Archive for the ‘Kwasniewski’ category

“Katyń, maldito Katyń”

abril 10, 2010

Me enteré en la calle, la dueña del kiosko lloraba desconsolada, también acababa de llegarle la noticia. Todo un país está delante del televisor. Un río de gente se ha concentrado delante del palacio presidencial. Flores, velas y ambiente de luto.

La muerte pone todo en su sitio. Une. En un momento en el que se estaban tirando trastos a la cabeza, preparándose para las elecciones presidenciales de otoño, todas las diferencias dejan de tener sentido. La catástrofe ha sido sin precedentes. Han muerto el presidente de la República, Lech Kaczynski, su esposa y toda la delegación oficial que se dirigía a Katyń, a homenajear a los fusilados de 1940. En el avión viajaban representantes de todos los partidos del parlamento, la flor y nata del ejército.

Aleksander Kwasniewski, ex-presidente de Polonia sobre Katyń: “Es un lugar maldito, en el que desapareció élite de la II República y ahora muere la gente más importante de la III República”. “Si alguien nos lo hubiera presentado como escenario de una película, habríamos pensado que el autor desvaría, que se ha pasado de la raya”.

Ahora las funciones de Jefe de Estado la desempeñará, según lo que prevee la Constitución, el presidente del Parlamento, Bronislaw Komorowski, que acababa de ser elegido candidato de la Plataforma Cívica a la presidencia del país. Nunca habría pensado, y menos deseado, llegar de este modo al cargo.

http://wideo.gazeta.pl/wideo/10,76005,7752793,Katastrofa_pod_Smolenskiem__Prezydent_nie_zyje__zdjecia.html

Esta tarde y mañana se celebrarán numerosas misas por las víctimas y por la patria.

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¡Gracias, Olek! (Kwaśniewski)

octubre 22, 2007

La holgada victoria de la Plataforma Cívica en estos comicios dejan en Polonia un panorama inesperado hace incluso una semana, en el que no sólo destaca la derrota del partido de Jarosław Kaczyński, Ley y Justicia. A falta de los resultados definitivos que se publicarán mañana, todo parece indicar que Plataforma Cívica tendrá 209 diputados (con un 41,39% de votos), Ley y Justicia 166 diputados (32,16%), Izquierda y Demócratas 53 diputados (13,2%) y Partido Campesino de Polonia 31 diputados (8.93%). La diferencia entre los dos principales partidos se reduce por tanto de los 13 puntos iniciales a 9.

Por un lado, la Plataforma Cívica aglutinó a aquellos que estaban cansados de un gobierno excesivamente pendenciero. Ellos en la oposición no actuaron de otra manera, pero durante la última semana de campaña, después de vencer en los debates televisivos al aún primer ministro y al ex-presidente Kwaśniewski, Tusk utilizó habilmente una ligera nota de populismo, sin tocar temas delicados en los que las diferencias ideológicas con Ley y Justicia pudieran provocar batallas verbales   y empleó un tono optimista que se echó en falta en las campaña de Ley y Justicia. A la gente le resultó excesivo tanto hablar de corrupción.

Pero el gran perdedor de ayer no es sólo Ley y Justicia, que queda como único partido en el poder de Polonia desde 1989 que no sufre un descalabro total en las siguientes elecciones (a pesar de que la abultada derrota en el duelo individual en Varsovia le escocerá a Kaczyński, a buen seguro). Ha obtenido más votos en números absolutos, relativos y en diputados que hace dos años a pesar del desgaste de la coalición con formaciones tan conflictivas como Autodefensa y la Liga de las Familias Polacas.

El buen resultado permitirá a la Plataforma gobernar con cierta calma y sin necesidad de aliarse con los postcomunistas de Izquierda y Demócratas. No, la corrupta vieja guardia más algunos antiguos oposicionistas desesperados no serán, como pretendían, la clave para obtener la mayoría parlamentaria, pues el Partido Campesino Polaco puede ser un compañero de viaje mucho más cómodo. El veto presidencial del otro gemelo será un arma poderosa: necesitarían tres quintas partes del parlamento para rechazarlo, así que la Plataforma tendría que embarcarse en una coalición con postcomunistas y campesinos, perdiendo así credibilidad ante parte de su electorado y capacidad de movimiento a la hora de gobernar.

