Archivo para noviembre 2011

Laicismo de quita y pon

noviembre 29, 2011

El fenómeno del nuevo “laicismo” en Polonia es sólo un juego de “post-política”: abundancia de cinismo y escasez de ideología.

(escrito para Aceprensa)

Hace tan sólo unas semanas Janusz Palikot era un “donnadie”, otro más en la lista de los politicos deshauciados. De la noche a la mañana pasó de ser el bufón de la corte a adalid de las minoría discriminadas, defensor de los oprimidos por el Estado y martillo contra la Iglesia polaca. Entró en el renovado Parlamento con cuarenta diputados y los medios progresistas tanto nacionales como extranjeros lo ponen en un pedestal y se congratulan de los profundos cambios ideológicos que, opinan, tienen lugar en Polonia. (más…)

¡Había una vez… un circo!

noviembre 20, 2011

– “La culpa de todos nuestros males la tienen los judíos y los ciclistas.”

– “Oiga, pero ¿por qué los ciclistas?”

– “¡Antisemita! Así que eres de los que creen que los judíos son los culpables de todo!”

Este viejísimo chiste viene bien para ilustrar el absurdo con el que se tendrá que enfrentar durante los próximos cuatro años todo aquel que quiera seguir la política a orillas del Vístula.

El espectáculo protagonizado por Janusz Palikot y sus cuarenta acólitos en el Parlamento polaco acaba de comenzar. La frase de la semana pertenece, como no, a éste diputado, escandalista número uno, que así comentó la composición del nuevo gobierno del “liberal” Donald Tusk:

“… hablo de Tomasz Arabski, Radosław Sikorski y Jarosław Gowin, que son funcionarios de los servicios secretos católicos en el gobierno polaco”. Y sigue: “No finja (por Tusk) que no sabe usted que si la Iglesia quiere influir en alguien, envía a la gente del Opus Dei a diversas instituciones que ejercen influjo sobre ellos. Si el país ha de ser laico de acuerdo con la Constitución, gente que trabaja como funcionario de los servicios secretos del Opus Dei no debe estar en este gobierno”.

Es bien sabido que Janusz Palikot es un tipo inteligente, así que pensaré que sabe que lo que dice es una soberana estupidez y que tiene sus motivos para actuar de ésta y no de otra manera. Si por lo menos fuera verdad, pues bueno, sería cosa de las fobias de un personaje que fue en su momento mecenas de una revista conservadora dirigida a gente joven tipo “generación JPII”, y que luego vio que mejor negocio sería hacerse pastor de un rebaño sin líder: la nueva izquierda polaca. Cinismo.

Estas palabras no nos dicen nada de Palikot, que, según me dice el reconocido consejero político Eryk Mistewicz, es un “representante de la post-política”, donde no importan las convicciones, sino la eficacia en llegar a los potenciales votantes. Nos dicen mucho más del perfil del votante del Movimiento Palikot: gente con pocas ideas y más bien espesas.

Otra cuestión es el motivo: personalmente, pienso que de lo que se trata es de “encubrir” el escándalo en que se ha visto envuelta la diputada de Palikot Wanda Nowicka. El juez no ve delito en que la periodista Joanna Najfeld sostenga que Nowicka está en la nómina de empresas dedicadas al aborto. Algo había que encontrar urgentemente de lo que hablaran en las noticias.

Vándalos made in Germany

noviembre 12, 2011

Noventa y dos de los doscientos detenidos por los disturbios de ayer en Varsovia son anarquistas alemanes. También hay un húngaro, un danés y un español. Sabían bien a qué venían a Polonia: la “invitación” procedía de la revista de extrema izquierda “Krytyka Polityczna”, que animaba a bloquear la Marcha de la Independencia, que definían como “fascista”. Perseguidos por la policía se cobijaron en el local “Nowy Wspaniały Świat”, que la redacción del citado periódico alquila al ayuntamiento varsoviano -a precio de saldo y en ubicación privilegiada, dicho sea de paso.

Antifas frente al local de la revista de izquierda radical "Krytyka Polityczna" - foto PAP.

En sus foros intercambiaban consejos sobre cómo construir cócteles Molotov y luchar eficazmente contra la policía.

Al otro lado de la barricada se habla de desastre, de cómo unos hooligans han echado por tierra el comportamiento cívico de miles. Y con razón: los vándalos hinchas de fútbol responsables de numerosos destrozos están en conflicto con el gobierno independientemente del color de éste. El patriotismo o nacionalismo pinta aquí poco o nada.

