Archivo para diciembre 2007

Más zar que nunca

diciembre 3, 2007

No había lugar para sorpresas y no las hubo. Putin puede gritar aún más alto “l´état c´est moi” después de ganar unas elecciones cuyo resultado siempre fue seguro. Y no importa qué cargo ocupe cuando deje la presidencia porque seguirá gobernando.

Tenemos a un Putin más poderoso, pero -como bien señala Pawel Reszka en el diario Dziennik- es el zar de un museo. Hubo quien se dejó encandilar por este oficial de la KGB (y muchos aún siguen en sus trece), que apareció repentinamente como salvador y restaurador del poderío ruso tras la resaca nacional de la era Yeltsin.

No ha sido así, por muchos lujos que puedan admirarse en Moscú. La Historia le pasará factura, y ésta será bien larga porque no ha llevado a cabo reformas indispensables para las que estaba capacitado y para las que poseía recursos: el ejército es un caos, la corrupción galopante llega a todas las esferas (desde el sistema judicial hasta la universidad, pasando por la seguridad social, el mundo empresarial o la omnipresente en las calles milicia) y Rusia, pasando a cuestiones demográficas, se parece cada vez más a un asilo de ancianos.

El respeto que el país despierta es comparable al que provoca la entrada de un nuevo rico en un restaurante. Su poderío depende exclusivamente del precio del gas y del petróleo: demasiado efímero para construir una superpotencia.

Estoy en condiciones de imaginarme dentro de algunos lustros a la economía de los EE.UU liberada de los lazos del oro negro. Sencillamente, son emprendedores y capaces de encontrar otros recursos si las cosas se ponen realmente feas, aunque deban pasar por una crisis seria. En Rusia esa posibilidad no existe.

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Hacerle mimos al oso

diciembre 3, 2007

No me huele bien este asunto. El gobierno de Tusk ha dado en política internacional dos pasos que nadie le pedía y que no se esperaban siquiera sus más cercanos colaboradores, o al menos no en este preciso momento.

El primero ha sido declarar que Polonia no bloqueará el ingreso de Rusia en la OECD. Entiendo esta posición aunque no la comparto. Tusk envía al Kremlin una señal amistosa ya al principio de su gobierno. Lo que me parece altamente inadecuado es el momento elegido: justo antes de las elecciones a la Duma, cuando la milicia de Putin arresta a Kasparov y a varios destacados disidentes del zarato.

En esa misma línea se encuentra el mensaje del viceprimer ministro Pawlak, lanzado un par de días después también en dirección Este, en el que exponía ni más ni menos que la apertura sin condiciones del mercado energético polaco a las empresas rusas. Yo no tendría problema en liberalizar la energía si desconciera cómo emplea Moscú el gas y el petróleo para subyugar a sus vecinos.

Rusia es como es. Polonia no va a cambiarla de la noche a la mañana y está claro que hay qye arreglárselas de alguna manera para hacer negocios con ella sin salir perdiendo. Vale, mejor estar a buenas con Rusia, pero no a cualquier precio, así que espero que Tusk no siga una política de claudicación: mal andaríamos si, por ejemplo, sacrificara el apoyo a la democracia en Ucrania y Georgia -de las que Polonia es el principal abogado en la UE- buscando un compromiso cómodo a corto plazo.

Nadie ha dicho que las cosas serán fáciles. Tusk y Sikorski (su ministro de exteriores, que sí que sabe cómo se las gastan los rusos: luchó en Afganistán contra ellos al lado de los muyahedines) tienen un hueso duro de roer. Los dos saben bien que dificilmente la UE tomará partido por Varsovia en caso de necesidad, pero la solución para salir bien parado no es mandarle besitos al oso, a no ser que haya un mínimo de reciprocidad.

Intrigante o sospechosa resulta también la evolución del Partido Campesino Polaco del viceprimer ministro Pawlak. Hace algunos años se referían a las inversiones extranjeras realizadas durante la época del gobierno de Buzek (Acción Electoral Solidaridad) “liberalismo extremo en interés de la oligarquía extranjera”, que convertirá a Polonia en una “semicolonia blanca, con consecuencias catastróficas para el Estado y la Nación; ha cometido una traición a los intereses nacionales” (traduzco de un artículo de Maciej Rybiński, un periodista de los que tienen buena memoria). Uff. Pues que alguien me diga a qué oligarquía pueden servir las nuevas ideas de Pawlak.