Archivo para noviembre 2015

Cindirella man

noviembre 2, 2015

Ley y Justicia recupera el poder después de ocho años y se convierte en la primera fuerza política en conseguir la mayoría absoluta en el parlamento polaco tras el desmoronamiento del comunismo. Al igual que Andrzej Duda en las elecciones presidenciales del pasado mayo, Jarosław Kaczyński y su partido han logrado vencer a pesar de la oposición de los medios de comunicación.

La primer ministro Ewa Kopacz, designada por Donald Tusk hace un año por para llevar el timón del gobierno tras ser él nombrado presidente del Consejo Europeo, fue incapaz de frenar la ola de descontento en contra de la coalición de la Plataforma Cívica (PO) y el Partido Campesino Polaco (PSL). Los polacos quizás les habrían perdonado a los mandatarios los numerosos escándalos en que importantes figuras de ambas agrupaciones se han visto envueltos, pero no su arrogancia, visible tanto en el modo en que desempeñaron sus funciones como en el rechazo de iniciativas populares que habían reunido millones de firmas. Todo esto tiene lugar en un contexto de crecimiento económico, a pesar de la crisis que sigue afectando a los países de la región. Aun así, las estadísticas y los datos macroeconómicos parecen importar bastante menos al ciudadano de a pie, que no ve su situación personal con tanto optimismo.

El torrente de propuestas con las que Kopacz trató en los últimos meses de captar la benevolencia de los polacos sirvió tan solo para transmitir una sensación de descontrol que se hizo más evidente conforme avanzaba la campaña. Todo su mensaje se basó en alarmar a la sociedad, previniéndola del posible regreso de Kaczyński. El progresivo viraje de la Plataforma hacia la izquierda fue una mala idea, sobre todo teniendo en cuenta que, según un estudio del centro de estudios CBOS, los jóvenes polacos tienen un interés cada vez más activo por la política y que el 39% de ellos se considera de derechas y el 30% de centro y que las redes sociales han vuelto a ser un factor clave en estos comicios. El desastre podía haber sido peor, pero es difícil imaginar que Kopacz logre mantenerse al frente del partido, y parece más que probable que este termine descomponiéndose.

Por su parte, Jarosław Kaczyński, sabedor de la antipatía que su imagen genera, decidió de nuevo pasar a un segundo plano y poner coto a sus ambiciones personales, proponiendo la candidatura de Beata Szydło al puesto de primer ministro. Tampoco abordó temas que siguen despertando fuertes emociones, como la catástrofe del avión del gobierno polaco en Smolensk, en la que murió su hermano, el presidente Lech Kaczyński, con otras 96 personas. Acertó, al igual que en las elecciones presidenciales.

Ley y Justicia logró 235 escaños – 4 más de los necesarios para la mayoría absoluta. La Plataforma Cívica se quedó con 138, seguida del comité electoral Kukiz 2015, del roquero Pawel Kukiz, con 42 diputados, que puede considerarse invitado a formar coalición con Ley y Justicia, pero que corre el peligro de perder el control de un movimiento antisistema más bien derechista que de por sí carece de cohesión, aparte de la que le da su carismático líder. Además, el músico dice alegrarse de que Ley y Justicia pueda mandar sin compañía y cargar con toda la responsabilidad del gobierno. A continuación queda Nowoczesna.pl (28 diputados), fundada por el economista Ryszard Petru, discípulo de Leszek Balcerowicz, una fuerza también nueva, en teoría de corte liberal y progresista en lo social, creada con clara intencionalidad de convertirse en áncora de salvación para la Plataforma Cívica y su socio de gobierno. Tendrá también representación el Partido Campesino, que se queda únicamente con 16 diputados, con sus principales políticos fuera del Parlamento, tras obtener un 5,13%. Este resultado vuelve a poner en evidencia el increíble 24% que obtuvieron apenas hace un año en las elecciones regionales y locales, cuando las encuestas les daban alrededor de un 8%. Por último, la minoría alemana contará con un diputado.

El aplastante triunfo de la derecha polaca no carece de simbolismo, y eso gracias del partido Razem (Juntos), una imitación de Podemos (hasta copia el slogan “Otra política es posible”) surgida hace apenas unos meses y casi totalmente desconocida hasta el último debate televisivo previo a las elecciones. Razem no logró superar la barrera del 5% que necesitaba para entrar en el Sejm, pero sus votos sirvieron para defenestrar a los postcomunistas, aliados con el movimiento Twój Ruch, de Janusz Palikot. Así, la izquierda se queda huérfana de parlamentaria. El propio Palikot, al que medios progresistas de toda Europa coronaban hace cuatro años como nuevo mesías de la izquierda anticlerical y pro LGTB polaca, ha sido humillado incluso en su propio feudo, confirmándose que esos votos que recibió en las últimas parlamentarias no anunciaban un cambio ideológico en Polonia, sino que eran simplemente una voz de protesta contra el anterior gobierno de Ley y Justicia.

La situación internacional influyó también en el curso de la campaña, especialmente la cuestión de los inmigrantes. La sociedad polaca tiene en su conjunto tiene una visión cercana a la húngara, más por considerar que la canciller Merkel ha creado un “efecto llamada” que por cualquier tipo de nacionalismo o xenofobia, y también por reticencia a aceptar una decisión –la acogida de inmigrantes – que entendía como impuesta por Berlín, y no como un efecto del consenso de los 27. La aún primer ministro Ewa Kopacz siguió la línea del mainstream europeo y eso le pasó también factura el día de las elecciones. Los políticos de Ley y Justicia consideraron hipócrita tachar a Polonia de falta de espíritu humanitario en este punto mientras consorcios de varios países de la UE –E.ON, Shell, OMV y BASF/Wintershall-  en esos mismos momentos negociaban con Gazprom la construcción de dos líneas del gasoducto NordStream 2 por el fondo del mar Báltico, inversión que pone en entredicho la solidaridad europea. Menos se ha hablado, desgraciadamente, de la situación en Ucrania.

Ley y justicia sufre ya y sufrirá numerosas críticas en el extranjero. Se le volverá a tachar de partido euroescéptico, xenófobo, ultracatólico, y un largo etcétera, pero eso carece de la menor importancia. El debate de más envergadura tendrá que ver con la defensa de los intereses nacionales en cuestiones económicas y energéticas. Las filípicas en la prensa internacional achacándole conservadurismo en temas sociales son fundamentalmente resultado de los lazos que Adam Michnik, exredactor jefe del diario Gazeta Wyborcza y legendario disidente de los tiempos del comunismo, mantiene con los medios extranjeros desde hace decenios. Pero Wyborcza está en decadencia y la opinión de “Occidente” ya no parece importar a los polacos, y menos a los jóvenes, que rechazan en masa el tono paternalista de las viejas élites intelectuales. Wyborcza y el consorcio mediático al que pertenece –Agora- no defendían el gobierno de la Plataforma Cívica tan solo gratis et amore, dicho sea de paso. Este es el reparto de los gastos de las instituciones gubernamentales en anuncios en diarios nacionales de 2008 a 2012.

anuncios gobierno PL

Tienen motivos para estar nerviosos, ¿sí o sí?

Podemos decir abiertamente que en el ring de la política polaca del último cuarto de siglo queda solo en pie un vencedor, Jarosław Kaczyński. Independientemente de la opinión que tengamos de él, quienes auguraban el fin de su carrera -y han sido legión desde los años 90- lo conocían poco y mal.