El varapalo de la siniestra se lo deben en gran medida a Kwaśniewski: él tenía que ser la locomotora de IyD. Con su comportamiento poco decenta, que incluyó borracheras captadas por las cámaras de televisión y comentarios irresponsables a la prensa extranjera, consiguió que la mayor parte del electorado “anti-Ley y Justicia” fuera a parar a Tusk.

Desde ahora en Polonia no tiene que funcionar una división izquierda/derecha a la europea. Si uno se fija en los resultados, dos partidos de centro-derecha y derecha han conseguido casi un 75% de los votos, mientras que la izquierda oscila en torno al 13%. Suena más a Estados Unidos. Cierto es que muchos de los votos a Tusk podían haber acabado en Izquierda y Demócratas, y cierto es también que Kaczyński se sentiría más cómodo en su papel de jefe de la oposición si el rival fuera la coalición de Plataforma con los ex-comunistas, pero la polarización del voto entre dos grandes formaciones se prevé duradera.

Otra nota interesante es la desaparición, por obra de Kaczyński principalmente, de la escena política de los dos partido más impredecibles: Autodefensa y la Liga de las Familias Polacas. No tendrán siquiera la posibilidad de recibir fondos del Estado, por no llegar al 3% de apoyo.

Sobre el propio Tusk, se puede decir que ha pasado por una larga metamorfosis. En los comienzos de la democracia polaca su Congreso Liberal-Democrático tenía más fama de libertino que de liberal. El mismo ha dicho en alguna ocasión que fue revisando algunos de sus puntos de vista sobre conforme su hija iba creciendo. La Plataforma, aunque se ha mostrado en ocasiones indecisa y tibia en asuntos sociales (más bien para distanciarse de Ley y Justicia y de la Liga), posee un importante elemento conservador en sus filas. El encuentro de la semana pasada del lider de la Plataforma con el cardenal Dziwisz, del que no se han conocido demasiados detalles, demuestra que no existe tanto recelo por parte de la Iglesia Católica hacia la Plataforma como algunos sugerían. La situación sería bien distinta si se vieran obligados a gobernar con Izquierda y Demócratas, que trataría de forzar sus ideas sociales.

En lo que se refiere a la economía, puede decirse que la Plataforma opta por un menor proteccionismo que Ley y Justicia y que llega al poder en el momento ideal para poner en marcha su programa: paro en disminución, economía al alza, grandes proyectos como el Euro 2012 a la vista que vaticinan continuidad o aumento de las inversiones extranjeras… Eso sí, no le faltarán huesos duros de roer, quizá el principal de ellos la Seguridad Social, y no está claro que tengan a suficiente gente capacitada en su banquillo para cumplir las esperanzas que han infundido en tantos ciudadanos.

El domingo elecciones

octubre 20, 2007

Muchos saben o creen saber que en la Polonia de los Kaczyński ha estado llevando a cabo una caza de brujas, que el país no mira hacia el futuro, que los teletubbies peligran, que andan a tortas con todos sus vecinos cercanos o lejanos, que no se sabe cuantas minorias de todos los gustos están a punto de desaparecer en ese país por culpa de esos diabólicos gemelos, por no hablar de la plaga del antisemitismo y de que sé yo cuántas catástrofes más, y que menos mal que hay elecciones porque son una vergüenza para Europa.

Un pequeño paréntesis, pero seguimos tras el antiguo telón de acero: menos son los que saben que en Bulgaria, país de la Unión Europea, en julio de este año se confirmó que el presidente y 139 diputados entre antiguos y presentes fueron colaboradores de los servicios de seguridad. ¿Y qué tiene que ver la velocidad búlgara con el tocino polaco? Bastante, pero lo que me interesa ahora es la reacción del resto de Europa. Nadie en la UE se ha escandalizado por este asunto, nadie ha levantado la voz en defensa del presidente, nadie. Lo que ocurre es bien sencillo: en Polonia existe un grupo de intelectuales, políticos y periodistas a los que no les importa lo más mínimo perjudicar a su país en la arena internacional con tal de conservar sus privilegios, y ese grupo, aglutinado en torno al partido Izquierda y Demócratas y al diario Gazeta Wyborcza, tiene acceso a los salones europeos. ¿Pero si Wyborcza era el antiguo periódico de Solidaridad? Ahí está el meollo del asunto: era. El grupito de marras se compone de antiguos miembros de la oposición al comunismo, de la rama izquierda de Solidarnosc, y de … antiguos aparatczyk del sistema comunista. Y se han servido sin ningún tipo de escrúpulos de su condición de antiguos héroes disidentes los primeros y de sus contactos con la socialdemocracia del resto de la UE los segundos para poner a todo el “mundo civilizado” contra sus enemigos políticos. Los anteriores gobiernos de derecha de Polonia tenían auténtico pánico a la capacidad de influencia de Wyborcza, pero eso se terminó (en parte curiosamente gracias a la entrada de un grupo alemán, Axel Springer, ironías de la historia).

