Los brigadistas polacos

Tanto políticos como periodistas españoles se están luciendo a la hora de hablar de Polonia. Como casi siempre, la vanguardia es El País. En un “memorable artículo”, el corresponsal de EFE en Varsovia escribe: “la cancillería de Kaczyński prepara un proyecto de ley que suprimirá las rentas especiales concedidas a los veteranos de la II Guerra Mundial y de la lucha contra el fascismo”.

Seguramente ante el silencio de otros medios de comunicación los senadores del PP se ha unido al aquelarre senatorial y ha suscrito una moción junto a todos los demás grupos en apoyo a los brigadistas polacos que participaron en la Guerra Civil española. Tanto senadores como periodistas se escandalizan por una ley (que aún no existe, por cierto) que creen vejatoria para los “dombrosiacos”, antiguos brigadistas polacos que participaron en la Guerra Civil.

La ley despojaría a los ex-combatientes de copiosas rentas, que les habían sido asignadas por el régimen comunista. Primero habría que preguntarse por qué debería Polonia pagar a alguien por participar en un conflicto ajeno, cuando el país se declaró neutral. Pero es que a los polacos no les importa nuestra guerra en su ley de descomunización: Monika Domańska, attache de prensa de la Embajada de la República de Polonia en Madrid, dice elegantemente que la ley afectará sólo a quellas personas que hayan cometido crímenes durante la época comunista, y que no se pueden comentar medidas de una ley que aún no ha visto la luz.

Yo soy menos cortés que Domańska y voy un poco más lejos: el Senado del talante podría preguntarse y preguntar qué hicieron esas personas antes y después de la Guerra Civil Española. Parte de los combatientes polacos de nuestra guerra habían emigrado con anterioridad a Francia, para trabajar en las minas del norte. Otros venían directamente de Polonia. Alrededor del 90% de estos últimos se reclutaban del Partido Comunista Polaco, que de polaco tenía sólo el nombre: ya durante la guerra de 1918 a 1921 en la que Polonia frenó la invasión de los bolcheviques se declaró partidario de la Unión Soviética. Y el “general polaco”, Świerczewski, también: era entonces oficial del Ejército Rojo. En la II Guerra Mundial respetaron escrupulosamente el pacto Ribbentrop-Molotov, sin defender a su patria de nazis o soviéticos. Świerczewski sólo empuñó las armas cuando Hitler traicionó a Stalin. Después de la Guerra Mundial, muchos de los dombrosiacos supervivientes desempeñaron un papel importante tanto en el sombrío Ministerio de Seguridad Pública (MBP) como en la construcción del aparato de espionaje.

La frase más surrealista del mencionado artículo está referida también a Świerczeswki y reza así: “a los conservadores y liberales varsovianos, que tienen mayoría y están por igual obsesionados con la revisión del pasado, no les convencen los argumentos de que el dombrosiaco más famoso, el general Walter Karol Świerczewski, se merece el mayor respeto y admiración. Fue jefe de la 35ª División Internacional que defendió a la República Española, pero, perdida la guerra de España, retornó a Polonia y de allí, cuando fue ocupada por los nazis, huyó a la Unión Soviética. Volvió a empuñar las armas cuando Hitler atacó a la Unión Soviética y participó en la liberación de Checoslovaquia.” Bien, ya que seguimos con Walter, merece la pena recordar que su mayor hazaña en la II Guerra Mundial fue quedarse con 5 (¡cinco!) soldados de los 10.000 que dirigía como jefe de la 248 división del Ejército Rojo durante la batalla de Viazma en 1941. Esa catástrofe y la también calamitosa derrota de Budziszyn en 1945 no le impidieron seguir avanzando en el escalafón. Su alcoholismo era universalmente conocido y su pseudónimo (adquirido en España) procedía de la marca de su revolver, con el que ejecutaba personalmente a prisioneros de guerra.

Por cierto, no estaría de más que el Senado explicara de dónde ha sacado la información de que se discrimina a los viejos camaradas. Porque casi seguro es que no proviene de Polonia: resulta que la mayoría de los brigadistas supervivientes no tienen nada que temer aquí: fueron expulsados y “emigraron” a Israel u otros países en 1968 después de las luchas intestinas del partido comunista que desembocaron en la única expulsión de judíos de la historia de Polonia. Al parecer sólo quedan tres en Polonia. En cuanto se entere El País, la que armará otra vez con otro tema que le encanta tergiversar: el supuesto antisemitismo polaco.

En fin, aunque no podían salir de su asombro, los polacos no dijeron nada cuando España se decidió a colmar de honores a los miembros de las Brigadas Internacionales. Entendieron que poco se puede explicar a quien no ha experimentado 40 años de comunismo. Pero de ahí a dejarse abofetear media un trecho y los polacos -a diferencia de los españoles- conocen bien su propia historia y están orgullosos de ella.

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3 comentarios en “Los brigadistas polacos”


  1. Y gracias también por este otro, porque hay que ver cómo nos engañan. Iba a decir que los brigadistas polacos eran una pandilla de asesinos comunistas nada honorables, y resulta que ni siquiera quedan de esos en Polonia para hacer con ellos lo que se merecen: el trato que los judíos dan a los nazis evadidos: persecución implacable y eterna.

  2. Corazon de Leon Says:

    Pues, no es como tu dices,

    Muchos Polacos que lucharon en España, no eran Comunistas, habia Antifascistas, Anarquistas, Socialistas, muchos no concordaban con las ideas de Stalin.

    Pero veo que eres opaco en tus comentarios, tendrías que leer un poco mas.

    No hablemos sobre quien fusila a quien, tu amigillo Franco deja mucho que hablar.

    Corazon de Léon

  3. Higinio J. Paterna Sánchez Says:

    “Pero veo que eres opaco en tus comentarios, tendrías que leer un poco mas”

    Hace años que no tolero que un hispanoparlante me hable o escriba en tono paternalista cuando se trata de temas polacos y, por lo que leo, no vas a ser una excepción.

    Literatura no me falta, ni en español, ni en inglés, ni en polaco. Y lo siento mucho: las cifras que escribo son las cifras, aunque sea verdad que existen mentiras, grandes mentiras y estadísticas y sea verdad que no faltaran idealistas entre esa gente, que por cierto sufrieron también las purgas internas en el Ejército Popular.

    Las publicaciones sobre la Komunistyczna Partia Polski, Polska Partia Robotnicza y sobre los polacos en la Guerra Civil Española de Piotr Gontarczyk, Paweł Skibiński y Marek Jan Chodakiewicz aclaran mucho.

    No sé a cuento de qué aparece Franco, ni por qué tiene que ser mi amigo. Aquí hablo de un tema concreto, polaco, y no te me vayas por los cerros de Ubeda, que por cierto no existen. Comentarios así cierran cualquier posibilidad de diálogo. Yo no me ofendo si alguen me demuestra que estoy equivocado, pero ciñámonos al tema.

    Y una última cosa, si he dejado las cosas claras en mi artículo segro qe no pueden ser mis comentarios “opacos”, vamos, según la Real Academia.


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