Terapia de shock

Ni los más viejos del lugar recuerdan una campaña tan efectiva: a la fundación polaca Pro le ha bastado una valla publicitaria en Poznań para llegar a todo el mundo.

Las reacciones, como se esperaba, han sido muy dispares: ver a Adolf en un póster gigante desata emociones muy fuertes. Si además se le añade el mensaje: “Aborto para las polacas. Introducido por Hiler el 9 de marzo de 1943”, la polémica está servida.

Es desagradable a la vista, utiliza el método de shock -que es casi siempre arma de dos filos -, pero también sirve para recordar que, detrás de la cortina de humo de asepsia que presenta el aborto como una operación más o como un derecho, o de eufemismos del estilo de “interrupción del embarazo”, se esconde una realidad mucho más sórdida: la pérdida total de cualquier derecho por parte de uno que ni puede defenderse, ni tiene voz.

La imagen del fuhrer ha sembrado cierta confusión, pero lo que explican los organizadores es que, al igual que pasa con las leyes del aborto en muchos lugares, ese criminal llegó al poder democráticamente: no basta una mayoría para que una ley sea buena.

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15 comentarios en “Terapia de shock”


  1. Impactante de verdad, a veces hay que provocar un shock para que el corazón vuelva a palpitar…
    Lo tomo para mi blog.

  2. Higinio J. Paterna Sánchez Says:

    Sí. Como en teoría la ley polaca es bastante menos tolerante con el mal, y legalmente “sólo” se practican unos 500 abortos al año, puede crearse un estado de conformismo muy peligroso.

    La práctica en Polonia es que cuanto más se habla, menos abortos hay. Callando y evitando el tema, no se arregla.


  3. No se puede bajar la guardia, porque es una peste muy contagiosa. Además, hay que luchar hasta que no haya ninguno.


  4. a mi modo de ver, la mejor manera de salvar vidas es ayudando a la mujer embarazada…

    hay que tener una actitud consecuente… les recomiendo leer: http://www.zenit.org/article-34719?l=spanish

    hay que tener cuidado en no faltar a la caridad -por lo menos de faltar a la caridad- con quienes hayan abortado o estén en dificultades y piensen en la posibilidad de abortar.

    “El amor es más fuerte”


  5. Pienso que hay que actuar combinadamente, salvar vidas y procurar que no se las ponga en riesgo, las dos cosas; porque ¿de qué sirve recoger chapapote en la costa si nadie tapa la vía del petrolero?

    Cierto que no puede faltar la caridad; pero también es caridad llamar a las cosas por su nombre si sirve para abrir los ojos a personas cegadas por el humo del eufemismo.

  6. Higinio J. Paterna Sánchez Says:

    Por supuesto, Marta, lo primero es ayudar a la mujer, evitar las situaciones. Y eso hacen también los de “Pro”.

    Eso sí, estoy con Alberto en que hay que llamar a las cosas por su nombre. Si no, a algunos les puede parecer que da igual, que es como operarse de apendicitis.


  7. y llamar a las cosas por su nombre es decirle a las mujeres que han abortado que son nazis…


  8. y para eso, los comparan con Hitler?
    yo tengo amigas que han abortado y mamás y papás que han obligado a sus hijas a abortar…
    Lean mejor a JP 2 sobre el tema “mujer dejada sola, castigada por su pecado y obligada a abortar”, yo creo que ahí encontrarán muchas claves acerca de cómo salvar vidas…


  9. Marta, ya tengo experiencia de que es imposible debatir contigo, así que dejo la siguiente reflexión y me bajo de este carro.
    Es una táctica abortista reducir toda oposición al aborto a un ataque a la mujer que aborta. Primero de todo, es una defensa de la vida no nacida, luego de la madre, luego de la sociedad entera. Y va dirigida a todo culpable del aborto, sociedad, hombre, negociantes del aborto y mujer que aborta, cada uno según su responsabilidad.
    Para eso hay que aportar mensajes, argumentos y acciones para cada grupo. Lo uno no quita lo otro.
    Saludos

  10. Higinio J. Paterna Sánchez Says:

    En mi opinión, antes que a las mujeres, el cartel de marras va dirigido a quienes favorecen o facilitan la práctica del aborto. Más bien los que proyectan las leyes son los comparados a Hitler. Pero que cada cual saque sus consecuencias.

    Por otro lado, y como ya he escrito antes, los de Pro hacen muchas otras cosas para ayudar además de colgar carteles.