Cabría preguntarse también por el revuelo que habría ocasionado la aparición de ultras violentos polacos en una fiesta nacional alemana, o cómo habrían reaccionado en España a la noticia de que radicales franceses pretenden arruinar el Día de la Hispanidad.

Independencia pasada por fuego

noviembre 12, 2011

Se veía venir que no todo ayer iban a ser sonrisas en Polonia. En concreto, desde que se supo que organizaciones de extrema izquierda polacas habían invitado a sus “hermanas” de Alemania a boicotear la “Marcha de la Independencia”, un evento de carácter supuestamente “neonazi” que iba a desfilar por las calles de Varsovia.

Las hostilidades no pudieron empezar de un modo más grotesco: hacia el medio día, una partida de anarquistas, muchos venidos de Alemania, creyó haberse topado con un batallón de nacionalistas polacos vestidos con uniforme militar. Dieron la orden de ataque y comenzó la pelea con lo que era sólo un grupo de actores con uniformes de la época napoleónica. Los “huéspedes” se comportaron por lo general de forma agresiva, y bastaba una bandera blanquirroja, la enseña polaca, ser tomado por nacionalista y atacado. Se refugiaron, escoltados por la policía, en una cafetería perteneciente a un grupo de la izquierda radical, de donde fueron más tarde desalojados. Unas cien personas fueron arrestadas.

A las tres, hora del comienzo de la marcha, los veinte mil participantes se encontraron con que la ruta estaba bloqueada por los antifascistas. La policía dividía ambos grupos. Ante la imposibilidad de seguir adelante, energúmenos que también tomaban parte en la marcha (miembros de organizaciones marginales de extrema derecha o de hooligans) se decidieron a atacar a la policía usando para eso botellas y adoquines. Mientras, la mayoría de los participantes -mayoritariamente familias y gene joven- dio la vuelta pacíficamente, modificando el recorrido de la manifestación.

Todo discurrió con normalidad hasta que la marcha llegó al lugar en el que había de disoverse. Después de pasar cierto tiempo coreando divisas de diversa índole, algunas patrióticas, otras contrarias al gobierno de Donald Tusk, la mayor parte de los presentes decidió volver a casa tan tranquilamente como habían venido, pero entonces tuvieron lugar actos vandálicos perpetrados por personajes cubiertos con pasamontañas. Dos coches de una cadena televisiva fueron incendiados a pesar de la oposición de los organizadores y de nuevo volaron botellas y piedras en dirección a los numerosísimos funcionarios de la policía presentes, aunque pasivos ante los primeros excesos. Los vehículos siniestrados pertenecían a la cadena TVN, que se encuentra también en estado de guerra con los hinchas del equipo Legia Warszawa. Los hooligans son además un colectivo que  hace unos meses sirvió de excusa al gobierno para mostrar mano dura, siendo la situación desde entonces de conflicto permanente.  Poco de patriotismo y muchas ganas de gresca con la policía en su actuación.

Este era uno de los casi treinta acontecimientos con los que la capital polaca celebraba el 93 aniversario de su independencia, pero su desarrollo ha empañado la imagen de los festejos.


El beso

noviembre 8, 2011

Los más malévolos descubren en este beso el símbolo de las actuales relaciones polaco-alemanas. Yo no voy tan lejos y me quedo en lo anecdótico: es sólo una nueva muestra de que la supuesta ventaja en “modernidad”, “europeidad”, “dadadad”… que supuestamente representa Tusk y su partido en Polonia es sólo cuestión de relaciones públicas. Eso sí: la foto se presta a interpretaciones con colmillo…

Pero abundando en el tema, ¿alguien sabe cual es la posición del país que preside la UE con respecto a la crisis de Grecia e Italia, al ultimatum chino…? ¿No? Menos mal, pensé que me había perdido algo. Como ya había escrito hace algún tiempo, las palmaditas en la espalda por ser “buenos chicos” no son más que eso. A la hora de la verdad, los grandes han pasado de Polonia a pesar de su “prestigiosísima posición”, y llama la atención que esta vez ni siquiera se han molestado en guardar las apariencias.

En lo que a hoy respecta, el mayor éxito se lo han apuntado Rusia y Gazprom, con la apertura del Nord Stream. Más gas para Europa y más barato, sí, pero menos diversificado aún. El ministro de asuntos exteriores Sikorski decía hace seis años que ese proyecto era un nuevo pacto Ribbentropp-Molotov, pero entonces era ministro de Kaczyński, y no de Tusk. Como dicen los polacos: “el punto de vista cambia según dónde uno esté sentado”.