buena voluntad y ambición en sus planes proselitistas, pero cometió también errores de fatales consecuencias.

Seguiré escribiendo sobre el tema…