Archivo para marzo 2011

“Hunidos” con el Japón

marzo 20, 2011

Dicen quienes han vuelto para contárnoslo que el idioma oficial del Reino de los Cielos es el polaco… porque tenemos la vida eterna para aprenderlo. Errare humanum est, y el que tiene boca se equivoca, igual que el que usa pluma, pilot o teclado. Pero si uno va de prepotente, mejor que no cuente demasiado con la misericordia humana si se da de bruces.

El presidente polaco, el primer ministro, el partido del gobierno y los medios que hasta hace cinco minutos le hacían la ola llevan desde 2005 luchando por convencer al la nación de que el difunto presidente Kaczynski era un bochorno para el país y el partido de su hermano Jaroslaw lo componen una banda de paletos, mientras que ellos representan la Polonia moderna que avanza con pie seguro en Europa gracias a sus capacidades y buena formación.

A decir verdad, pensé que el paragüas mediático sobre Komorowski sería más resistente. Quien haya seguido sus pasos sabría ya desde hace tiempo que el hombre no es precisamente una lumbrera, aunque él mismo está encantadísimo de conocerse. Lo que nadie se esperaba y ha ocasionado vergüenza ajena es encontrarse con que el presidente es medio-analfabeto.

“Nos hunimos en el dolor y la hesperansa…” Así podríamos traducir la frase que el Primer Ciudadano de la República dejó de su puño y letra en el libro de condolencias de la embajada de Japón hace unos días. Han sido errores que, al menos en el colegio donde doy clases, desaparecen alrededor de tercero de primaria.

Puedo así alimentar mi ego confirmando que domino el idioma local mejor que dos presidentes, pero del electricista Lech Wałęsa nadie exigía mucho en este aspecto. Aparte de que progresó enormemente, al famoso disidente no lo eligieron por pertenecer a la élite de la nación ni por desprecio a gente “pueblerina”, como es el caso de nuestro supuesto conde Komorowski.

Una de dos: o el primer ministro Tusk lo esconde debajo de una alfombra hasta diciembre y así evita que suponga un lastre para el partido en año de elecciones legislativas, o se une al cada vez más amplio coro de polacos que lo están pasando en grande a costa del presidente.

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Juicio de un poeta

marzo 19, 2011

Las musas traicionaron al artista. No debió mentar la bicha y tiene lo que se merece. La situación, si uno no conoce los antecedentes, puede parecer paradójica: Adam Michnik, disidente legendario “por nuestra libertad y la vuestra”, lleva a juicio por medio del periódico que fundó, Gazeta Wyborcza, al viejo profesor Jaroslaw Rymkiewicz, traductor, dicho sea de paso, de Lorca y Calderón al polaco.

Nuestro escritor tuvo la infeliz ocurrencia de escribir que Wyborcza, antiguo diario de Solidaridad, es “heredera espiritual del Partido Comunista Polaco”. El léctor extranjero merece aquí una aclaración. El PCP no era el partido que gobernó Polonia en la era comunista. Aquel no llevaba, por orden de Moscú, el adjetivo “comunista” en el nombre: era el Partido Unificado Obrero Polaco. El PCP funcionó en el periodo de entreguerras: un grupo marginal y ferozmente anti-estatal, hasta el punto que se puso del lado rojo durante la guerra polaco-bolchevique cuando Lenin se propuso llegar hasta Berlin “pasando sobre el cadáver de la Polonia burguesa”, sin éxito, gracias a Dios y al mariscal Pilsudski, a los errores de Tukhachevsky y a la insubordinación de un Stalin que nunca olvidó la humillación sufrida.

Pero volvamos a Michnik: defensor de los pobres y oprimidos de fuera, experto en el uso abusivo del poder puertas adentro. Entiende digno de proceso que el poeta, que se considera a sí mismo agnóstico, opine que sus medios buscan avergonzar a los polacos, hacer que éstos abandonen la cruz. Sostiene Rymkiewicz que esto es el resultado de la formación que los periodistas de Gazeta Wyborcza recibieron en casa, pues los padres de algunos de ellos militaron en su momento en las filas de aquel partido antisistema. Sin ir más lejos, el padre del propio Michnik, Ozjasz Szechter, era uno de los jerifaltes del ilegal Partido Comunista de Ucrania Occidental, acérrimo partidario de anexionar esta región a la Unión Soviética y condenado en su momento por prueba de derribar el régimen estatal por medio de la fuerza. También es verdad que, años después, reconoció que su actividad política había sido negativa y que Marx estaba equivocado. Por su parte, su hermanastro Stefan, cruel juez durante la época del terror estaliniano, reside en Suecia no por capricho sino porque sus veredictos son considerados criminales y existe orden de detención sobre él en Polonia. Anecdótico es que el propio Michnik usó la comparación del PCP para… describir el partido de Jarosław Kaczyński, Ley y Justicia. Se ve que hay algunos más iguales que otros.

