Archivo para abril 2012

Smoleńsk – año 2

abril 10, 2012

Llaman en ocasiones a los polacos “los españoles del norte de Europa”. Injustamente. No nos parecemos tanto. A diferencia de nosotros, por ejemplo, los polacos saben esperar. Tienen fama de impulsivos e improvisadores pero, como magistralmente nos relata Norman Davies en su monumental obra Varsovia ´44, ni siquiera del épico Alzamiento de Varsovia contra el ocupante alemán, quizá el mayor arrebato romántico de la II Guerra Mundial, se puede decir que fuera espontáneo. Eso es así por mucho que haya calado la imagen que nos hizo llegar Wajda de aquel oficial a caballo golpeando el tanque con su sable.

Supieron los polacos esperar 123 años -con dos levantamientos de por medio- para que su país volviera al mapa en 1918; cincuenta años hasta que Gorbachov reconoció la autoría soviética de los crímenes de Katyn, Kharkiv, Mednoye,… y esperarán pacientemente lo que haga falta hasta que se sepa qué ocurrió exactamente en Smolensk con el avión de Lech Kaczynski aquel fatídico 10 de abril de 2010.

Han pasado dos años desde aquel sábado que conmocionó al mundo. Y aunque los actuales dirigentes de la UE, EE.UU y de la propia Polonia quieran seguir mirando hacia otro lado porque les conviene, disponemos de los suficiente datos como para afirmar que lo que nos contó la “Comisión Internacional” rusa es una patraña: espectacular e impactante, pero insostenible. Ahora sabemos que ni Kaczynski mandó tomar tierra a toda costa, ni hay evidencias de que hiciera presión a los pilotos, ni el general supuestamente borracho estaba en la cabina dando órdenes… ¡ni siquiera es cierto que estuvieran aterrizando! Podríamos seguir contando las tropelías y falsedades cometidas en las autopsias realizadas en Moscú…

Cualquier cosa que ocurriera, incomoda lo suficiente a las autoridades de la Federación Rusa como para que sigan impidiendo que las cajas negras y los restos del avión regresen a Polonia. No se sabe si fue un atentado, y realmente bastaba el tremendo desorden imperante en ambas partes para provocar la tragedia; pero deberían golpearse el pecho aquellos que ya a los quince minutos de la catástrofe comenzaron a repetir como una mantra que todo había sido culpa de la bravura del piloto, del desaparecido presidente y de un “abedul acorazado” a prueba de aviones. ¿No es más ingenuo sostener que “esas cosas ya no pasan” cuando Wikileaks nos acaba de decir que fue la KGB la que derribó el avión del presidente de Pakistán, Zia, hace no tanto tiempo?

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