Las Vegas

¡Entren y apuesten! ¡Jueguen y ganen! Como el anuncio de una casa de apuestas: todos ganan. Al menos es la impresión que podría tener un extraterrestre al que se le hubiera ocurrido aterrizar el lunes por la mañana en Polonia, el día después de las elecciones locales y regionales.

Los cuatro principales partidos consideran los resultados un triunfo, aunque por diferentes motivos. Cada partido contento -o eso dicen. Pero el resultado no es unicamente una victoria de la Plataforma Cívica (PO) de Tusk sobre Ley y Justicia (PiS) de Kaczynski. Cierto que Tusk ha ganado, y ha sacado mejor resultado que en las anteriores municipales, pero no tiene motivos para descorchar el champán: la diferencia con PiS no es tan amplia como auguraban los medios y no se han acercado al 50% de los votos del que creían disponer. Además, han perdido dolorosamente las confrontaciones don comités locales en varias ciudades de prestigio. Se podría pensar que han sido elecciones municipales y regionales que no pueden extrapolarse a la condición del país, pero eso sólo es cierto en los comicios municipales, especialmente en localidades pequeñas, ya que en Polonia no existen realmente gobiernos autónomos y lo que importa, en contra de lo que se quería conseguir, son unas listas cerradas de partidos mayores en las que el votante no conoce a nadie.

A Tusk tampoco le debe agradar el excepcional resultado de su compañero de coalición, el Partido Popular Polaco (de perfil agrario). Si se hubieran cumplido los fatales pronósticos, habrían quedado en una posición muy delicada y se habría convertido en real la opción de engrosar unas listas comunes con la Plataforma en las elecciones parlamentarias del año que viene, lo que vendría a significar en la práctica que pez grande se come a pez chico.

Fuente: Comisión Electoral Estatal - a través de Rzeczpospolita

Kaczynski, por su parte, se ha salvado de una hecatombe aún más dolorosa. Ha vuelto a perder unas elecciones, pero por mucha menor diferencia de lo que se pensaba comunmente: esta infravaloracíon se ha convertido en un rito a orillas del Vístula. La situación se le puso más cuesta arriba aún cuando, a pocos días de las elecciones, lo cual no parece en absoluto casual, un grupo de diputados de Ley y Juticia abandonó el partido y la prensa -en especial la afiliada al régimen- se frotaba las manos en espera de una “hermosa catástrofe” que no llegó a suceder. Algunos de esos diputados fueron echados y otros salieron por voluntad propia, aunque sí se veía venir que las diferencias entre ellos y Kaczynski habían ido creciendo día tras día desde hacía meses. No son un grupo homogéneo y es pronto para vaticinar qué pasará con ellos, una vez desbaratado el plan que posiblemente consistía en recoger los frutos del desastre de Kaczynski y provocar una sangría de deserciones en Ley y Justicia.

Reseñable el buen resultado de la izquierda post-comunista (SLD). Interesante saber dónde acabará recalando. Su líder, Grzegorz Napieralski, hasta casi ayer se enorgullecía de su admiración por José Luis Rodríguez Zapatero y anunciaba la importación del “zapaterismo” a Polonia. Le vendría bien tomar nota de la situación de España de hoy.

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