Pongo estas líneas al volver de una reunión en la que el conocido escritor Jan Tomasz Gross presenta el siguiente libro de su colección en el que pone a parir a media nación polaca, y aquí no pasa nada. En Wyborcza le reciben como a un héroe y quien ose llevarle la contraria se convierte automáticamente en antisemita. La obra en cuestión, “Cosecha dorada”, cuenta cómo los polacos buscaron “en masa” enriquecerse a costa de los judíos… ya muertos y enterrados. Me explayaré en su momento detenidamente sobre la obra en cuestión, pero dejo sólo el primero botón de muestra de la objetividad del autor: la fotografía de la cubierta, que sirve para meternos en el ambiente, representaba según Gross a unos campesinos detenidos por las fuerzas de seguridad por hurgar en los despojos de cadáveres de judíos cremados en Treblinka. Pues bien, todo parece indicar que era precísamente al revés: un grupo de gente de buena voluntad que se dedicaba a poner orden en un terreno en el que, debido a las lluvias y a los animales, huesos humanos de los asesinados salían a la superficie. Pero a Gross le dan unas palmaditas en la espalda.

Menos suerte tuvo en su momento Paweł Zyzak, el jovencito que osó dedicar su trabajo de fin de carrera a Lech Walesa. Al Nóbel no le gustó el trabajo, Gazeta Wyborcza puso el grito en el cielo, el propio Michnik se dedicó en público a burlarse impúdicamente del mocoso que derriba monumentos vivientes -lo cual tuve la mala suerte de escuchar en vivo,… ¿Y? Y curiosamente ninguna escuela se atrevió a dar trabajo al infame aprendiz de historiador, que fue a parar a un supermercado. Meses más tarde, gracias a unos amigos, consiguió escurrir el bulto de Polonia con una beca a EE.UU.

No todos en este país pueden expresar sus opiniones sin temor al día de mañana. Rymkiewicz puede no gustarme, pero querría oirle sin un bozal que le moleste, y pienso que en esta batalla Gazeta Wyborcza perderá mucho de su crédito. La voz de un bardo puede remover potentes cimientos.

Apagar el mito

marzo 14, 2011

La tensión irá creciendo en Polonia conforme se vaya acercando el aniversario de la catástrofe del avión de Kaczynski. Los gobernantes, por su parte, hacen lo que pueden para que el fallecido presidente no se convierta en un mito, y emplean a veces métodos por lo menos discutibles en un país civilizado. Quizá por miedo.

Creo de más cualquier comentario sobre el comportamiento de la policía local de Varsovia -ciudad gobernada por la ex-gobernadora del Banco Nacional de Polonia Hanna Gronkiewicz-Waltz, perteneciente al partido del primer ministro Donald Tusk.

Risitas peligrosas

marzo 13, 2011

Un político puede soportar ataques personales con mayor o menor estoicismo, puede llegar incluso a acostumbrarse a ser virulentamente criticado, y en cierto modo lo lleva en el sueldo. De hecho, para gran parte de los personajes públicos sigue siendo un axioma central el lograr que hablen y escriban de uno, siendo secundario que lo hagan bien o mal. Hay algo que sí llevan mucho peor: que se rían a su costa. En eso no se diferencia mucho la casta política polaca a cualquier otra, y son gloriosa excepción los que actúan de otra manera.

De cómo podía llegar a ser de peligrosa el arma humorística, y eso en condiciones de alto riesgo, escribe aquí el maestro Villapadierna y aquí yo mismo pongo unas líneas. Ser objeto de los chistes del vulgo, perder el decorum, puede a veces a suponer tanto como quedarse en paños menores a los ojos del público.

Jaroslaw Kaczynski y su difunto hermano lo sintieron en sus respectivas pieles desde el principio de su mandato y les costaba bastante mantener la compostura (hay que añadir que, en ocasiones, las gracietas venían de donde no deberían y por canales inadecuados, como el embajador de Alemania).