El último informe de Reporteros sin Fronteras nos anuncia que la libertad de prensa en Polonia está por los suelos, en el último lugar de la UE y en el 56 del mundo. Es curioso que pueda afirmarse algo así cuando el gobierno tienen en contra a todas las televisiones menos la estatal, a todos los periódicos menos a Rzeczpospolita y a todas las radios menos la nacional y Radio Maryja con sus oyentes de 60 años para arriba. Por no hablar de internet… Me gustaría saber en cuántos medios europeos han informado sobre las dos borracheras de Kwaśniewski, y mira que basta con entrar en youtube y escribir el apellido del ex-presidente:¡dos veces fue pillado por las cámaras de televisión en el transcurso de dos semanas! La primera tuvo lugar en Ucrania en el acto en el que se le concedía un doctorado honoris causa. Por esa, después de varios días de esconderlo, pidió perdón públicamente. La gente no le creyó, ya había manchado su reputación y su cargo varias veces de esa manera durante su mandato, pero ahora no ha podido aguantarse ni durante la campaña. Y la segunda en Szczecin. Esta vez fue peor aún, atribuyó su estado titubeante a un “virus filipino” por cuya causa usa fuertes medicamentos. El tiro le salió por la culata: no sólo nadie le tomó en serio, sino que el inspector general sanitario del país decidió abrir una investigación para averiguar la peligrosidad del microorganismo y el riesgo de contagio y protestó la Embajada de Filipinas. Resumía la deshonra el conocido periodista Bronisław Wildstein: si hubieran enviado a la policía para detenerle, Kwaśniewski podría todavía decir que es un martir por la democracia, pero luchar contra los Servicios de Sanidad no nobilita mucho que digamos. Un apunte: el informe sobre Polonia es obra de un solo periodista polaco que se la tiene tomada al partido todavía en el poder. Muy democrática y objetiva la cosa.

El ambiente está muy caldeado en Varsovia, pero no pueden sostenerse los despropósitos sobre el supuesto totalitarismo de los gemelos Kaczyński que durante dos años nos ha servido la prensa Occidental en masa. Este gobierno ha hecho mucho para que pueda criticársele con justicia: parálisis en la construcción de infrastructuras (siete kilómetros de autopistas construidas), una Seguridad Social que no han conseguido poner en pie, unos dos millones de polacos que han puesto pies en polvorosa y trabajan en Gran Bretaña, Irlanda, España, … Es mucho. Para hacer justicia, hay que decir que estos dos últimos problemas no aparecieron con Ley y Justicia, pero no han tenido gente capacitada para hacerles frente. Otro punto en el debe es la brutalización del lenguaje político, eso ya en colaboración con todas las demás fuerzas del parlamento. En el haber puede contársele sin duda el frenazo que han puesto a la corrupción y a la delincuencia común. Más importante para los Kaczyński y su ministro de justicia, Zbigniew Ziobro, ha sido la lucha contra mecanismos de poder paralelos al Estatal provenientes del postcomunismo. Aunque a veces ha podido parecer una lucha absurda contra molinos de viento, no les ha faltado razón en algunos episodios sonados. Y es que una cosa es innegable: deste 1989 hasta hace dos años los medios descubrían escándalos y los políticos los trataban de tapar a toda costa, mientras que ahora los periódicos se enteran de lo que hace la Oficina Central Anticorrupción a posteriori.

