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¡Gracias, Olek! (Kwaśniewski)

octubre 22, 2007

La holgada victoria de la Plataforma Cívica en estos comicios dejan en Polonia un panorama inesperado hace incluso una semana, en el que no sólo destaca la derrota del partido de Jarosław Kaczyński, Ley y Justicia. A falta de los resultados definitivos que se publicarán mañana, todo parece indicar que Plataforma Cívica tendrá 209 diputados (con un 41,39% de votos), Ley y Justicia 166 diputados (32,16%), Izquierda y Demócratas 53 diputados (13,2%) y Partido Campesino de Polonia 31 diputados (8.93%). La diferencia entre los dos principales partidos se reduce por tanto de los 13 puntos iniciales a 9.

Por un lado, la Plataforma Cívica aglutinó a aquellos que estaban cansados de un gobierno excesivamente pendenciero. Ellos en la oposición no actuaron de otra manera, pero durante la última semana de campaña, después de vencer en los debates televisivos al aún primer ministro y al ex-presidente Kwaśniewski, Tusk utilizó habilmente una ligera nota de populismo, sin tocar temas delicados en los que las diferencias ideológicas con Ley y Justicia pudieran provocar batallas verbales   y empleó un tono optimista que se echó en falta en las campaña de Ley y Justicia. A la gente le resultó excesivo tanto hablar de corrupción.

Pero el gran perdedor de ayer no es sólo Ley y Justicia, que queda como único partido en el poder de Polonia desde 1989 que no sufre un descalabro total en las siguientes elecciones (a pesar de que la abultada derrota en el duelo individual en Varsovia le escocerá a Kaczyński, a buen seguro). Ha obtenido más votos en números absolutos, relativos y en diputados que hace dos años a pesar del desgaste de la coalición con formaciones tan conflictivas como Autodefensa y la Liga de las Familias Polacas.

El buen resultado permitirá a la Plataforma gobernar con cierta calma y sin necesidad de aliarse con los postcomunistas de Izquierda y Demócratas. No, la corrupta vieja guardia más algunos antiguos oposicionistas desesperados no serán, como pretendían, la clave para obtener la mayoría parlamentaria, pues el Partido Campesino Polaco puede ser un compañero de viaje mucho más cómodo. El veto presidencial del otro gemelo será un arma poderosa: necesitarían tres quintas partes del parlamento para rechazarlo, así que la Plataforma tendría que embarcarse en una coalición con postcomunistas y campesinos, perdiendo así credibilidad ante parte de su electorado y capacidad de movimiento a la hora de gobernar.

El varapalo de la siniestra se lo deben en gran medida a Kwaśniewski: él tenía que ser la locomotora de IyD. Con su comportamiento poco decenta, que incluyó borracheras captadas por las cámaras de televisión y comentarios irresponsables a la prensa extranjera, consiguió que la mayor parte del electorado “anti-Ley y Justicia” fuera a parar a Tusk.

Desde ahora en Polonia no tiene que funcionar una división izquierda/derecha a la europea. Si uno se fija en los resultados, dos partidos de centro-derecha y derecha han conseguido casi un 75% de los votos, mientras que la izquierda oscila en torno al 13%. Suena más a Estados Unidos. Cierto es que muchos de los votos a Tusk podían haber acabado en Izquierda y Demócratas, y cierto es también que Kaczyński se sentiría más cómodo en su papel de jefe de la oposición si el rival fuera la coalición de Plataforma con los ex-comunistas, pero la polarización del voto entre dos grandes formaciones se prevé duradera.

Otra nota interesante es la desaparición, por obra de Kaczyński principalmente, de la escena política de los dos partido más impredecibles: Autodefensa y la Liga de las Familias Polacas. No tendrán siquiera la posibilidad de recibir fondos del Estado, por no llegar al 3% de apoyo.

Sobre el propio Tusk, se puede decir que ha pasado por una larga metamorfosis. En los comienzos de la democracia polaca su Congreso Liberal-Democrático tenía más fama de libertino que de liberal. El mismo ha dicho en alguna ocasión que fue revisando algunos de sus puntos de vista sobre conforme su hija iba creciendo. La Plataforma, aunque se ha mostrado en ocasiones indecisa y tibia en asuntos sociales (más bien para distanciarse de Ley y Justicia y de la Liga), posee un importante elemento conservador en sus filas. El encuentro de la semana pasada del lider de la Plataforma con el cardenal Dziwisz, del que no se han conocido demasiados detalles, demuestra que no existe tanto recelo por parte de la Iglesia Católica hacia la Plataforma como algunos sugerían. La situación sería bien distinta si se vieran obligados a gobernar con Izquierda y Demócratas, que trataría de forzar sus ideas sociales.