  11. Alberto, confiesa que no puedes ante la solidez de mis argumentos 😉


  12. Touché! Por la respuesta, no por los argumentos…


  13. Espero que Uds. dos hayan leído la entrevista que apareció hoy, del Papa…!!!

    • Higinio J. Paterna Sánchez Says:

      Veo que sin explicaciones sobre el pasado y sin datos va a ser difícil cualquier conversación. Empecemos:

      Dicen los viejos que en este país hubo una guerra… En los medios de comunicación y en el Parlamento. Fue hace no mucho tiempo, a principio de los años noventa. Hasta entonces, desde 1956, el aborto en Polonia había sido de barra libre y, aparte de la Iglesia, no había quien pudiera alzar su voz en contra. 45 años de comunismo, cientos de miles de víctimas: eso hace mucho daño, la sociedad se hace cada vez más insensible. Pues bien, Polonia al caer el sistema estaba profundamente dividida en este punto: practicamente mitad contra mitad.

      En un ambiente muy exaltado se redactó la ley del 93, una ley de “compromiso” que limitaba el aborto a los conocidos tres supuestos. Hay que decir que los post-comunistas trataron de eliminar ese “compromiso” en cuanto pudieron, que fue pronto, con una ley que aprobaba el cuarto supuesto: “difícil situación vital de la mujer”, con una definición lo suficientemente vaga como para que cupiera prácticamente cualquier caso. Pero el presidente Wałęsa la vetó, y este es uno de los puntos en los que le reconozco el mérito. Luego Aleksander Kwaśniewski la aprobó, pero el Tribunal Constitucional la mandó a la papelera.

      Lo que han estado tratando de hacer en estos años los de la Fundación Pro –y su modo de actuar no es dogma de fe, ni yo seguramente lo habría hecho así, como te dije en su momento y puedes comprobar- es eliminar estos supuestos restantes, comenzando por el que habla de posibilidad de enfermedades del feto.

      Los datos son fríos, impasibles, y rotundos: en 2006 por primera vez los pro-life superaron en las encuestas a los pro-aborto, y desde entonces no han dejado de ganar terreno, hasta tal punto que el rechazo popular al aborto en Polonia ha llegado al 75% frente a un escaso 7% que lo defiende; las últimas propuestas ciudadanas de eliminación del aborto han conseguido más de 600.00 y 400.000 firmas respectivamente, mientras que la temida ofensiva de la izquierda logró poco más de 30.000, tres veces menos de lo exigido para su lectura en el Parlamento, y eso con ayuda un bombardeo mediático que no cesa desde hace casi 25 años, y con bastante ventaja, innegable para cualquiera que tenga el mínimo conocimiento del los mass-media en Polonia.

      Aquí no puede negársele el reconocimiento al valor pedagógico de la vigente ley ni a la gente de Pro y tantos otros. Por supuesto, a lo mejor sin ellos el rechazo al aborto ya estaría en el 90% o en el 115%, pero permíteme dudar. En Polonia al año se ejecutan alrededor de 600 abortos, la mayoría porque se prevé que nazcan niños minusválidos. No me parece mal que haya quien defienda en la calle y en el Parlamento que no son peores.

      Puede que te parezca excesivamente drástica la forma de esa campaña concreta, que no ha sido la única y que invita a equívocos -aunque la „reductio ad Hitlerum” en el caso del aborto en Polonia tiene una pequeñísima ventaja frente a lo que tantos otros explotan: que es verdad lo que la pancarta dice. Pero bien, es natural que haya a quien no le guste. Por supuesto, podría haber escrito también sobre otras iniciativas menos drásticas, más amables y con gran éxito, como las llamadas „ventanas de la vida”, y quizá lo haga algún día, pero tengo lo suficientemente descuidado este blog como para escribir además a gusto de todos.

      Por un lado, Marta, entiendo dónde ves el problema, pero vuelves a entrar dando punzadas en lugar de aportar argumentos o datos al debate, lo que me desagrada, si te soy sincero.

      Por otra parte, si desconoces el contexto local y no preguntas –y lo desconoces y no preguntas-, puedes caer en una crítica facilona y errónea –y caes en ella. Ya te dije que puedes venir a comentar o criticar lo que te venga en gana, pero las pataletas aquí las mandaré al spam.

      Pienso que un post – UNO – entre tantos y durante los varios años de vida de este blog no es precisamente muestra de obsesión por mi parte sobre el tema, aunque a lo mejor me equivoco.


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