Si te caes siete veces, levántate ocho

Eso supuestamente dice el proverbio chino y es lo que debía estar pensando Jarosław Kaczyński. Tiene motivos de sobra para estar feliz: si el jefe de un partido con aspiraciones de gobernar pierde dos o tres elecciones seguidas, lo normal es que pierda el mando de su agrupación, o al menos que cambie de táctica o de mensaje. Kaczyński, líder de Ley y Justicia, ha ganado unos comicios después de caer derrotado siete veces consecutivas desde hace nueve años, y siempre diciendo lo mismo. Vence contra pronóstico, pues todos los sondeos de las últimas semanas le daban por perdedor.

El llamado “efecto Tusk” no funcionó: el nombramiento del primer ministro polaco como presidente del Consejo de Europa no dio alas a su partido, la Plataforma Cívica, y su sucesora en el cargo a duras penas contuvo las lágrimas cuando supo del inesperado descalabro electoral.

Todos los partidos de alcance nacional han tratado estas elecciones, municipales y regionales, como un preludio de las legislativas del año que viene, aunque no provoquen un cambio profundo en la política estatal. Después de 48 horas los resultados finales siguen siendo una incógnita gracias al encomiable esfuerzo de la Comisión Electoral Polaca, un grotesco ente que parece contar los votos con ayuda de un ábaco. Los sondeos a pie de urna dan casi un 32% a Ley y Justicia, un 4% menos a la Plataforma Cívica, 17% al Partido Campesino Polaco (compañero de la Plataforma en el gobierno) y 8% a la post-comunista Alianza de la Izquierda Democrática.

Lo único claro es la debacle electoral del partido anticlerical de Janusz Palikot, cosa además alegra de modo especial (rozando el schadenfreude, si soy sincero), porque me da la razón y deja al descubierto la mediocridad de tantos medios de comunicación y de tantos supuestos periodistas, demasiado acostumbrados al ctrl+c y ctrl+v, que daban tumbos de alegría cuando, recién creado, obtuvo el 10% de los votos en las elecciones de 2011. No se daban cuenta de que era flor de un día, fruto de un engaño, un montaje exclusivamente virtual. Efectivamente, en las pasadas elecciones europeas el partido de Palikot apenas logró un 3,5% y ahora, después del rapapolvo que acaban de darle los votantes (0,7%), solo le queda decir morituri te salutant.

Los post-comunistas tampoco están para echar cohetes. Las exit-polls les dan la mitad que hace cuatro años. Eso no quiere decir que no haya izquierda en Polonia. Sencillamente, es Plataforma Cívica, teóricamente un partido centrista, la que se ha apoderado de parte de los postulados izquierdistas en materia de costumbres y cultura, aunque no le guste reconocerlo abiertamente, y Ley y Justicia en lo referido a la economía. Pero eso ya es otra historia.

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