En lo que se refiere a la economía, puede decirse que la Plataforma opta por un menor proteccionismo que Ley y Justicia y que llega al poder en el momento ideal para poner en marcha su programa: paro en disminución, economía al alza, grandes proyectos como el Euro 2012 a la vista que vaticinan continuidad o aumento de las inversiones extranjeras… Eso sí, no le faltarán huesos duros de roer, quizá el principal de ellos la Seguridad Social, y no está claro que tengan a suficiente gente capacitada en su banquillo para cumplir las esperanzas que han infundido en tantos ciudadanos.

El domingo elecciones

octubre 20, 2007

Muchos saben o creen saber que en la Polonia de los Kaczyński ha estado llevando a cabo una caza de brujas, que el país no mira hacia el futuro, que los teletubbies peligran, que andan a tortas con todos sus vecinos cercanos o lejanos, que no se sabe cuantas minorias de todos los gustos están a punto de desaparecer en ese país por culpa de esos diabólicos gemelos, por no hablar de la plaga del antisemitismo y de que sé yo cuántas catástrofes más, y que menos mal que hay elecciones porque son una vergüenza para Europa.

Un pequeño paréntesis, pero seguimos tras el antiguo telón de acero: menos son los que saben que en Bulgaria, país de la Unión Europea, en julio de este año se confirmó que el presidente y 139 diputados entre antiguos y presentes fueron colaboradores de los servicios de seguridad. ¿Y qué tiene que ver la velocidad búlgara con el tocino polaco? Bastante, pero lo que me interesa ahora es la reacción del resto de Europa. Nadie en la UE se ha escandalizado por este asunto, nadie ha levantado la voz en defensa del presidente, nadie. Lo que ocurre es bien sencillo: en Polonia existe un grupo de intelectuales, políticos y periodistas a los que no les importa lo más mínimo perjudicar a su país en la arena internacional con tal de conservar sus privilegios, y ese grupo, aglutinado en torno al partido Izquierda y Demócratas y al diario Gazeta Wyborcza, tiene acceso a los salones europeos. ¿Pero si Wyborcza era el antiguo periódico de Solidaridad? Ahí está el meollo del asunto: era. El grupito de marras se compone de antiguos miembros de la oposición al comunismo, de la rama izquierda de Solidarnosc, y de … antiguos aparatczyk del sistema comunista. Y se han servido sin ningún tipo de escrúpulos de su condición de antiguos héroes disidentes los primeros y de sus contactos con la socialdemocracia del resto de la UE los segundos para poner a todo el “mundo civilizado” contra sus enemigos políticos. Los anteriores gobiernos de derecha de Polonia tenían auténtico pánico a la capacidad de influencia de Wyborcza, pero eso se terminó (en parte curiosamente gracias a la entrada de un grupo alemán, Axel Springer, ironías de la historia).

El último informe de Reporteros sin Fronteras nos anuncia que la libertad de prensa en Polonia está por los suelos, en el último lugar de la UE y en el 56 del mundo. Es curioso que pueda afirmarse algo así cuando el gobierno tienen en contra a todas las televisiones menos la estatal, a todos los periódicos menos a Rzeczpospolita y a todas las radios menos la nacional y Radio Maryja con sus oyentes de 60 años para arriba. Por no hablar de internet… Me gustaría saber en cuántos medios europeos han informado sobre las dos borracheras de Kwaśniewski, y mira que basta con entrar en youtube y escribir el apellido del ex-presidente:¡dos veces fue pillado por las cámaras de televisión en el transcurso de dos semanas! La primera tuvo lugar en Ucrania en el acto en el que se le concedía un doctorado honoris causa. Por esa, después de varios días de esconderlo, pidió perdón públicamente. La gente no le creyó, ya había manchado su reputación y su cargo varias veces de esa manera durante su mandato, pero ahora no ha podido aguantarse ni durante la campaña. Y la segunda en Szczecin. Esta vez fue peor aún, atribuyó su estado titubeante a un “virus filipino” por cuya causa usa fuertes medicamentos. El tiro le salió por la culata: no sólo nadie le tomó en serio, sino que el inspector general sanitario del país decidió abrir una investigación para averiguar la peligrosidad del microorganismo y el riesgo de contagio y protestó la Embajada de Filipinas. Resumía la deshonra el conocido periodista Bronisław Wildstein: si hubieran enviado a la policía para detenerle, Kwaśniewski podría todavía decir que es un martir por la democracia, pero luchar contra los Servicios de Sanidad no nobilita mucho que digamos. Un apunte: el informe sobre Polonia es obra de un solo periodista polaco que se la tiene tomada al partido todavía en el poder. Muy democrática y objetiva la cosa.

