Huida a Nigeria

Donald Tusk se va a Nigeria. El primer ministro polaco evita estar presente en los actos conmemorativos del tercer aniversario de la catástrofe de Smolensk, la hecatombe que ha dividido la nación polaca hasta límites insospechados desde la caída del comunismo. Tusk hizo una ofrenda floral aún de madrugada y luego salió desde el aeropuerto Fredyryk Chopin hacia Lagos.

No extraña tanto la actitud del mandatario si tenemos en cuenta que cada mes que pasa aumenta el número de los indignados por la actitud del gobierno polaco antes y después de una catástrofe que dista de estar aclarada.

Lo primero que llama la atención es el crecimiento ininterrupido del número de personas que opinan que Lech Kaczynski y sus 95 acompañantes murieron en un atentado. Si al año de la muerte del presidente solo el 8% de los polacos pensaban que el avión del gobierno polaco en el que viajaba el presidente fue intencionadamente siniestrado, hoy ya más del 25% admite esa posibilidad, el 52% no sabe qué opinar, y los que consideran que todo está ya explicado son el 34%.

Quizá más normal sería que las teorías conspiranoicas fueran de más a menos, pero la situación es comprensible si tenemos en cuenta numerosos factores que hacen sospechar de la buena voluntad de los investigadores. La opinión pública polaca se sintió engañada muchas veces, y eso ha chocado con las aseguraciones de Tusk y sus ministros de que la colaboración con Moscú estaba siendo modélica. No lo fue desde el principio.

En primer lugar, esta catástrofe aérea es quizá la única en el mundo civilizado que ha sido investigada por parte de un país sin examinar siquiera los restos del avión. No solo permanece aún este en un depósito en Smolensk, sin que la Federación Rusa lo haya siquiera reconstruido, como estipula la Convención de Chigago, elegida como marco de la investigación, sino que han dado la vuelta al mundo las imágenes de su demolición por parte de funcionarios rusos. No es precisamente el estándar con el que se investigó el atentado de Lockerbie…

Luego, resultó escandaloso el trato dado a los cadáveres: además de que se hicieron las autopsias antes de que llegaran los forenses polacos, los ataúdes fueron sellados y las autoridades de Polonia se negaron a comprobar que todo estuviera en orden, hasta que varias exhumaciones a petición de familiares –asombrados por tremendos errores en los partes médicos-, probaron que algunas de las víctimas no estaban enterradas en sus tumbas.

Fue asombrosa la seguridad con que se suministró a los medios de comunicación desde el primer momento la información de que todo se había debido a un error de los pilotos, que había tratado de aterrizar cuatro veces, quizá forzados por el general Blasik, supuestamente ebrio, a quien el propio presidente Kaczynski habría enviado a la cabina para obligarles a tomar tierra en Smolensk. Ya el día de la catástrofe entre los diputados del partido de Tusk se distribuyó un escueto mensaje telefónico en el que se culpaba a los pilotos. Pues bien, las cajas negras –de las cuales, por cierto, una sigue sin aparecer-, desmienten esta teoría: el general no aparece en ningún momento en la cabina y sus restos mortales fueron encontrados en un sector lejano al lugar donde los pilotos fueron hallados, con lo que toda la teoría de la presión se volatiliza, pero más interesante es darse cuenta de que no hubo intento de aterrizaje, sino un reconocimiento, y que el piloto da la orden de irse en el momento adecuado según las coordenadas recibidas de la torre de control. Magia, datos sacados de la chistera. Parece igualmente es mágico el abedul con el que supuestamente chocó el avión e hizo que cayera boca abajo: además de ser tan resistente que hizo que el avión perdiera un ala, las tres medidas que nos han dado de él en estos años difieren totalmente entre sí: y la última es de 666 centímetros, para más inri.

La Fiscalía polaca también echó más madera al fuego cuando a final del pasado octubre desmintió que se hubieran hallado restos de T.N.T. en el avión, y al cabo de nas semanas se viera obligada a admitir que los aparatos habían señalado precisamente la existencia de dicho componente. En este punto asombra también que las primeras pruebas pirotécnicas se tomaran a los dos años y medio de la tragedia.

No, los polacos no son más dados a la conspiranoia que el resto de los europeos.Los pocos ejemplos expuestos no prueban que haya sido un atentado, pero sí llevan a tratar como poco serias las explicaciones e informes que nos han llegado hasta la fecha.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Polonia

Etiquetas: , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: