Archive for the ‘comunismo’ category

Vencer el mal con el bien

junio 6, 2010

“En una dictadura, hijito, todos viven en el miedo, da igual si uno se llama Puskas o Farkas, si es volante izquierdo o general”. Así habla la madre de Peter Esterhazy en el último libro del famoso escritor húngaro, del que espero disfrutar en poco tiempo.

De ese miedo liberaba d. Jerzy Popieluszko, a quien el Santo Padre Benedicto XVI ha elevado a los altares por medio de su legado el abp Angelo Amato. Popieluszko fue brutalmente asesinado en 1984 por miembros de los servicios especiales de la Polonia comunista. El momento más conmovedor del día tuvo lugar cuando la madre del martir, Marianna Popieluszko, dirigió el rezo de una decena del Rosario, al final de la cual los ciento cincuenta mil  asistentes a la ceremonia rompieron en aplausos. El arzobispo de Varsovia, Kazimierz Nycz, también tuvo para ella unas palabras: “querida mamá de d. Jerzy, gracias por tu hijo, sacerdote y mártir”. Luego continuó: “Dios le dió la gracia de que en 1984 estuvo en el entierro de su hijo y frente a su tumba como frente a la cruz, y hoy se alegra con la gloria de su elevación a los altares”.

El capellán de Solidaridad en la región de Mazovia, se convirtió en objeto de persecución por parte del aparato de seguridad cuando comenzó a celebrar Misas por la Patria poco después de que el general Jaruzelski y sus compinches decretarala ley marcial el 13 de diciembre de 1981 con objeto de ahogar a la naciente “Solidaridad” y perpetuarse en el poder. Aunque para ser exacos, convendría decir que desde el momento en que ingresó al seminario de Varsovia, ya que todo candidato al sacerdocio era automáticamente objeto del “cuidado” de los servicios secretos. Llevó siempre con entereza las contradicciones que esto suponía, que no fueron pocas. Por ejemplo, conoció a la perfección las humillaciones y los calabozos durante los dos años de servicio militar, un tiempo en el que sus superiores trataron por todos los medios de que abandonara su vocación, por las buenas o por las malas. No cedió su espíritu, pero su salud física salió mal parada de la larga y dura prueba y no acabó nunca de recuperarse.

D. Jerzy no es un martir de la política, de hecho ni una sóla vez aparece en sus homilías la palabra “comunismo”. No, sólo quería devolver a sus ciudadanos la dignidad que les correspondía como hijos de Dios. Le preocupaba que el sistema imperante estuviera coartando sus conciencias, esclavizándoles y haciéndoles víctimas de la mentira y del miedo. Invitaba a todos a la paz y a evitar el revanchismo y el odio: su motto era “vence el mal con el bien”. Era una persona muy normal, un sacerdote que un día se encontró en el ojo del ciclón y sencillamente siguió siendo fiel a lo que creía. Nunca había llamado hasta aquel momento la atención por nada en especial, aparte de por ser una persona entregada a los demás, especialmente a los enfermos, y desde luego no fue él quien buscó una fama que fue agigantándose semana tras semana hasta que se hizo insoportable a los mandarines del régimen.

No era tampoco original en su predicación: usaba sobre todo textos del Evangelio, de Juan Pablo II y del primado Wyszynski. Tampoco se puede decir que fuera un gran orador. Fue unicamente fiel hasta el final a las misiones que se le iban encomendando, y eso era mucho: lo era todo.

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Elegir un mito

marzo 5, 2010

Hace exactamente 70 años, los mandatarios soviéticos decidieron deshacerse de unos 20.000 prisioneros polacos con un tiro en la nuca. Fue un acto más en la larga serie de crímenes del comunismo, pero tiene mucho de excepcional. No por los números -unas gotitas de sangre si se compara con el Holodomor en Ucrania – pero sí por lo que se buscaba: aniquilar la inteligentsya de Polonia y quebrar así la columna vertebral a una nación entera (una nación con la que, por cierto, no se encontraban en estado de guerra). No estuvo sola la URSS en su empeño: el III Reich fue un “digno” competidor, a la vez que socio fiel hasta junio de 1941.



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Camarada General

febrero 2, 2010

Han tenido que pasar 20 años para que se emita en Polonia un documental no panegírico sobre Jaruzelski. Fue ayer, y el general, molesto por tamaño atrevimiento, mandó una carta a los medios de comunicación, en la que se presentaba como víctima, pero no acudió al debate después de la película, como le ofreció la televisión polaca.  Ni un pelo se le ha caído de la cabeza en todo este tiempo, dejando aparte las causas naturales. No es cuestión de venganza: que no vaya a la cárcel si su salud se lo impide, pero que los crímenes sean condenados es de justicia.

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Alrededor del “Arbeit macht frei”

diciembre 26, 2009

De Timothy Garton Ash

Entre Hanukkah y Navidad, alguien roba el cartel que está sobre la entrada del campo de exterminio de Auschwitz. La policía polaca lo recupera y atrapa a los ladrones, que, al parecer, lo habían hecho por encargo de una persona en el extranjero. Nos cuesta imaginar qué tipo de ser humano puede querer una cosa así para su colección privada. Pese a todos los asesinatos de masas, toda la esclavitud y toda la tortura que ha habido desde entonces, Auschwitz sigue siendo, para un europeo de mi generación, el símbolo por excelencia de la maldad humana en nuestros tiempos.

Este grotesco episodio remata un año en el que las relaciones entre los cristianos y los judíos en general, y los cristianos polacos y los judíos polacos en particular, han vuelto a ser materia de debate. Los fantasmas de un pasado torturado en Europa del Este aullaron incluso por los pasillos de Westminster, cuando los conservadores anunciaron su alianza en el Parlamento Europeo con un grupo de partidos de extrema derecha, sobre todo de Europa central y del este, y colocaron a sus parlamentarios bajo la dirección de Michal Kaminski, perteneciente al partido Ley y Justicia de Polonia. (más…)

Popiełuszko no es historia

diciembre 20, 2009

Casi con toda seguridad, el año que viene la Iglesia agreguará a dos importantes polacos -Juan Pablo II y Jerzy Popiełuszko – al número de sus beatos. El primero ya lleva el apelativo de el Grande. El martirio del segundo conmocionó en su momento a toda Europa.

Empiezo con JPII y Popiełuszko y de repente aparece en este artículo Roman Giertych, ex-líder de la Liga de las Familias Polacas. ¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino? Pues bien, ya escribí en su momento sobre las escuchas que una de las agendas de seguridad estatales estaba haciendo a periodistas y abogados. Entre otros, le tocó a Giertych. No por casualidad, porque en realidad el objetivo no era él mismo, sino quien estaba al otro lado del cable, que era Wojciech Sumliński, un conocido periodista en apuros por investigar demasiado un asesinato de hace 25 años… el de Popiełusko.

Sumliński no es un plumilla cualquiera, fue pionero en el periodismo de investigación en Polonia, llegó lejos en sus pesquisas en el mundo de las mafias de este país. Desde que fijó su atención en las incoherencias del “caso Popiełuszko” las cloacas del Estado no le han dado tregua, llevándole en su persecución a una presión tal que trató de suicidarse dentro la que fuera parroquia del “cura de Solidaridad”. Gracias a Dios, recibió ayuda a tiempo y le salvaron.

¿Qué puede importar la muerte de un curita en tiempos del comunismo? Pues que no fue un crimen normal, uno de tantos: sigue siendo el asesinato más importante ocurrido en Polonia en los últimos treinta años, y el más misterioso. Cambió el curso de los acontecimientos.

Sumliński en dos libros escritos en base al material de sus investigaciones que consiguió salvar -su vivienda fue “misteriosamente” asaltada y sus papeles robados- demuestra que lo único que hay de cierto en lo que sabíamos hasta el momento era el día en que d. Jerzy desapareció. Deja claro que los cuatro condenados no pudieron hacer sólos el “trabajo” y las pistas llevan directamente a los dos mandarines del momento: los generales Jaruzelski y Kiszczak aparecen como inspiradores del crimen en primera persona. Y ya casi en 2010, después de tantos años, sigue habiendo muchos que hacen lo posible para que la verdad no vea la luz. ¿Quién dice que la historia no importa?

La ley del abejorro

diciembre 15, 2009

Se lamentaba Marta en un comentario al post anterior de que Lviv es la ciudad más retrasada en la preparación de la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania y aprovecho para seguir el hilo.

Es cierto, con excepción de la base hotelera, y no podía ser de otra manera: es la ciudad menos industrializada y no tiene oligarcas como Pinchuk, Akhmetov o similares. Pero no es menos verdad que es la ciudad más atractiva turísticamente de las que acogen el torneo, y lo seguiría siendo incluso si Cracovia fuera también sede. Y me alegro enormemente de que no la hayan tachado de la lista, independientemente de los motivos que haya tenido Platini para no modificar los planes.