El ambiente está muy caldeado en Varsovia, pero no pueden sostenerse los despropósitos sobre el supuesto totalitarismo de los gemelos Kaczyński que durante dos años nos ha servido la prensa Occidental en masa. Este gobierno ha hecho mucho para que pueda criticársele con justicia: parálisis en la construcción de infrastructuras (siete kilómetros de autopistas construidas), una Seguridad Social que no han conseguido poner en pie, unos dos millones de polacos que han puesto pies en polvorosa y trabajan en Gran Bretaña, Irlanda, España, … Es mucho. Para hacer justicia, hay que decir que estos dos últimos problemas no aparecieron con Ley y Justicia, pero no han tenido gente capacitada para hacerles frente. Otro punto en el debe es la brutalización del lenguaje político, eso ya en colaboración con todas las demás fuerzas del parlamento. En el haber puede contársele sin duda el frenazo que han puesto a la corrupción y a la delincuencia común. Más importante para los Kaczyński y su ministro de justicia, Zbigniew Ziobro, ha sido la lucha contra mecanismos de poder paralelos al Estatal provenientes del postcomunismo. Aunque a veces ha podido parecer una lucha absurda contra molinos de viento, no les ha faltado razón en algunos episodios sonados. Y es que una cosa es innegable: deste 1989 hasta hace dos años los medios descubrían escándalos y los políticos los trataban de tapar a toda costa, mientras que ahora los periódicos se enteran de lo que hace la Oficina Central Anticorrupción a posteriori.

Hay que reconocerle a Kaczyński que es eficaz. Esta calificativo no siempre es positivo (Putin y Chaves también lo son). El premier polaco se metió en una coalición con partidos que no le incómodos y en año y medio ha conseguido hacerlos desaparecer del mapa llevándose de paso a buena parte de su electorado. Autodefensa era un partido campesino con orígenes poco claros, enlazado con la vieja nomenclatura. La Liga de las Familias Polacas presentaba objetivos a veces muy honrosos de forma tan antipática que parecía que no se podía ser católico fuera de ella. Nadie llorará por el derrumbe de estas formaciones. Este movimiento sirvió para algo muy importante en la estabilización de la escena política polaca: se reduce el número de jugadores, algo lógico si se tiene en cuenta que no existen aquí nacionalismos. Eso sí, tanto el principal partido del gobierno como de la oposición (con casi el 70% de intención de voto, lo que sí parece muy claro) pueden considerarse de derecha, uno teóricamente más liberal en cuestiones económicas que el otro, con lo cual el peso de los post-comunistas es casi nulo, a no ser que la Plataforma se decida a una coalición con ello, que es posible. Si se hubiese llegado hace dos años a un gobierno Plataforma-Ley y Justicia veríamos ahora otro panorama muy distinto, no necesariamente positivo, pues los post-comunistas habr’ian sido la principal formación de la oposición y tendrían mucha más fuerza en estos momentos . Y es que para Polonia es importante que aparezca por fin una izquierda civilizada, que rompa su vinculación al antiguo partido único, el PZPR. Existió durante varios años un partido de gente de izquierda que se habían opuesto al régimen, con el disidente Ryszard Bugaj como principal figura, pero por desgracia fue absorbido por la vieja guardia. Quizá una derrota a la que parecen avocados pueda provocar una katharsis en sus filas, pero mejor no ser optimista.

