Archive for the ‘lustración’ category

El pedestal de Kapuściński

marzo 6, 2010

Pasó lo que suele pasar siempre en Polonia en estos casos: que antes incluso de que salga el libro o artículo de marras las “autoridades morales” del país pontifican sobre su contenido sin haberlo leído. Es más, los comentarios más comunes en los alrededores de Gazeta Wyborcza sobre Kapuściński non-fiction es: “una persona decente no puede leer esto” y “ni lo he leído ni lo voy a leer”.

Mejor tener algo de paciencia y leer. En cualquier caso en Wyborcza tienen un problema grave porque esta vez no es como lo de Wałęsa: el libro no lo ha escrito alguien a quien se le pueda pegar la etiqueta de “hiena”, “fascista”, “derechista sin escrúpulos” sino… un periodista “de la casa”, de izquierdas, alterglobalista además.

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Wałęsa y el proverbio chino

mayo 22, 2008

Oí hace ya algunos años de un amigo un proverbio oriental (bueno, eso me dijo, pero si se lo inventó tampoco pasa nada): “mejor una vez verde que mil amarillo”. Lo cual puede entenderse como que es mejor desde el principio decir las cosas claras aunque haya que pasar un mal trago, a andarse luego durante una larga temporada con medias verdades, que cansa más y, a la larga, causa infinitamente peor efecto.

Para su desgracia, Lech Wałęsa nunca escuchó el proverbio de marras y por eso desde hace varios lustros le pasa lo que le pasa: no conozco a ningún héroe tan empeñado en derribar su propia leyenda. Desde hace ya bastantes años es secreto de polichinela que el mítico dirigente de Solidaridad fue colaborador durante un tiempo con los servicios de represión comunistas. Para dejar las cosas claras, eso ocurrió en los años 1970-76, siendo él entonces un joven obrero. ¿Qué ocurrió después? Pues que consiguió escapar del cerco de la SB y nunca volvió a dejarse intimidar por sus esbirros. Evidentemente sus actos posteriores en la oposición al régimen superan inmensamente la pusilanimidad en la que antes cayó.

Las reacciones a un libro de dos historiadores del Instituto de Memoria Nacional (IPN), Sławomir Cenckiewicz y Piotr Gontarczyk, han sido bastante histéricas, con honrosas excepciones. El propio Wałesa grita “¡yo derroté a las fuerzas de seguridad, no ellos a mí!” y amenaza con revelar la verdadera identidad de “Bolek”, que era el pseudónimo del confidente con el que se le identifica (“ahora conozco la verdad”): pues la verdad, en mi humilde opinión, es que podía haberlo hecho hace por lo menos diecisiete años, si fuera cierto lo que dice, y nos habríamos ahorrado un culebrón. También anuncia que irá a los juzgados.

Más “concreto” que Wałęsa es Władysław Frasyniuk, antiguo lider de Solidaridad y hoy miembro del Partído Demócrata, de la órbita del dirario Gazeta Wyborcza: “con gente así (Gontarczyk y Cenckiewicz) no se discute, sólo se les puede dar (una bofetada) en la cara”. Y todo esto ¡antes de que se publique el libro! Creo que queda claro por que me “gustan” tanto GW y sus satélites: sólo es un referente moral quien ellos quieren, y si la verdad no se adecúa a lo que ellos dictan, peor para la verdad.

Otros, como Andrzej Czuma, antiguo disidente y ahora diputado de Plataforma Cívica, el partido del gobierno, ponen el cerebro en funcionamiento antes de poner la boca en movimiento: “el drama de Wałesa consiste en que no hubo nadie que le dijera que su grandeza no iba a desaparecer al confesar los errores de su juventud”. Y yo estoy completamente de acuerdo con él.

Se han perdido media película

septiembre 6, 2007

Si durante la última semana pocos eran los polacos que comprendían la situación política del país, los medios de comunicación extranjeros estaban en un fuera de juego de espanto: hace varios días informaban de que la crisis de gobierno tocaba fondo y ahora no saben cómo explicar que quien ha tocado fondo es la oposición y que el partido de los gemelos, atacados por los medios sin piedad desde el comienzo, vuelve a estar por delante en las encuestas.