Ahora le toca el turno al primer ministro Donald Tusk y a su partido. Les dolerá seguramente más después de seis años de romance con los medios de comunicación, artistas y personajes públicos en plena estampida ahora por escapar del Titanic en el que se han metido.

Podemos observar al conocido actor y profesor Krzysztof Globisz en una extravagante escena durante una conferencia que presentaba. Vocifera en público delante de las mismísimas narices de Tusk para sacarlo a la palestra. Tusk, confundido, hace lo posible para guardar las formas, y hay que reconocer que lo hace bien: “yo había venido aquí con un discurso serio,…”. Pero es entonces que Globisz le espeta “señor primer ministro: “para hacer el idiota aquí estoy sólo yo”, lo que llevó al regocijo generalizado del público. Luego explicaría que todo era en clave de humor, pero el efecto creado no se borra así de facilmente.

Otra anécdota, en teoría más inocente, la provocó el reciente twitt del portero polaco del Arsenal, Szczesny, tras la lesión sufrida en el duelo con el F.C. Barcelona. Su actuación fue criticada y calificada de “pueblerina” por el ex-arquero y comentarista Radoslaw Majdan. Szczesny tuvo reflejos, pero despejó el balón a otro campo bien distinto: “Majdan habla de pueblerinos? Es como si Tusk enseñara a pronunciar la erre”, defecto notorio del habla del “premier”. Unas horas después añadió que tiene en mucha estima al primer ministro y que le supone capáz de reírse de sí mismo, etc.

Son sólo unos ejemplos, pero se nota que la veda contra el gobierno y la persona que lo preside está abierta. A decir verdad, la abrió Rusia, con una humillación en público en forma de informe sobre la catástrofe de Smolensk que quedó sin respuesta convincente y que a todas luces no se esperaba Tusk. Se vió entonces por primera vez a un Tusk desconcertado y a verlas venir. Débil, en una palabra.

Sobre Komorowski existe todavía un paraguas que lo protege de la malicia de los medios, aunque dudo mucho que aguante mucho tiempo. Para no hablar en abstracto y que no se piense que me dejo llevar por prejuicios o emociones locales, pongo la grabación del curioso discurso que el presidente polaco presentó en el German Marshall Fund, durante su mal preparada visita a EE.UU. Hay momentos sin desperdicio, como cuando pone en apuros a la pobre intérprete hablando sobre la política polaca en el s. XVIII y el “bigos”, un tradicional plato polaco (sobre el minuto 19). También debieron sonar exóticas (o machistas) a los embajadores, altos funcionarios etc.,  las curiosas alusiones a la caza.

http://www.c-spanvideo.org/videoLibrary/assets/swf/CSPANPlayer.swf?pid=296983-1

Y hablando de paraguas… Este momento es más conocido, porque AFP la eligió foto del día. Claro que no es culpa de Komorowski que Sarkozy se empapara, pero la imagen vale más que mil palabras y acaba dando igual quién fue el responsable.

niezalezna.pl

En esa misma visita de Merkel y el francés hubo otro episodio embarazoso para los invitados, algo desorientados al ver que el anfitrión no les ofrece asiento antes de acomodarse él mismo.

wpolityce.pl

Dictador en sector VIP

marzo 11, 2011

Allá donde se encuentren dos polacos juntos siempre habrá, sin exagerar demasiado, por lo menos cinco partidos y tres alianzas y no necesitan de ayudas externas para enzarzarse en disputas políticas desde su más tierna infancia.

Pero, además, esta natio politica cuenta con la inestimable ayuda de su presidente, Bronislaw Komorowski, dedicado ultimamente a apagar fuegos a base de gasolina. Con su penúltima ocurrencia ha iniciado un debate absurdo que ya comienza a enrarecer el ambiente en torno a uno de los poquísimos acontecimientos que, en estos últimos años tan llenos de crispación, podía ayudar a calmar los ánimos: insinuó con mal tino que en el avión presidencial rumbo a Roma para la beatificación de Juan Pablo II podría encontrarse, entre otros, el último dictador comunista del país, el general Wojciech Jaruzelski.

Algunos, con una buena dosis de sorna, no lo ven tan mal porque la celebración será precisamente el primero de mayo, día bien señalado en el calendario de la era bolchevique, de manifestaciones en honor a un partido de los proletarios que tenía tanto que ver con los obreros como una silla con una silla eléctrica. Ya, de paso, podía invitar al general Kiszczak, que se ocupaba más personalmente de la persecución de la Iglesia y  fue el máximo responsable, junto a Jaruzelski, de una ley marcial que duró año y medio y que frenó en seco el desarrollo del país por un decenio.