El domingo se celebran los comicios en Polonia y lo único que se puede afirmar con certeza es que la minoría alemana tendrá dos diputados por decreto. Los polacos ya están acostumbrados a que cada día nuevas encuestas corrigen a las de la anterior jornada. Había incluso alguna de las últimas que le daba la mayoría absoluta a la Plataforma Cívica, hasta ahora principal partido de la oposición, pero mejor no fiarse demasiado: es de sobra sabido que el partido del gobierno, Ley y Justicia, queda casi siempre infravalorado en los sondeos. Ya pasó hace dos años, cuando con semanas de anticipación se anunciaba a bombo y platillo la victoria de la Plataforma primero en las parlamentarias y luego la de su lider Donald Tusk en las presidenciales y acabaron perdiendo las dos veces.

Se han perdido media película

septiembre 6, 2007

Si durante la última semana pocos eran los polacos que comprendían la situación política del país, los medios de comunicación extranjeros estaban en un fuera de juego de espanto: hace varios días informaban de que la crisis de gobierno tocaba fondo y ahora no saben cómo explicar que quien ha tocado fondo es la oposición y que el partido de los gemelos, atacados por los medios sin piedad desde el comienzo, vuelve a estar por delante en las encuestas.

Quede aquí claro que no ejerzo el voto en Polonia y que además me parece que el gobierno ha dado muchos motivos para ser criticado. Pero decir que la democracia está amenazada es sacar de quicio las cosas. El episodio que voy a referir ilustra bien el grado de ceguera al que han llegado políticos y medios. En la oposición polaca se han dedicado durante los últimos dos años sólo a reaccionar a los movimientos del gobierno y a criticar por definición cualquier movimiento que hiciera: han perdido el hilo.

Pero volvamos al tema: hace unas semanas el viceministro de Interior Kaczmarek es expulsado del gobierno. Según el ministro de Justicia, con un chivatazo imposibilitó una acción de la Agencia Central Anticorrupción en el ministerio de agricultura, que entonces estaba al cargo de miembros del partido Autodefensa.

Nada más cesar en funciones, anuncia a diestro y siniestro que en Polonia nadie puede vivir seguro, que estamos en un país totalitario. La oposición encabezada por la Plataforma Cívica le sigue el juego. Es más, la Liga de las Familias Polacas y Autodefensa, que han abandonado la coalición gobernante, quieren hacerle candidato a primer ministro. Su posterior encarcelamiento acerca a Polonia al estalinismo, la pone de patitas en la calle fuera de la UE, supone un ataque a los más elementales derechos humanos etc, etc. “¡Queremos pruebas!”. Hasta aquí llegó quedó la prensa fuera del país, por lo menos la española. Luego, sólo silencio.

Y al día siguiente en una rueda de prensa las pruebas aparecen. No son aún pruebas de culpabilidad, pero sí de perjurio de Kaczmarek y del antiguo comandante en jefe de la policía. Además se demuestra la existencia de sospechosas conexiones entre políticos y hombres de negocios, que a su vez tienen contratados en sus empresas a ex-políticos de varios colores y a ex-agentes de los servicios comunistas: vamos, eso de lo que se llevaban mofando dos años en Polonia y fuera de ella. ¿Y entoces que dicen en la oposición? Antológico: “que estamos en el Gran Hermano”, “que los ciudadanos no saben si la noche siguiente la pasarán en la cárcel”, “que el gobierno vigila a sus propios funcionarios” (esta perla es de Olejniczak, jefe de los ex-comunistas). Uno de los principales problemas de los políticos polacos (y de todo el mundo conocido, supongo), es que un día usan un argumento, al día siguiente el contrario y ni se inmutan. La gente de a pie tiene por lo general más memoria.

Hay otro detalle que explicar: el propio Kaczmarek comenzó su dudosamente brillante carrera ya en el aparato comunista. La oposición lo tenía en bandeja de plata, pero la avaricia rompe el saco. En lugar de esperar a ver si había o no pruebas y entonces atacar al gobierno por poner a gente tan poco fiable en puestos tan relevantes en el primer supuesto (que sería una bola de set) o por romper efectivamente las reglas del juego democrático al encarcelar a alguien ilegalmente (bola de partido), quisieron ir por la vía rápida y quitarle la raqueta al contrario. El tiro les salió por la culata. Ahora van por detrás en los sondeos, y Autodefensa y la Liga podrían no entrar siquiera en el próximo Parlamento.