Quede aquí claro que no ejerzo el voto en Polonia y que además me parece que el gobierno ha dado muchos motivos para ser criticado. Pero decir que la democracia está amenazada es sacar de quicio las cosas. El episodio que voy a referir ilustra bien el grado de ceguera al que han llegado políticos y medios. En la oposición polaca se han dedicado durante los últimos dos años sólo a reaccionar a los movimientos del gobierno y a criticar por definición cualquier movimiento que hiciera: han perdido el hilo.

Pero volvamos al tema: hace unas semanas el viceministro de Interior Kaczmarek es expulsado del gobierno. Según el ministro de Justicia, con un chivatazo imposibilitó una acción de la Agencia Central Anticorrupción en el ministerio de agricultura, que entonces estaba al cargo de miembros del partido Autodefensa.

Nada más cesar en funciones, anuncia a diestro y siniestro que en Polonia nadie puede vivir seguro, que estamos en un país totalitario. La oposición encabezada por la Plataforma Cívica le sigue el juego. Es más, la Liga de las Familias Polacas y Autodefensa, que han abandonado la coalición gobernante, quieren hacerle candidato a primer ministro. Su posterior encarcelamiento acerca a Polonia al estalinismo, la pone de patitas en la calle fuera de la UE, supone un ataque a los más elementales derechos humanos etc, etc. “¡Queremos pruebas!”. Hasta aquí llegó quedó la prensa fuera del país, por lo menos la española. Luego, sólo silencio.

Y al día siguiente en una rueda de prensa las pruebas aparecen. No son aún pruebas de culpabilidad, pero sí de perjurio de Kaczmarek y del antiguo comandante en jefe de la policía. Además se demuestra la existencia de sospechosas conexiones entre políticos y hombres de negocios, que a su vez tienen contratados en sus empresas a ex-políticos de varios colores y a ex-agentes de los servicios comunistas: vamos, eso de lo que se llevaban mofando dos años en Polonia y fuera de ella. ¿Y entoces que dicen en la oposición? Antológico: “que estamos en el Gran Hermano”, “que los ciudadanos no saben si la noche siguiente la pasarán en la cárcel”, “que el gobierno vigila a sus propios funcionarios” (esta perla es de Olejniczak, jefe de los ex-comunistas). Uno de los principales problemas de los políticos polacos (y de todo el mundo conocido, supongo), es que un día usan un argumento, al día siguiente el contrario y ni se inmutan. La gente de a pie tiene por lo general más memoria.

Hay otro detalle que explicar: el propio Kaczmarek comenzó su dudosamente brillante carrera ya en el aparato comunista. La oposición lo tenía en bandeja de plata, pero la avaricia rompe el saco. En lugar de esperar a ver si había o no pruebas y entonces atacar al gobierno por poner a gente tan poco fiable en puestos tan relevantes en el primer supuesto (que sería una bola de set) o por romper efectivamente las reglas del juego democrático al encarcelar a alguien ilegalmente (bola de partido), quisieron ir por la vía rápida y quitarle la raqueta al contrario. El tiro les salió por la culata. Ahora van por detrás en los sondeos, y Autodefensa y la Liga podrían no entrar siquiera en el próximo Parlamento.

Para terminar, a la pregunta de por qué el gemelo primer ministro confió en Kaczmarek, sabiendo de dónde éste había salido, respondo como Rafał Ziemkiewicz de “Rzeczpospolita”, uno de los pocos diarios que conservaron la sangre fría: seguramente quiso dividir a la antigua vieja guardia, una tentación a la que tampoco se resistió Wałęsa, y tener así a sus órdenes a alguien con tanto que perder que dejara de lado antiguas lealtades. Le salió mal, pero se ve que sacó rapidamente consecuencias de su error.

