Archive for the ‘levantamiento’ category

Elegir un mito

marzo 5, 2010

Hace exactamente 70 años, los mandatarios soviéticos decidieron deshacerse de unos 20.000 prisioneros polacos con un tiro en la nuca. Fue un acto más en la larga serie de crímenes del comunismo, pero tiene mucho de excepcional. No por los números -unas gotitas de sangre si se compara con el Holodomor en Ucrania – pero sí por lo que se buscaba: aniquilar la inteligentsya de Polonia y quebrar así la columna vertebral a una nación entera (una nación con la que, por cierto, no se encontraban en estado de guerra). No estuvo sola la URSS en su empeño: el III Reich fue un “digno” competidor, a la vez que socio fiel hasta junio de 1941.



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Varsovia ’44

mayo 17, 2008

No puede decirse que Varsovia sea una ciudad cómoda. A muchos de los que han llegado aquí desde otras ciudades (que son legión), la capital no les gusta si es para vivir una temporada larga. Urbanísticamente es algo caótica, culturalmente no puede aún compararse a otras metrópolis de la Unión Europea y si se le quita la reconstrucción de su casco antiguo no puede considerársela una ciudad muy agraciada. En fin, que hay que esforzarse por lo menos un poquito para quererla.

Con esa intención y aprovechando unos días de gripe, me decidí a terminar el apasionante (y extenso) libro de Norman Davies – Varsovia, 1944 (Rising ’44). Examina uno de los episodios más heroicos y vergonzosos a la vez de la II Guerra Mundial. Vergonzoso no sólo por la brutalidad animal exhibida por el ejercito alemán et consortes (con especial mención a la brigada RONA de Bronislav Kaminski y a la más infame brigada de las SS, la de Oskar Dirlewanger), sino también por la mortífera pasividad de los Aliados: el levantamiento, preparado para durar varias jornadas, se alargó hasta 63 días. Durante más de dos meses el Primer Aliado, como Davies llama con razón a Polonia, no recibió la ayuda necesaria y debida, y su capital, una de las más bellas ciudades de la Europa de entonces, quedó convertida en una inmensa ruina.

Quizá la primera reflexión que me vino a la cabeza durante y después de la lectura es que la perfección de algunas cosas consiste sencillamente en que son. Varsovia, tras el levantamiento debía desaparecer del mapa, tenía que convertirse en una mera referencia geográfica por decisión del Fuhrer. Y sin embargo,… existe, y eso ya es un milagro.

Davies deja bien documentada la ciega y funesta admiración de Roosevelt por Stalin y lo bien “protegida” que estaba la Foreign Office por elementos pro-soviéticos, hasta el punto de que Churchill no siempre tenía noticias fiables del frente oriental. No me sorprendió en absoluto la malicia y el cinismo del Kremlin, que no sólo frenó su ofensiva a las puestas de Varsovia, dejando que se desangrara en una lucha desigual con los nazis para luego ocuparla tranquilamente, sino que no permitió aterrizar a los aviones aliados que llevaban ayuda a los insurgentes (e incluso derribaron alguno). Sin embargo me chocó la cantidad de basura inútil que llegaba a la mesa de Stalin procedente de sus propios servicios secretos. La información que le enviaban sus espías sobre Varsovia poco tenía que ver con la realidad ¿se creería él ese montón de absurdos e invenciones?

Hago aquí un inciso para matizar ligeramente la observación que Marta hizo en uno de sus maravillosos artículos dedicados al levantamiento del guetto de Varsovia, que había tenido lugar un año antes: a mi me parecería más bien suele que suele darse la impresión de que las únicas luchas en esta ciudad tuvieron lugar en el guetto. Esto es así porque a los comunistas que malgobernaron desde 1945 a 1989 no les interesaba que se hablara sobre el tema del levantamiento de Varsovia. De hecho, junto a Katyń, era EL TEMA, un tabú cuya sóla mención podía costarle a uno la cárcel. Los demás aliados tampoco se interesaron demasiado por el levantamiento después de la guerra. O más bien lo cubrieron con una espesa capa de silencio. Tan celosamente trataron de esquivar el asunto que ni siquiera lo tocaron en Nuremberg.

Curioso, me entero hoy por la prensa de que el Museo del Levantamiento, mientras buscaba testimonios de soldados alemanes que lucharon esos días en Varsovia, recibió por casualidad de la Cruz Roja austriaca un catálogo con nombres y direcciones de componentes de la brigada de criminales de Dirlewanger. Quizá se podría conseguir juzgarlos al fin (entre otras cosas por la masacre en el distrito varsoviano de Wola de hasta 40.000 civiles durante la primera semana del levantamiento). Más vale tarde que nunca. Muchos de ellos han llevado una vida tranquilísima, nadie les ha importunado nunca por sus actos.