Para terminar, a la pregunta de por qué el gemelo primer ministro confió en Kaczmarek, sabiendo de dónde éste había salido, respondo como Rafał Ziemkiewicz de “Rzeczpospolita”, uno de los pocos diarios que conservaron la sangre fría: seguramente quiso dividir a la antigua vieja guardia, una tentación a la que tampoco se resistió Wałęsa, y tener así a sus órdenes a alguien con tanto que perder que dejara de lado antiguas lealtades. Le salió mal, pero se ve que sacó rapidamente consecuencias de su error.

El perro de Benhakker

julio 11, 2007

El seleccionador de Polonia, Leo Benhakker, que además de haber entrenado al Real Madrid es un tío muy listo, bromeaba en una entrevista diciendo que no soltaría a su perro a correr en un campo de fútbol polaco por miedo a que se lesionase. La verdad es que en estas condiciones alcanzar cualquier éxito raya lo imposible.

Cambio de tercio. El dia 4 de julio el juzgado de Varsovia dictó sentencia de dos y dos años y medio de cárcel para dos ex-policía (en Polonia se usaba oficialmente entonces la palabra “miliciano”) por un delito cometido en mayo de 1983. Entonces, como oficiales de la policía comunista dieron disposición de usar la fuerza contra miembros del Comité del Primado para Ayuda a los Encarcelados reunidos en la iglesia varsoviana de san Martín. Sus subordinados obedecieron las órdenes y luego los trasladaron a los agredidos a un bosque en las afueras de Varsovia. Allí, después de amenazarlos de muerte, los dejaron en un estado lamentable. Al responsable de esa barbarie le iba de maravilla hasta hace pocos días: tras dejar el cuerpo se convirtió en “hombre de negocios”, llegando a ser con el paso del tiempo dueño de una próspera empresa de… ¡servicios de protección!

Se me dirá ¿qué tiene que ver en todo esto Benhakker, su perro y los estadios polacos? Pues mucho más de lo que pudiera parecer a primera vista. El caso de Edward Misztal  y Janusz Smuga es el de típicos lacayos del viejo régimen que se enriquecieron rápidamente tras la llegada del nuevo sistema. Hay que recordar que la Mesa Redonda polaca -dónde se sentaron los entonces gobernantes con representantes de los disidentes- fijó enre otras cosas y en resumen que la oposición democrática se quedaría con el poder politico y los comunistas conel dinero. Adam Michnik et consortes pensaban que haciendo así, si los ya ex-comunistas se enriquecían servirían para fortalecer el capitalismo. Efectivamente se enriquecieron, … a costa de miles de polacos. Pregunta del millón: si ellos se tenían los bancos ¿a quién le daban los créditos? A sus amiguetes o a quien diera una buena comision, pasando así a formar parte del entramado, de una espiral de corrupción que no haría sino crecer.

Pero no todos los viejos miembros del partido cambiaron la hoz y el martillo por el cuello blanco. Algunos de los que no se veían capacitados se dedicaron a otro modo de dinero fácil, por ejemplo como presidentes de clubes deportivos. Y como la cosa iba de llenarse el bolsillo con la mayor celeridad ¿para qué dedicarse a desarrollar una buena infrastructura deportiva? ¿para qué fomentar el deporte base? Fue así como, de ser el buque insignia del país y la muestra de su prosperidad, el deporte polaco cayó de la cima a la sima.

Kubica, Małysz, Jędrzejczak, … son individualidades, genios que han aparecido “a pesar de”, no “gracias a”. De momento, sólo en volleyball y balonmano se consiguen éxitos a nivel de selecciones. Especialmente el caso del volley demuestra que se puede romper el círculo vicioso, alcanzar un alto nivel de profesionalismo, empezando por los clubes. ¿Y en fútbol? Han descendido este año cuatro equipos de la primera división por corrupción, y la lista podría ser más larga (el campeón Zagłębie Lubin podía haberse encontrado perfectamente en la lista); árbitros y activistas van en masa a la cárcel también por corrupción,… Por no hablar del caos que hay en los estadios, dónde los hooligans, con la excusa de falta de diversión en el terreno de juego montan tanganas tan terribles como la del otro día en Vilnius.

Pero la justicia vuelve a funcionar, más vale tarde que nunca, y de la selección se ocupa Leo, que está muy al tanto también de los jóvenes, así que soy optimista, a pesar de los pesares.