Se puede alegar que es un acontecimiento abierto a todos, y que dónde está la misericordia. Cierto. Lo inaceptable es la arbitrariedad a la hora de acogerse a esta máxima cristiana, ese relativismo sibilino. En estos últimos tiempos se está tratando de vender la imagen, falsa a la luz de hechos y documentos, de un venerable anciano que actuó en su momento como amortiguador entre el mal encarnado en la URSS y su pueblo, y que es ahora perseguido por unos radicales sin escrúpulos. En este humilde blog se pueden encontrar algunos ejemplos. El mismo Jaruzelski continúa su huída hacia adelante, negando cuaquier responsabilidad o alegando que evitaba un mal mayor. Si un juzgado lo condena finalmente -suposición que podemos tratar como si de ciencia ficción se tratase si nos atenemos al paso con que se desarrollan los juicios contra él-  se le podría amnistiar por motvos de edad o de salud, pero los crímenes llamémoslos por su nombre.

Dominio de idiomas

marzo 9, 2011

A Berlusca le achacan que es mujeriego; Bush tenía fama de empinar el codo y era notoria la falta de dominio que tenía de su propio idioma; Putin es producto de la KGB,… Encontrar un presidente corrupto no es difícil. Tampoco dar con uno que haya llegado al cargo después de unas elecciones amañadas, o con alguno inculto, o incapaz de expresarse en público. Todo eso pasa en las mejores familias y en los estados de más solera, incluso si se llaman de apellido democráticos. Pero que un jefe de Estado sea capaz de manejarse en el argot de la cárcel sobrepasa los límites de lo ordinario, y es lo que se descubrió en Ucrania hace algunas semanas:

Los asistentes a la reunión del comité de reformas económicas de Ucrania y los periodistas se quedaron de pidedra  al escuchar al presidente Víctor Yanúkovych decir que ellos no debían comportarse como el anterior equipo de gobierno, que había sido “una partida de chorizos de poca monta”, dicho esto en la jerga criminal más correcta. Al principio nadie le entendió, hasta que a los periodistas les dió por buscar en el diccionario. No fueron muchos los medios ucranianos que se decidieron a emitirlo.

El predecesor de Yanúkovych, Viktor Yúshchenko, quiso poner en marcha una nueva tradición presidencial: la de que el jefe de Estado de Ucrania tomara parte activa en la fiesta del Bautismo en el Jordán, bañándose a la intemperie a mitad de enero, al igual que tantos ortodoxos y católicos de rito oriental.

tomada de censor.net.ua

Las malas lenguas dicen que Yanúkovych no continua esta sana y santa costumbre no por ser menos religioso (lo cual es más que probable), sino porque podrían verse tatuajes.

Un año de “estabilidad” a la ucraniana

marzo 8, 2011

Publicado en Diario YA

Se hizo el silencio. De Ucrania se ha dejado hablar, como si no hubiera existido nunca. Los altavoces del Kremlin pregonan que eso se debe a que el presidente Yanúkovych ha logrado recuperar la estabilidad que tiraron por la ventana los revolucionarios, que por fin hay paz y diálogo una vez que Viktor Yúshchenko ha desaparecido de la escena política del país.

Discrepo. Cierto que Yúshchenko una vez acabada a revolución naranja, no fue hombre de diálogo fácil y que abusaba a veces al intentar forzar su visión de la jugada, ahora, ¿que Yanúkovych ha logrado la estabilidad? No hay convulsiones externas porque los intereses económicos y militares de la Federación Rusa y sus magnates están bien seguros, aunque en ocasiones se sientan chirridos como los que ocasiona el petroleo venezolano del oleoducto Odessa-Brody.

Veamos qué significa la estabilización en lo que, a mass media se refiere, según Vakhtang Kipiani, amigo y colaborador del desaparecido periodista Gongadze y continuador del proyecto que puso en marcha ese periodista asesinado: Ukrayinska Pravda. Lo tiene muy claro: “Yanúkovych nos quiere llevar a Bielorrusia”. No lo ha logrado porque no es fácil llegar al status quo de antes de la revolución naranja. “Sabíamos y sentíamos que las libertades iban a ser recortadas, y que el poder iba a actuar de modo más sensata que en tiempos de Leonid Kuchma, porque en tiempos de Yúshchenko no había presiones a los medios. Hubo algunos incidentes, como que a alguien no le dejeran entrar a una rueda de prensa, o no le dejaran acceder a alguna información, pero no existía un sistema, no se mandó cerrar ningún medio de comunicación, no había demandas, multas. Eran tiempos de libertad, anárquica, pero libertad”.