El perro de Benhakker

julio 11, 2007

El seleccionador de Polonia, Leo Benhakker, que además de haber entrenado al Real Madrid es un tío muy listo, bromeaba en una entrevista diciendo que no soltaría a su perro a correr en un campo de fútbol polaco por miedo a que se lesionase. La verdad es que en estas condiciones alcanzar cualquier éxito raya lo imposible.

Cambio de tercio. El dia 4 de julio el juzgado de Varsovia dictó sentencia de dos y dos años y medio de cárcel para dos ex-policía (en Polonia se usaba oficialmente entonces la palabra “miliciano”) por un delito cometido en mayo de 1983. Entonces, como oficiales de la policía comunista dieron disposición de usar la fuerza contra miembros del Comité del Primado para Ayuda a los Encarcelados reunidos en la iglesia varsoviana de san Martín. Sus subordinados obedecieron las órdenes y luego los trasladaron a los agredidos a un bosque en las afueras de Varsovia. Allí, después de amenazarlos de muerte, los dejaron en un estado lamentable. Al responsable de esa barbarie le iba de maravilla hasta hace pocos días: tras dejar el cuerpo se convirtió en “hombre de negocios”, llegando a ser con el paso del tiempo dueño de una próspera empresa de… ¡servicios de protección!

Se me dirá ¿qué tiene que ver en todo esto Benhakker, su perro y los estadios polacos? Pues mucho más de lo que pudiera parecer a primera vista. El caso de Edward Misztal  y Janusz Smuga es el de típicos lacayos del viejo régimen que se enriquecieron rápidamente tras la llegada del nuevo sistema. Hay que recordar que la Mesa Redonda polaca -dónde se sentaron los entonces gobernantes con representantes de los disidentes- fijó enre otras cosas y en resumen que la oposición democrática se quedaría con el poder politico y los comunistas conel dinero. Adam Michnik et consortes pensaban que haciendo así, si los ya ex-comunistas se enriquecían servirían para fortalecer el capitalismo. Efectivamente se enriquecieron, … a costa de miles de polacos. Pregunta del millón: si ellos se tenían los bancos ¿a quién le daban los créditos? A sus amiguetes o a quien diera una buena comision, pasando así a formar parte del entramado, de una espiral de corrupción que no haría sino crecer.

Pero no todos los viejos miembros del partido cambiaron la hoz y el martillo por el cuello blanco. Algunos de los que no se veían capacitados se dedicaron a otro modo de dinero fácil, por ejemplo como presidentes de clubes deportivos. Y como la cosa iba de llenarse el bolsillo con la mayor celeridad ¿para qué dedicarse a desarrollar una buena infrastructura deportiva? ¿para qué fomentar el deporte base? Fue así como, de ser el buque insignia del país y la muestra de su prosperidad, el deporte polaco cayó de la cima a la sima.

Kubica, Małysz, Jędrzejczak, … son individualidades, genios que han aparecido “a pesar de”, no “gracias a”. De momento, sólo en volleyball y balonmano se consiguen éxitos a nivel de selecciones. Especialmente el caso del volley demuestra que se puede romper el círculo vicioso, alcanzar un alto nivel de profesionalismo, empezando por los clubes. ¿Y en fútbol? Han descendido este año cuatro equipos de la primera división por corrupción, y la lista podría ser más larga (el campeón Zagłębie Lubin podía haberse encontrado perfectamente en la lista); árbitros y activistas van en masa a la cárcel también por corrupción,… Por no hablar del caos que hay en los estadios, dónde los hooligans, con la excusa de falta de diversión en el terreno de juego montan tanganas tan terribles como la del otro día en Vilnius.

Pero la justicia vuelve a funcionar, más vale tarde que nunca, y de la selección se ocupa Leo, que está muy al tanto también de los jóvenes, así que soy optimista, a pesar de los pesares.