¿Germanofobia?

junio 30, 2007

La reacción de gran parte de los medios de comunicación europeos antes, durante y depués de la Cumbre de Bruselas a la actitud de los mandatarios polacos ha sido por lo general bastante agria, si bien es cierto que una vez conseguido el acuerdo comenzaron a oírse voces de políticos y periodistas que justificaban o incluso felicitaban al presidente Kaczynski por su eficacia. Esta crítica se notó principalmente en Alemania, cuya prensa calificó casi de irracional la postura polaca. Sólo Alan Posener del “Die Welt” argumentaba que las matemáticas daban la razón a Polonia.

Lo que está claro es que no se trataba aquí de animosías, antieuropeísmo, antigermanismo o de capricho de los poderosos gemelos polacos. De hecho, una de las cosas que más impresión debió causar fue el respaldo unánime del Parlamento polaco al presidente, algo que rara vez ocurre: sólo los postcomunistas se mostraban reacios a “morir por una raíz cuadrada”, pero incluso su líder, Wojciech Olejniczak, felicitó a Kaczynski por el resultado de las negociaciones. Se trata de un conflicto de intereses y hablar de germanofobia por parte de los gemelos Kaczynski o de los polacos en general (que de eso también se ha escrito mucho estos días) no sólo es exagerado: sencillamente no tiene fundamento real. Hasta hace seis o siete años lo máximo que podía percibirse, y eso en medios alarmistas como “Nasz Dziennik”, era el temor a que una vez dentro de la Unión Europea muchos alemanes se decidieran a comprar terrenos o inmuebles en Polonia y que eso pudiera entrañar algún tipo de riesgo para la soberanía nacional. De eso no queda ya rastro alguno, más aún cuando han sido curiosamente empresas españolas las que el pasado año compraron nada más y nada menos que el 60% de los terrenos vendidos en todo el territorio polaco.

Voces como las del “Corriere della Sera” o el “Le Figaro”, que aseguran que los nacionalistas polacos tratan a Alemania como a su énemigo público número dos (después de Rusia) están fuera de lugar. Ni siquiera la portada de mal gusto que el semanal “Wprost” dedicó a Angela Merkel (un montaje fotográfico que la presentaba dándo de pecho a los Kaczysnki con el título “La madrastra de Europa”) ha levantado la polémica en el país: sencillamente, políticos y medios de comunicación han calificado la publicación como grosera. La canciller alemana tiene buena prensa en Polonia a pesar de su firmeza durante la cumbre: se apreció mucho su apoyo y el de Barroso frente al embargo de carne por parte de Rusia y ha hecho notar que comprende también el peligro que el gasoducto que conectará directamente a Rusia con Alemania pasando por el fondo del mar Báltico puede suponer para la seguridad energética de Polonia, aunque no ha podido hacer gran cosa para evitar el comienzo de la construcción: Gerhard Schroeder dejó firmado el acuerdo con Rusia en las últimas semanas de su mandato, y ahora representa los intereses de Gazprom en el consejo de administración de la empresa constructora del canal.

Hay quien asegura que, efectívamente, Polonia ha conseguido un importante éxito en Bruselas, pero que los métodos empleados pueden aislarla de los demás países. ¿Perderá Polonia amigos? Ya se ha visto que con los eurodiputados alemanes será complicado ponerse de acuerdo, a pesar de que Merkel afirma que desea que Alemania mantenga con Polonia unas relaciones tan fluidas como con Francia. Pero si es verdad que las formas de Polonia distaron de ser elegantes en las negociaciones, también lo es que no jugó sola en Bruselas: la República Checa demostró ser un aliado leal en la lucha por el método de raíz cuadrada y fue Lituania la que se ocupó de la cuestión energética. Afirma Piotr Semka en “Rzeczpospolita”: “Polonia es demasiado grande para poder equipararla a un país de Europa Central sin aspiraciones a una política ambiciosa, pero demasiado débil para agrupar en torno a sí a sus vecino más pequeños”. Aún así, estos países han visto que Polonia es capaz de negociar con eficacia, y Mariano Rajoy, jefe de la oposición en España, ha agradecido a Kaczynski con cierta ironía que defendiera los intereses de España en lugar de Zapatero. En cualquier caso, Bruselas no ha sido nada personal, sólo cuestión de negocios.

Bruselas: ¿fin de la histeria colectiva?

junio 26, 2007

Y se acabó la cumbre en Bruselas. Las opiniones de la prensa internacional durante esos días sobre la posición de los Kaczyński rayaban lo histérico. Ahora ya se han calmado algo, pero no pasan de superficiales.

