Archivo para abril 2009

Much ado about nothig

abril 14, 2009

Un premio Nóbel que dice que quiere devolverlo y marcharse de su país; un periodico que se dice serio que anuncia el regreso de la Inquisición en su versión más brutal y el fin del mundo libre y civilizado si nos descuidamos; una ministra de educación superior que trata de controlar las publicaciones de la facultad de historia de una de las universidades más prestigiosas del país…

… y todo por la tesina de fin de carrera que ha escrito sobre Lech Wałęsa un historiador en pañales, Paweł Zyzak, 24 añitos, y que ha sido publicado en versión ampliada por una editorial desconocida para la mayoría de los polacos en una tirada de 3.000 ejemplares, de los que no se habría vendido ni la mitad.

Si lo que querían en Gazeta Wyborcza era hacerle promoción, imposible preparar mejor campaña. 129 artículos en la página web gazeta.pl responden a la palabra Zyzak, aunque algunos se repiten. No está nada mal. ¿Merecía la pena tanto revuelo por este “mocoso”? Según puede deducirse facilmente sí, si el objetivo es quitarse de enmedio al Instituto de la Memoria Nacional (IPN). La institución en cuestión no tiene nada que ver en la publicación de la obra, aunque Paweł Zyzak trabajó para ella cierto tiempo. Pero ya nos hemos acostumbrado a que cualquier excusa es buena.

¿Qué hay en el libro? Cuantan algunos de los que ya lo han leído -curioso que todos en Wyborcza dicen “ni lo he leído ni lo voy a leer”- que es una prueba interesante de la biografía de Wałęsa, pero que contiene numerosos errores de mérito y de “taller de trabajo” historiográfico, que es tendenciosa al abusar de testimonios orales de gente poco afín al viejo líder de Solidaridad. Lo peor, que aparecen episodios escamosos que mejor habría sido cubrir con un túpido velo.

Pero,…, hay peros. Primero, que mal que le pese, Wałęsa no es una vaca sagrada y, como todo personaje público, no podrá censurar toda publicación que le parezca inadecuada. Evidentemente, la historia de su supuesto hijo ilegítimo (aunque existen indicios de veracidad en ella) y algunos episodios de la juventud de nuestro héroe quedarían mejor en la prensa amarilla. Y sin embargo, este es el segundo “pero”, Zyzak trató también de contactar con el propio ex-presidente, y lo único que consiguió fue el ofrecimiento de una “biografía controlada” que por supuesto rechazó.

Por su parte, la ministra Kudrycka, ante la presión de los círculos intelectuales y de su propio jefe, Donald Tusk, se vio obligada a renunciar a su absurdo proyecto de ingerencia en la Universidad Jagellónica. Aunque, como ya escribí antes, no era la UJ lo que estaba en juego. Haciendo uso de su descaro habitual, Wyborcza utilizó a Zyzak como garrote con el que atizar al IPN, cuyas publicaciones le ponen bastante nerviosa. No es de extrañar, pues los papeles del antiguo servicio de seguridad inquietan aún a muchos de su constelación. Para empezar, al también ex-presidente Kwaśniewski, que verá en mayo una publicación que trata de confirmar que en el pasado, además de su empleo como ministro de deporte durante a era comunista, tenía otro de chivato del régimen con pseudónimo “Alek”.

El que fuera el periódico de “Solidaridad” ha tratado de meter miedo para que nadie ose publicar nada que se salga de “su” versión de la historia. ¡Qué vueltas da el mundo! ¡Si hasta hace nada en esa historia el bueno de Lech era precisamente el malo de la película! Para eso no han dudado en hacerle la vida imposible a un principiante. ¿Dónde está el amor a la libertad que defienden para tantas otras causas? De todas formas, ya es un poco tarde, quedan atrás los tiempos en los que podían destrozar de un plumazo a cualquiera que les viniera en gana. Incluso si consiguieran acabar con el Instituto de Memoria Histórica, ya hay tantas publicaciones en marcha y el conocimiento sobre la época roja ha crecido tanto que de poco les serviría, o de mucho menos de lo que lo haría hace no muchos años.

P.D: a la Wyborcza actual también le reconozco algunos méritos, que quede claro. Por poner dos ejemplos de ahora mismo, la respuesta con que su mítico para muchos redactor, Adam Michnik, ha obsequiado hoy a Le Monde por un artículo lleno de absurdos sobre Katyń. Otro es su apoyo, manifestado de modos diversos, al fortalecimiento de la democracia al Este de Polonia: sin ir más lejos coorganiza en la Universidad de Varsovia una conferencia con intelectuales rusos, ucranianos y alemanes del más alto nivel sobre lo difícil que es prever… el pasado.

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