Hay que reconocerle a Kaczyński que es eficaz. Esta calificativo no siempre es positivo (Putin y Chaves también lo son). El premier polaco se metió en una coalición con partidos que no le incómodos y en año y medio ha conseguido hacerlos desaparecer del mapa llevándose de paso a buena parte de su electorado. Autodefensa era un partido campesino con orígenes poco claros, enlazado con la vieja nomenclatura. La Liga de las Familias Polacas presentaba objetivos a veces muy honrosos de forma tan antipática que parecía que no se podía ser católico fuera de ella. Nadie llorará por el derrumbe de estas formaciones. Este movimiento sirvió para algo muy importante en la estabilización de la escena política polaca: se reduce el número de jugadores, algo lógico si se tiene en cuenta que no existen aquí nacionalismos. Eso sí, tanto el principal partido del gobierno como de la oposición (con casi el 70% de intención de voto, lo que sí parece muy claro) pueden considerarse de derecha, uno teóricamente más liberal en cuestiones económicas que el otro, con lo cual el peso de los post-comunistas es casi nulo, a no ser que la Plataforma se decida a una coalición con ello, que es posible. Si se hubiese llegado hace dos años a un gobierno Plataforma-Ley y Justicia veríamos ahora otro panorama muy distinto, no necesariamente positivo, pues los post-comunistas habr’ian sido la principal formación de la oposición y tendrían mucha más fuerza en estos momentos . Y es que para Polonia es importante que aparezca por fin una izquierda civilizada, que rompa su vinculación al antiguo partido único, el PZPR. Existió durante varios años un partido de gente de izquierda que se habían opuesto al régimen, con el disidente Ryszard Bugaj como principal figura, pero por desgracia fue absorbido por la vieja guardia. Quizá una derrota a la que parecen avocados pueda provocar una katharsis en sus filas, pero mejor no ser optimista.

El domingo se celebran los comicios en Polonia y lo único que se puede afirmar con certeza es que la minoría alemana tendrá dos diputados por decreto. Los polacos ya están acostumbrados a que cada día nuevas encuestas corrigen a las de la anterior jornada. Había incluso alguna de las últimas que le daba la mayoría absoluta a la Plataforma Cívica, hasta ahora principal partido de la oposición, pero mejor no fiarse demasiado: es de sobra sabido que el partido del gobierno, Ley y Justicia, queda casi siempre infravalorado en los sondeos. Ya pasó hace dos años, cuando con semanas de anticipación se anunciaba a bombo y platillo la victoria de la Plataforma primero en las parlamentarias y luego la de su lider Donald Tusk en las presidenciales y acabaron perdiendo las dos veces.

Fiebres ex-presidenciales

septiembre 14, 2007

Y yo que me había propuesto no escribir más de política esta semana…

Es contagioso. Espero impacientemente a saber quién será el siguiente ex-presidente o ex-canciller que pierda el sentido común, que dicen que es lo primero que Dios quita cuando quiere de verdad castigar a alguien. También es verdad que existen grados. A Havel lo engatusaron sus colegas ex-disidentes. Lo de Kwaśniewski y Schröder tiene mucho más delito, es traición a los intereses de sus respectivos países por iniciativa  y provecho propios.

Kwaśniewski, en una entrevista a la versión germana de Vanity Fair, afirma que el derrumbe de la democracia en Polonia es una amenaza real y que, en caso de que vuelva a gobernar el partido de los gemelos Kaczyński, Berlín debería endurecer su política respecto a Varsovia. Bueno, ya ha habido políticos de aquí que atacan al gobierno en el exterior y esto no es la URSS para que los encarcelen a la vuelta. Pero que un ex-presidente aconseje a un Estado ajeno cómo actuar en contra del propio es algo nuevo a nivel mundial y no veo excusas.

Schröder ha hecho más o menos lo mismo, criticando el giro de la política alemana con Rusia, además de atacar a algunos países, sin nombrarlos, por entorpecer las relaciones de Europa con ese país. Evidentemente pensaba en principalmente en Polonia y Estonia.

A Schröder no se le caerá un pelo, todo lo contrario: en el Kremlin y en Gazprom, que es quien le da de comer, estarán encantados. Kwaśniewski debería estar más preocupado. En el partido que lidera, Izquierda y Demócratas, el escándalo ha sentado como un tiro de cara a las elecciones del mes que viene. Y menos mal que al final pidó perdón, porque durante tres o cuatro días estuvo mareando la perdiz: que si la traducción, que si me han interpretado mal, que si la pregunta del periodista llevaba injerta la respuesta,… Vamos, un dechado de sinceridad.