Desde luego no se escribirá nada acerca de cómo los polacos han seguido los acontecimientos, y merece la pena saberlo: Wojciech Olejniczak, líder de los postcomunistas felicita al presidente lo logrado y agradece su esfuerzo, y Donald Tusk, jefe de Plataforma Cívica – principal partido de la oposición- dice que fue demasiado blando. Un momento: ¿pero no eran estos más proeuropeos que los Kaczyński?¿y menos radicales? ¿y más simpáticos?

¿Entonces, …? Entonces, querido amigo, lo primero que puede hacerse es sospechar de la existencia de un ente llamado “razón de Estado”.

La gente de Polonia

junio 17, 2007

El jueves fue uno de esos días que me confirman que de verdad merece la pena estar en este país y que lo mejor que tiene Polonia es su gente. Tuve la suerte de entrevistar a Jan Grzebski (el hombre que recuperó el habla y empezó a moverse después de años en coma primero y de parálisis total después). Fue hora y media larga pero se me hizo cortísimo el tiempo. Tuve luego que resumirlo mucho por falta de tiempo y espacio primero, y porque no todos los gestos de una conversación se pueden transmitir (o por lo menos yo todavía no puedo), pero me parece que el resultado es bueno. Lo dejo aquí tal y como me lo publicó la Gaceta de los Negocios.

H.J.P. – ¿Salían a pasear antes de que comenzara a recuperarse?

Jan Grzebski – ¡Ni hablar! Eso era imposible. –Habla en voz baja pero se puede comprender perfectamente lo que dice.

Gertruda Grzebska – Lo intentamos, pero no había manera. Su cuerpo estaba inerte y tendríamos que atarlo a la silla.

H.J.P. – Veo que maneja relativamente bien el brazo. Fue en abril cuando hizo sus primeros movimientos desde hacía 19 años ¿no es así?

G.G. – Bueno, antes había algún movimientos, pero ahora los domina. Igual con el habla. Antes sólo se le escapaban algunas palabras.

J.G. – Ahora ya ve. Puedo construir frases completas.

H.J.P. – ¿Y cómo se entendían durante todo este tiempo?

G.G. – Con los ojos. Sólo con ayuda de los ojos.

J.G. – Es que son 42 años de casados. Sabe todo lo que pienso.

G.G. – Jan, se te nota ya cansado. Vamos, subimos a casa.

Los Grzebski viven en la entreplanta de un bloque nuevo, pero que carece de ascensor. El aparato, que instalaron el jueves pasado, sirve en teoría para facilitar la entrada del señor Grzebski a su casa, pero más bien dificulta la operación, así que con la ayuda de un vecino levantamos a pulso la silla de ruedas.

G.G. – Vino la televisión, montaron el aparato éste y nada. No sirve.

J.G. – No te preocupes, dejamos esta noche la puerta abierta y ya se lo llevará alguien (risas).

G.G. – Ahora podemos salir juntos de vez en cuando. Y vamos a la rehabilitación. Pero es un lío. Hay que poner a todo el bloque en guardia.

Entramos. Es un pequeño piso de tres habitaciones decorado con buen gusto. Algunas imágenes como la de la Virgen de Czestochowa manifiestan la fe de los habitantes de la casa. La señora Grzebska tumba a su marido en el sofá con movimientos bien precisos.

G.G. – La verdad es que ya no tengo fuerzas. Un día tras otro repitiendo lo mismo… Ha habido días que hasta las tantas de la mañana han estado aquí. Han venido de todos sitios.

J.G. – Tienes que poner un magnetofón.

G.G. – Pero en mi casa me enseñaron que a los invitados hay que recibirlos. Y ¿qué iba a hacer? ¿Dejarle en la calle con el calor que hace? Si veo ya a alguien que necesita ayuda, tengo que echarle una mano.

H.J.P. – Por eso sigue vivo su marido…

J.G. – Si no es por ella yo ya no estaría en este mundo. Sé que debo mucho al hospital, pero sobre todo siento un agradecimiento indecible a mi esposa, que durante esos 19 años no me ha abandonado ni un momento; siempre ha estado a mi lado, haciendo todo lo que necesitaba y siento que a ella le debo la vida.

