Archivo para septiembre 2008

Regreso a la blogosfera – Rusia “incomprendida”

septiembre 14, 2008

Regresé al fin de mi exilio blogosférico. Por causas no del todo ajenas a mi voluntad y que no vienen a cuento,  ha sido bastante más largo que los diez días que iba a durar en principio, y aprovecho para pedir disculpas a los que han pasado por aquí en vana búsqueda de noticias frescas del Vístula.

Que no haya escrito nada en un mes no quiere decir que haya estado en una isla desierta. He procurado estar al tanto de lo que pasaba por mi país adoptivo y alrededores. Evidentemente, lo más comentado por estos lares desde agosto ha sido la invasión de Georgia. La verdad es que desde el mismo principio casi todos, a excepción del núcleo duro de los ex-comunistas, tenían una idea bastante realista de lo que pasaba en Tblisi y a nadie se le pasó por la cabeza que la culpa fue nuestra por “humillar a Rusia“.

Más interesante resulta leer lo que se escribe en el exterior y ver hasta dónde sigue siendo eficaz la propaganda post-soviética en publicaciones de izquierda o derecha. Evidentemente, me es más cercano lo que se escribe en España. Hace unos días tuve ocasión de leer un artículo, en un influyente diario, en el que el autor afirmaba nada menos que el “sector canalla” dentro del estado ruso “no avanza, sino que retrocede”. ¿De dónde sacarán esta afirmación tan gratuita? Que ahora usen cuello blanco y gemelos no quiere decir que los miembros de ese “sector” hayan desaparecido. A no ser que uno se crea que los instigadores de la ejecución de Politkovskaya, Litvinienko, etc. han sido descubiertos y castigados, claro.

Cierto, no hay ya desgobierno como en la era Yeltsin (ese era un argumento para convencernos que mejor dejar actuar a Putin-Medvedev). No hay desgobierno: ahora tenemos una corrupción institucionalizada. Por lo menos existe un “nivel de seguridad”, por llamarlo de algún modo, que distingue a Rusia de Ucrania y hace más fácil la vida a residentes y extranjeros: más o menos se sabe cúanto y a quién hay que pagar en negro para hacer un negocio o solucionar cualquier problema administrativo. Me comentaba un antiguo corresponsal polaco en Moscú (que, por cierto, fue apaleado durante una de las temporadas de tensión entre el Volga y el Vístula) que los índices de corrupción en Rusia no bajan en absoluto: siguen batiendo records. Cierto, no hay ya desgobierno: pero es porque Putin y los mandos medios de la KGB (perdón, ahora es FSB) tienen a Rusia amordazada. No hay desgobierno: ya no necesitan matarse los unos a los otros en guerras de gangsters porque el gas y el petróleo les dan a todos una cantidad de dinero tal que serán incapaces de gastarlo ellos, sus hijos y hasta sus bisnietos. Pero mientras tanto ni Putin ha hecho reformas de calado ni las hará Medvedev, y el país se irá a pique en cuanto se acabe la “fiebre del gas” (y podría acabar algún día si Europa tomara nota y no convierte a Gazprom en su proveedor monopolista).

Si, como afirman algunos, Rusia “se siente inquieta” por los corredores de hidrocarburos que van del Cáucaso al Mediterráneo, no lo deben de estar menos países como Ucrania, Turquía, Polonia y Rumanía, que pueden quedar a merced de Gazprom si se cumplen los planes del “gigante gaseoso”: un gasoducto hasta Alemania por debajo del Mar Báltico – Sieviernyi Potok (al que también se opone Suecia) y otro hasta Italia pasando por el Mar Negro, Bulgaria, Serbia, Hungría y Austria – Yuzhnyi Potok.

Pienso que el tantas veces criticado presidente de Polonia, Lech Kaczynski, define bien lo que sienten ahora los polacos al mirar al Este: no es el miedo a una inminente invasión moscovita: lo que temen es, por ejemplo, que algún día no muy lejano la principal empresa petrolera del país quede en manos rusas, o que les puedan cortar el gas o exigir por él un precio desorbitado. En cuanto a Ucrania, la bella Tymoshchenko afirmaba hace unos meses que la subida del gas hasta los 160$ por metro cúbico suponía “la muerte para la economía de Ucrania”. ¿Cómo definirá el alza hasta los 300$ que llegará muy probablemente en 2009?

Otro pequeño detalle polaco: éxito de Kaczynski, se diga lo que se diga, fue convencer a otros cuatro presidentes para viajar en misión de apoyo a Tblisi. Sirvió de revulsivo dentro de la propia UE. Pues bien, se ve como una de las prioridades del “gemelo” en materia internacional es la formación de un eje oriental (de países de dentro y fuera de la Unión Europea) que impida a Rusia imponer su voluntad a los países del Este de Europa en un uno contra uno desigual. No es cuestión de sentimientos ni de lazos culturales, sino de grandes proyectos de infrastructuras que exigen inversiones económicas de calibre. ¿Y cómo van a llevarse a cabo si en los más altos cargos estatales y en la dirección de las empresas más potentes de los países de la región, las que generan el dinero necesario, quedan personas fácilmente controlables, manipulables o chantajeables desde Moscú?

La “caza de brujas” de los Kaczynski no es venganza tardía sino previsión de un peligro muy presente. ¿Cómo entender, por ejemplo, que la primera decisión del antiguo primer ministro post-comunista Leszek Miller fuera deshacer un acuerdo con Noruega que rompía el monopolio del gas ruso? La lección georgiana quizá pudiera servir para despertar a la UE de su letargo energético. Hay que subrayar también que lo del gas no es “culpa” rusa: ello s tratan de vender su producto sacando el mayor beneficio. El problema lo tenemos con Schroeder, Berlusconi, Gyrcsány, …

No, Saakashvili no exageraba tanto cuando decía que si no paramos a Rusia sus tanques entrarán mañana en cualquier capital europea, sólo que las armas pueden no ser necesarias para subyugar nuestro continente.

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