Archivo para noviembre 2014

Winnie gana las elecciones

noviembre 26, 2014

A juzgar por lo que nos cuentan los medios extranjeros, hasta aquellos presuntamente más serios, la noticia más interesante en la Polonia de las últimas dos semanas es que en un pueblecito perdido, unos concejales se han puesto a discutir sobre el sexo de Winnie the Pooh. Así estamos.

Pues, aunque no lo parezca, sí han ocurrido cosas de más importancia en este país. Unas elecciones, por ejemplo. Nada me ha causado más bochorno en los dieciocho años que llevo aquí que las elecciones municipales del pasado 16 de noviembre, que pasarán a la historia como las más vergonzosas desde la derrota del comunismo -hasta la fecha, claro.

Unas elecciones en las que el 18% de los votos han sido nulos, y en algunas circunscripciones se ha llegado al 40% -(antes de la guerra era el 1%, con un índice de analfabetismo bastante mayor…); unas elecciones en las que el recuento de votos ha durado una semana entera por culpa de un fallo de un sistema informático que cualquiera capaz de entrar en facebook habría podido hackear, encargado con prisas y que no había sido probado con anterioridad, aunque la Comisión Electoral Estatal bagatelizaba el problema; han sido unas elecciones en las que Ley y Justicia, el primer partido de la oposición, el de Kaczyński, a pesar de que los sondeos previos lo daban por perdedor, ganaba claramente según las exit-polls al partido del gobierno, Plataforma Cívica, por 32% a 28%, para luego vencer por la mínima en votos y perder en número de concejales; unas elecciones en las que el otro partido de la coalición gobernante, el Partido Campesino Polaco, que según todos los sondeos iba a conseguir un 5% de los votos, llega al 17% según las exit-polls, y al 23% tras el recuento definitivo. Y vale la pena aclarar, llegados a este punto, que las exit-polls, a diferencia de los sondeos, no habían fallado nunca en Polonia desde la caída del comunismo, y que el Partido Campesino en la práctica es el partido más prorruso del país.

Sólo veo cuatro opciones, o una combinación de varias:

– O ha sido sólo fruto de la ineptitud de los miembros de la Comisión Electoral – aunque parezca ingenuo pensarlo;

– O la Plataforma Cívica es presa del pánico porque ve que pierde apoyo y lo que hemos presenciado es una prueba general de lo que puede ocurrir en las legislativas del año que viene;

– O el Partido Campesino, con suficiente poder en el campo para controlar allí el desarrollo de los comicios, ha visto en ese pánico una ocasión de oro para agigantar su poder;

– O alguien quería provocar un Maydan en Varsovia y echarle el muerto encima a Kaczyński.

No me cabe duda de que, si esto hubiera ocurrido gobernando Ley y Justicia, habríamos tenido encima a media Europa criticando un ataque a la democracia, un desembarque de corresponsales extranjeros y llamadas de la OSCE a poner orden, y con razón. Pero Winnie the Pooh importa más. Las conclusiones sáquenlas ustedes.

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Si te caes siete veces, levántate ocho

noviembre 18, 2014

Eso supuestamente dice el proverbio chino y es lo que debía estar pensando Jarosław Kaczyński. Tiene motivos de sobra para estar feliz: si el jefe de un partido con aspiraciones de gobernar pierde dos o tres elecciones seguidas, lo normal es que pierda el mando de su agrupación, o al menos que cambie de táctica o de mensaje. Kaczyński, líder de Ley y Justicia, ha ganado unos comicios después de caer derrotado siete veces consecutivas desde hace nueve años, y siempre diciendo lo mismo. Vence contra pronóstico, pues todos los sondeos de las últimas semanas le daban por perdedor.

El llamado “efecto Tusk” no funcionó: el nombramiento del primer ministro polaco como presidente del Consejo de Europa no dio alas a su partido, la Plataforma Cívica, y su sucesora en el cargo a duras penas contuvo las lágrimas cuando supo del inesperado descalabro electoral.

Todos los partidos de alcance nacional han tratado estas elecciones, municipales y regionales, como un preludio de las legislativas del año que viene, aunque no provoquen un cambio profundo en la política estatal. Después de 48 horas los resultados finales siguen siendo una incógnita gracias al encomiable esfuerzo de la Comisión Electoral Polaca, un grotesco ente que parece contar los votos con ayuda de un ábaco. Los sondeos a pie de urna dan casi un 32% a Ley y Justicia, un 4% menos a la Plataforma Cívica, 17% al Partido Campesino Polaco (compañero de la Plataforma en el gobierno) y 8% a la post-comunista Alianza de la Izquierda Democrática.

Lo único claro es la debacle electoral del partido anticlerical de Janusz Palikot, cosa además alegra de modo especial (rozando el schadenfreude, si soy sincero), porque me da la razón y deja al descubierto la mediocridad de tantos medios de comunicación y de tantos supuestos periodistas, demasiado acostumbrados al ctrl+c y ctrl+v, que daban tumbos de alegría cuando, recién creado, obtuvo el 10% de los votos en las elecciones de 2011. No se daban cuenta de que era flor de un día, fruto de un engaño, un montaje exclusivamente virtual. Efectivamente, en las pasadas elecciones europeas el partido de Palikot apenas logró un 3,5% y ahora, después del rapapolvo que acaban de darle los votantes (0,7%), solo le queda decir morituri te salutant.

Los post-comunistas tampoco están para echar cohetes. Las exit-polls les dan la mitad que hace cuatro años. Eso no quiere decir que no haya izquierda en Polonia. Sencillamente, es Plataforma Cívica, teóricamente un partido centrista, la que se ha apoderado de parte de los postulados izquierdistas en materia de costumbres y cultura, aunque no le guste reconocerlo abiertamente, y Ley y Justicia en lo referido a la economía. Pero eso ya es otra historia.