G.G. – Ha sido mucho trabajo. Muchas lágrimas también. Pero sin ese esfuerzo no habría habido milagro. Mírele las piernas. Las tiene sin ninguna herida, ni venas hichadas, ni moratones. Tenía un poco en los glúteos, pero ya se le fue. Y en el hospital, ;hay que ver cómo están algunos pobres enfermos! Pero a Jan lo hemos cuidado, toda la familia lo ha tratado con mucho cariño.

H.J.P. – ¿Cómo reaccionó la familia cuando comenzó a deteriorarse la salud de Jan?

G.G. – He estado pensando en eso últimamente y creo que les enseñé a llevarlo. Antes estaba sano y de repente está tumbado y sólo nos podía mirar. Y nuestros hijos venían al salón, se sentaban y hablaban con él. Y cuando dejaron de vivir con nosotros, pues venían también con los nietos.

H.J.P. – ¿Y cuál es el pronóstico?

G. G. – Mire, ayer vino a casa un médico muy conocido en Polonia, pero no puedo decirle ni de dónde es. Y dijo: “Este hombre andará de nuevo”. En el hospital no han encontrado su historial. Yo creo que sienten un poco de vergüenza.

H.J.P. – ¿Vergüenza por qué?

G.G. – Porque pensaban que yo les había contado no sé qué historias a los periodistas y no acababan de creer que habíamos estado cuidando a Jan en casa todo este tiempo. Ahora le harán una revisión en la cabeza, pero me han dicho que podría ser que el tumor que tenía se haya secado. Yo ya no sé. Pero tampoco sé las veces que creía que se nos iba, si cien o más. Las veces que se ahogaba con su propia saliva y tenía que darle agua helada y entonces escupía una especie de flema horrible.

H.J.P. – ¿Y cómo podía llevarlo sola?

G.G. – Rezaba mucho. Lloraba también mucho. El año pasado, cuando tuvimos que ingresarle ya no podía más. Y entonces le pedí a Dios que hiciera lo que viera mejor, que me ayudara a llevarlo porque estaba sin fuerzas, que no iba a decirle yo lo que tenía que hacer. Y no sé cómo aguanté todo el mes allí, día y noche. Las enfermeras me animaban a ir a dormir a casa pero yo no quería. ¡Y si al día siguiente me lo encontraba sin vida!

H.J.P. – ¿Y en qué pensaba usted durante todos estos años?

J.G. – Recuerdo estos años un poco como nublados. Eso de que al enfermar recordaba sólo vinagre en las tiendas y ahora todo es de color es una exageración de los periodistas. Pero durante este tiempo pensaba en que tenía que seguir viviendo. No podía dejarla sola. Ya ve la fuerza de voluntad que tiene, ella se las apañaría muy bien. Pero no es lo mismo estar solo.

“Me di cuenta de que Dios tiene sentido del humor”

La vida de Jan y Gertruda Grzebski cambió diametralmente desde que él, 19 años después de quedar paralizado y en estado vegetativo tras recibir el impacto de una locomotora, volvió a hablar y a moverse.

La noticia, recogida por el diario local, Gazeta Dzialdowska, corrió como la pólvora por toda Polonia primero y por todo el planeta al poco tiempo. Hubo quien trató luego de quitarle peso al acontecimiento argumentando que no podía hablarse técnicamente de un estado de coma, y los doctores siguen aún sin ponerse de acuerdo sobre lo sucedido, pero lo importante para los Grzebski no es la denominación exacta de la enfermedad, ni el renombre mundial adquirido. Ellos, y especialmente Gertruda, ven claro que todo el esfuerzo de la familia ha tenido sentido, y que sin el cariño de todos el “milagro” no habría tenido lugar.

Esta valiente pareja ha aprendido incluso a reírse de las exageradas formas de algunos medios decomunicación de contar su historia. Pero la protagonista verdadera de este relato que ha recorrido todo el mundo es la señora Grzebski. Ella reconoce haber tenido numerosos momentos de cansancio en los que lloró, pero siempre estuvo al lado de su marido. Recuerda los numerosos momentos en los que ha rezado para pedir a Dios que le diera fuerzas: “Aguanté y luego me di cuenta de que Dios tiene sentido del humor. Antes yo le trataba con mucha seriedad, pero desde hace unos meses le digo: “Yo que te pedía sólo aguantar, y vaya lío que has montado ahora”.