Archive for the ‘Havel’ category

Fiebres ex-presidenciales

septiembre 14, 2007

Y yo que me había propuesto no escribir más de política esta semana…

Es contagioso. Espero impacientemente a saber quién será el siguiente ex-presidente o ex-canciller que pierda el sentido común, que dicen que es lo primero que Dios quita cuando quiere de verdad castigar a alguien. También es verdad que existen grados. A Havel lo engatusaron sus colegas ex-disidentes. Lo de Kwaśniewski y Schröder tiene mucho más delito, es traición a los intereses de sus respectivos países por iniciativa  y provecho propios.

Kwaśniewski, en una entrevista a la versión germana de Vanity Fair, afirma que el derrumbe de la democracia en Polonia es una amenaza real y que, en caso de que vuelva a gobernar el partido de los gemelos Kaczyński, Berlín debería endurecer su política respecto a Varsovia. Bueno, ya ha habido políticos de aquí que atacan al gobierno en el exterior y esto no es la URSS para que los encarcelen a la vuelta. Pero que un ex-presidente aconseje a un Estado ajeno cómo actuar en contra del propio es algo nuevo a nivel mundial y no veo excusas.

Schröder ha hecho más o menos lo mismo, criticando el giro de la política alemana con Rusia, además de atacar a algunos países, sin nombrarlos, por entorpecer las relaciones de Europa con ese país. Evidentemente pensaba en principalmente en Polonia y Estonia.

A Schröder no se le caerá un pelo, todo lo contrario: en el Kremlin y en Gazprom, que es quien le da de comer, estarán encantados. Kwaśniewski debería estar más preocupado. En el partido que lidera, Izquierda y Demócratas, el escándalo ha sentado como un tiro de cara a las elecciones del mes que viene. Y menos mal que al final pidó perdón, porque durante tres o cuatro días estuvo mareando la perdiz: que si la traducción, que si me han interpretado mal, que si la pregunta del periodista llevaba injerta la respuesta,… Vamos, un dechado de sinceridad.

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Elogio de la amistad

septiembre 8, 2007

Eso se llama ser leales. Hacerle algo así al bueno de Havel clama al cielo… Venía a Polonia a descansar unos días y a promocionar su nuevo libro, pero sus viejos amigos polacos de cuando se dedicaba a combatir el comunismo tenían otros planes. Aunque también es cierto que alguien con su experiencia en la lucha contra la tiranía roja debería verlas venir y no hablar a destiempo. Como describió mi citado en otras ocasiones Ziemkiewicz, se comportó con la delicadeza de un elefante en una tienda de porcelana.

Bueno, pues pasó que durante la presentación de su obra Havel tenía a su lado a varios ex-disidentes polacos, el más conocido Adam Michnik, y que apenas se habló del libro de marras, centrándose la discusión en lo mal que está presuntamente Polonia. El ilustre checo, incoado por sus antiguos compañeros de armas, aunque reconociendo primero que no está muy al tanto de lo que pasa por estos lares, soltó varias frases de más, como por ejemplo que la democracia en Polonia está amenazada y que las próximas elecciones deberían ser vigiladas por observadores internacionales. Vamos, que comparó a Polonia con Cuba, Bielorrusia, etc.

El problema es que mucha gente fuera se lo cree. Havel no ha hecho más que repetir lo le han estado repitiendo sus colegas, la gente en la que confía desde hace decenios: Michnik, Geremek… Igual que los medios de comunicación occidentales. Un buen amigo me comentó hace poco, no sin razón, que los mass media europeos repiten sobre Polonia lo que dice Reuters, y que Reuters repite lo que dice Geremek. Nadie les dice que los Kaczyński no llegaron al poder por accidente, sino porque los ciudadanos estaban hartos del proyecto de Polonia que proponían esos antiguos disidentes: el partido apoyado por la antaño todopoderosa Gazeta Wyborcza no entró siquiera en el último Parlamento y la candidata a la presidencia del país obtuvo una cantidad de votos cercana al error estadístico. ¿Por qué Geremek si no está en la generosa jubilación del Parlamento Europeo? Pues sencillamente porque en casa ya no le escucha nadie. Eso sí, fuera están haciendo un descomunal trabajo de intoxicación. No les falta experiencia: Michnik anunciaba en periódicos extranjeros ya en los años 90 una catástrofe a la yugoslava a la que llevarían a Polonia los gobiernos de derecha, y habla ahora de un golpe de estado encubierto de los gemelos. Una de dos: o perdío el contacto con la realidad, o nos está timando a conciencia por desesperación.

No se trata de que hay que hacer sin motivo panegíricos del propio país cuando se está en el extranjero, sobre todo si efectivamente el partido gobernante demuestra grandes dotes de incompetencia, pero desprestigiarlo sólo por ver frustradas ambiciones personales me parece escandaloso, y peligroso para los intereses de la nación que se dice defender. Es más, estoy convencido de que esta vez se ha metido un gol en propia puerta que le saldrá caro por no contar con el carácter nacional: traer a alguien a un invitado a casa para que le cante las cuarenta al anfitrión olvidándose del gusto de los polacos por llevar la contraria no es precisamente una buena idea.

Y claro, además al día siguiente el ex-presidente tuvo que excusarse diciendo que no pretendía ofender a nadie, la inmensa mayoría de los políticos y de los medios de comunicación polacos, incluidos los que estaban y están en contra de los Kaczyński (hasta Wałęsa, que ya es decir) lamentaban tamaña desinformación en un personaje tan admirado, y la embajada checa no paraba de responder al teléfono explicando que la opinión del señor Havel no tiene nada que ver con la del gobierno de Praga. Para algo están los amigos, ¿verdad?