Pero no de fútbol quería escribir, sino sobre la lentitud de los cambios sociales y económicos en Ucrania, muy lentos si se los compara a los de otros países del antiguo bloque. Las analogías y las comparaciones suelen ser odiosas, pero a veces salen ilustrativas y además éstas dos las tengo de un ucraniano, Igor Balinskiy, redactor jefe del portal zaxid.net, el más leído del Oeste de Ucrania (захід -zakhid-, en ucraniano, significa eso: Oeste). Pues bien, mientras que cuando se derribaba el comunismo en Polonia habia miles y miles de disidentes “fichados” por los servicios de seguridad y se hablaba (aunque con exageración) de diez millones de miembros de “Solidaridad”, en Ucrania había, oficialmente, unos ochocientos osados. Sea como fuere, ¿qué es eso para un país tan grande? Otro dato curioso, más actual: mientras que en Polonia había antes de la crisis tres billonarios, en Ucrania, con una economía más frágil, había ciento cuarenta.

En fin, que teniendo en cuenta el grado de sovietización de la sociedad y el poder que han alcanzado los mandamases del viejo régimen, es lógico que no se note una aceleración “excesiva”. El valor de algunas cosas consiste sencillamente en que existen. Ucrania es una de ellas. Me contaba tomando un café Yaroslav Hrytsak, brillante historiador ucraniano, cómo un diplomático británico, al poco de que Ucrania alcanzara la independencia, decía que este país era como un abejorro, que si uno lo mira detenidamente, lo primero que piensa es: “¡este bicho es imposible que vuele!” Pero vuela. Con un vuelo poco gracioso, cierto, pero vuela. Y la Eurocopa, aunque desde el punto de vista organizativo pueda resultar según los estándares europeos un fracaso, y para los hinchas que viajen un shock cultural, merecerá la pena.

Hrytsak se refería también con este ejemplo del abejorro a los abismos que separan históricamente a diferentes regiones de Ucrania, en teoría casi insalvables. Pero sobre eso, otro día. También sobre los que son menos optimistas, que no faltan. Eso sí, el café con el profesor tuvo su gracia: un español y un ucraniano que en la histórica cafetería “Vienesa” de Lviv conversaban en polaco.

Milagro made in Strasbourg

noviembre 21, 2009

Una decisión del Tribunal de Estrasburgo ha conseguido lo que seguramente nadie había logrado en Polonia en los últimos cuatro años: que el partido del gobierno y la oposición se pongan de acuerdo en algo. Por estar de acuerdo, están -lo nunca visto- el antiguo presidente y el nuevo: Lech Wałęsa y Lech Kaczyński.
Y todo en defensa de la misma cruz que desde instancias europeas tan ligeramente se rechaza, sin tener en cuenta la sensibilidad de los otros, en este caso de los italianos, y obviando su historia. Los autores de un proyecto de ley que condena la decisión del Tribunal y que ya ha superado las 170 firmas, son políticos del grupo Polska Plus, cuyos diputados más conocidos son “exiliados” que salieron de Ley y Justicia.

El proyecto afirma que la cruz no es sólo un símbolo religioso y una señal del amor de Dios a los hombres, sino que en el ámbito público invita a sacrificarse por los demás y manifiesta valores que edifican el respeto por la dignidad de cada hombre. Un texto así lo veo impensable en la inmensa mayoría de los parlamentos europeos.

Ha habido algunos en contra de la resolución. A unos, como a la diputada Seneszyn, no hay quien los tome en serio porque su anticlericalismo no roza sino que sobrepasa lo enfermizo. El resto de diputados de SLD, el partido ex-comunista, tienen poca fuerza en el parlamento y se encuentran además en “guerra civil”. Las declaraciones de otros personajes causan más estupor: ya escribí hace poco del específico sentido del humor del dictador Jaruzelski y cómo llegó en su sarcasmo al soltar con todo desparpajo en una entrevista televisiva que, en la cuestión de las cruces, ellos (los comunistas polacos) sa han adelantado a Estrasburgo treinta años en prohibir los crucifijos.

Me sorprendió muy positivamente este artículo de Wałęsa , cuando ya comenzaba a pensar que no iba a escuchar nada de valor de este hombre. Me alegro de equivocarme.