“El paraíso del periodista”, le interrumpo. “No tanto, porque el paraíso es cuando escribimos y eso influye en decisiones, etc, y aquí nada. Es algo específico de a situación ucraniana, podemos hablar de algo, pero luego nadie oye, nadie sabe… Así como en tiempos de Kuchma se juzgaba a los periodistas, se los atacaba, perseguía…, en tiempos de Yúshchenko no se perseguía ni se atacaba, pero nadie hacía caso. Ahora tampoco nadie sabe nada, pero las presiones, aunque no son tan visibles, existen. Sobre todo en las órdenes de hacer callar a las televisiones sobre temas importantes: los canales han dejado de hacer preguntas a los mandatarios, no se pregunta sobre temas importantes. En tiempos de Yúshchenko había muchas investigaciones, cuestiones escamosas, la sociedad sabía que esto y aquello está mal, que si el hijo del presidente está involucrado en una trama de corrupción, o que el cuñado también. Ahora no se habla.

Vemos por ejemplo que el hijo del actual presidente se ha hecho millonario y nadie sabe cómo. Era un dentista normal y ahora tiene un banco de 100 millones de dólares, eu un año o dos, y las televisiones no dicen nada. En internet sí puedes leer sobre esto”. Pero internet lo usa una pequeña fracción de la sociedad, jóvenes que además no vas a las elecciones”. “Y esta censura es continua, pero no se hace de modo administrativo”, como en la era Kuchma, cuando solían llegar instrucciones a las redacciones sobre a quién mostrar y a quién no”. No hay pruebas materiales, pero hay silencios bien claros. “Hace unos días el presidente usó en público una palabrota del slang criminal, un lenguaje de bandidos. Dos de los principales telediarios no lo emitieron. Esto es un ejemplo gracioso, pero hay muchos otros sobre cuestiones de corrupción”, y cuenta que Ukrayinska Pravda ha descubierto que en un edificio de propiedad del presidente Yanúkovych unos elementos de baño, decorativos y secundarios, han costado varios milones de dólares, que es también dueño de varias cientas de hectáreas, de un parque móbil de varios cientos de coches,… sin haberse ocupado nunca de negocios de ningún tipo. O como en los informativos sólo se presenta la opinión del gobierno, sin comentarios de expertos que podían escucharse aún hace un año. Algo parecido ocurre en los principales programas televisivos con participación de políticos: aunque en teoría existe un cierto balance, la oposición se queja de que no se invita a sus pesos pesados y la desproporción es evidente.

Luego se persigue a la oposición: a Yuliya Tymoshenko no la dejan salir aún del país porque “podría evadirse”. Fue mal primer ministro, no supo torear la crisis, existió corrupción en su gobierno y lo ideal sería que se jubilara, pero sigue siendo lider de la oposición y la llevan de un juzgado a otro, por absurdos, sólo para sacarla en la tele de esa guisa: si ella robó o si le robaron, da igual, el caso es que está mezclada en un robo.

Un miting lo podía organizar y lo organizaba cualquiera: de izquierda y de derecha, homófobos y homosexuales, euroentusiastas y comunistas anti-OTAN. Eso también es cosa de la historia. Los encuentros de apoyo al gobierno están protegidos por la policía, mientras que ésta estorba en los de la oposición e impide llegar a Kyiv a autobuses, o los atacan y golpean.

No es tampoco Yanúkovych el presidente de todos lo ucranianos. De hecho, ha mostrado desde el mismísimo primer día su tendenciosidad: ha interrumpido una buena costumbre que existía incluso mientras mandaba Leonid Kuchma, y que consistía en que en la fecha de la inauguración de su mandato recibía la bendición y los mejores deseos de los principales líderes cristianos del país reunidos en la Catedral de Santa Sofía. Se acabó también: esta vez sólo estuvo invitado Cirilo, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, la cual no sólo no se contenta con gozar de un trato preferencial discutible en un país tan dividido en cuestiones nacionales y religiosas, sino que se permite el lujo de anunciar que otras ramas de la Ortodoxia en Ucrania van a ser eliminadas.

¡Menuda estabilidad!