Los papeles de Wałęsa

junio 15, 2007

Nunca es tarde si la dicha es buena. Wałęsa publicó por fin las actas que escribió sobre él la policía secreta comunista. Y sin embargo nos queda un mal sabor de boca. Antoni Dudek, prestigioso historiador, afirma que las páginas publicadas no introducen nada nuevo. Es más, el antiguo dirigente de Solidaridad pone a nuestra disposición los documentos que le interesan, los de los años 80.

Muchos se extrañan fuera de Polonia. ¿No es exagerado tratar de echar al polaco vivo más universal del pedestal al que la historia lo subió con todo merecimiento? A esa pregunta hay que responder que es el mismo Wałęsa el que ha hecho todo lo posible e imposible por desprestigiarse. Aunque el fichero original de Wałęsa fue seguramente uno de los primeros que desapareció en la gran quema de papeles de los años 1989-1991 y lo que quedó desapareció en misteriosas circunstancias, los archivos (y en especial los archivos de los servicios comunistas) dejan siempre rastros. Los historiadores con los que he tenido ocasión de hablar opinan que Wałęsa pudo ser obligado a colaborar a principios de los años 70 con la sombría SB y que escapó de sus garras algo más tarde.

Evidentemente, su heroica actuación como líder de Solidaridad supera con creces cualquier hecho anterior. Es más: podría mostrar a la gente que pueden lograrse grandes objetivos superando los momentos de debilidad. No caería del pedestal sino todo lo contrario. Desgraciadamente, su comportamiento de ahora sólo consigue acrecentar absurdamente las sospechas de que tiene algo que ocultar. ¡Qué pena!

Sin brujas en Polonia

junio 8, 2007

Cuando llegué a Polonia allá por 1996 rapidamente descubrí cierta asimetría: mientras que mis compañeros universitarios polacos poseían conocimientos generales acerca de España, los españoles acerca de Europa del Este sólo nos sabíamos un par de clichés para salir del paso: Juan Pablo II, Wałęsa, vodka y para de contar. Quizá alguno más avispado había oído hablar del levantamiento del guetto judío durante la II Guerra Mundial.

Esta desproporción va cambiando lentamente gracias a la creciente marea de hispanos que llega aquí en lineas de bajo coste, y que serán mayor si Luis Aragonés dimite un año de estos y nos clasificamos al Euro 2012.

Pero mientras tanto estamos como estamos: mal. Y además la sensación es de que no basta con desconocer la historia propia gracias a la LOGSE, sino que hay que meterse en la ajena. Esto es lícito si se tiene conocimiento de causa, pero no es el caso. Se nota enormemente la improvisación a la hora de hablar de Europa del Este, tanto por los comentarios en la prensa española como por la actuación de los políticos. Lamento decir que la sección internacional de ABC también me ha decepcionado ultimamente, a pesar de que sé bien que cuenta con grandes profesionales.

La imagen que se presenta de Polonia es la de un país sombrío en el que tiene lugar una caza de brujas, con un gobierno obsesionado por algo que se acabó “hace ya 17 años”. ABC se escandaliza de que una ley exija a periodistas y profesores universitarios “confesarse” sobre su pasado en el comunismo.

Esta ley “atenta contra la dignidad humana”, dicen. Bueno, por un lado ningún polaco se queja de que en la embajada americana atentan contra su dignidad, y mira que que uno puede ruborizarse leyendo lo que les preguntan en el formulario de visación. Ya más en serio, es evidente que la ley de “lustración” puede mejorar bastantes aspectos técnicos, pero lo que realmente atenta contra la dignidad humana es presentar la colaboración con el sistema comunista como algo sin importancia. Pasó con los periodistas Maleszka, Toeplitz y Passent (este último también fue más adelante embajador en Chile), pasó con el arzobispo Wielgus y con el sacerdote Czajkowski, sólo por poner los ejemplos más conocidos. El esquema está siendo siempre el mismo: primero manifiestan con aspavientos su indignación; mas tarde aparecen papeles comprometedores, pero niegan completamente que hubieran colaborado; ante la avalancha de pruebas dicen luego “mantuve conversaciones con los servicios de seguridad, pero sólo para que me dieran el pasaporte” o alguna una excusa parecida; cuando no les queda remedio que rendirse a la evidencia, queda un “fui confidente, pero no perjudiqué a nadie”. Y al final resulta que fueron colaboracionistas durante años o decenios.

He visto compasión contra los confidentes que fueron “víctimas del sistema”, pero no he leído ninguna mención a los que sufrieron las consecuencias del colaboracionismo: echados del trabajo, o de la universidad, o sin posibilidad de encontrar vivienda digna, o un largo etcétera, … o asesinados. El sistema comunista se basó en el poder militar para implantarse en Polonia, y luego se mantuvo a base de miedo, de un servicio de vigilancia que controlaba la vida pública y privada de sus ciudadanos gracias también a la colaboración de chivatos. El historiador del Instituto de la Memoria Nacional Henryk Głębocki calcula de los archivos de SB en Cracovia que el 96% de los confidentes allí registrados se decidieron a colaborar por provecho material, ascensos, facilidades para viajar al extranjero … Así se formó gran parte de la élite intelectual de la Polonia de hoy. ¿Quiénes fueron las víctimas? ¿No sería más correcto decir que los perdedores fueron los traicionados por sus propios amigos y compañeros?

La lustración es un proceso natural. Lo anormal es que tenga que ser ahora cuando se juzga asuntos de “hace ya 17 años”. Ningún país protestó por la depuración en la República Checa o en la República Democrática Alemana. Pero en Polonia no pudo ser, y eso fue así porque antiguos disidentes cambiaron de frente y prefirieron ver un enemigo mayor en los anticomunistas que en los ex-comunistas. El propio Lech Wałęsa, “personaje tan poco sospechoso” para Miguel Torres, trató de apadrinar a la Służba Bezpieczeństwa, el antiguo servicio de seguridad. Y todo parece indicar que se sirvió de él para destrozar el partido Porozumienie Centrum de los Kaczyński, quienes poco antes habían abandonado su Cancillería tras una agria disputa. Muy democrático. “Soy de los que votaron a Wałęsa, pero rezaron para que ganara Kwaśniewski”, es un dicho muy popular que muestra hasta que punto el ganador del Nobel ha dejado de ser autoridad en Polonia. Que cierre la discusión con un “el presidente Kaczyński es un imbécil” no es precisamente un argumento de mérito, ni dice mucho de él mismo.

Siguiendo con el mítico líder de Solidaridad, Wałęsa acaba de declarar que no está bien que se juzgue ahora al general Jaruzelski, el de las gafas negras, el que impuso la ley marcial en Polonia. Porque eso es lo que probáblemente ocurra, y estoy seguro de que defensores de la “dignidad humana” pondrán el grito en el cielo y acudirán en defensa del pobre anciano. No soy amigo de las analogías, pero como en España pocos comprenden qué supuso para Polonia el comunismo usaré un ejemplo más cercano: si por una casualidad de la vida el teniente coronel Tejero hubiera escapado a la justicia en 1982 ahora habría que juzgarlo, sin duda. Y eso teniendo en cuenta que su golpe de estado fue cosa de horas y que no hubo muertos ni heridos, aunque sí asustados. Pues bien, Jaruzelski declaró la guerra a su propia nación y esta situación se mantuvo más de un año, sí hubo víctimas mortales, y heridos, y encarcelados. Y a pesar de que él sigue sosteniendo que lo hizo para evitar un ataque soviético hay pruebas más que suficientes de que fue él quien rogó a Breznev que interviniera, sin conseguirlo.

Para terminar, doy otro dato interesante que proviene de un informe elaborado por el Ministerio del Interior de Polonia en 1999 sobre el crimen organizado: hasta el 80% de los cabecillas del mundo criminal polaco fueron durante el comunismo informadores o confidentes de los servicios especiales. La lustración en Polonia no es sólo cosa del pasado, tiene consecuencias más que prácticas: la corrupción de la que tanto se quejan empresarios españoles en Polonia tiene también aquí su origen. No sólo aquí, pero aquí también.