Much ado about nothig

Posted Abril 14, 2009 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Polonia

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Un premio Nóbel que dice que quiere devolverlo y marcharse de su país; un periodico que se dice serio que anuncia el regreso de la Inquisición en su versión más brutal y el fin del mundo libre y civilizado si nos descuidamos; una ministra de educación superior que trata de controlar las publicaciones de la facultad de historia de una de las universidades más prestigiosas del país…

… y todo por la tesina de fin de carrera que ha escrito sobre Lech Wałęsa un historiador en pañales, Paweł Zyzak, 24 añitos, y que ha sido publicado en versión ampliada por una editorial desconocida para la mayoría de los polacos en una tirada de 3.000 ejemplares, de los que no se habría vendido ni la mitad.

Si lo que querían en Gazeta Wyborcza era hacerle promoción, imposible preparar mejor campaña. 129 artículos en la página web gazeta.pl responden a la palabra Zyzak, aunque algunos se repiten. No está nada mal. ¿Merecía la pena tanto revuelo por este “mocoso”? Según puede deducirse facilmente sí, si el objetivo es quitarse de enmedio al Instituto de la Memoria Nacional (IPN). La institución en cuestión no tiene nada que ver en la publicación de la obra, aunque Paweł Zyzak trabajó para ella cierto tiempo. Pero ya nos hemos acostumbrado a que cualquier excusa es buena.

¿Qué hay en el libro? Cuantan algunos de los que ya lo han leído -curioso que todos en Wyborcza dicen “ni lo he leído ni lo voy a leer”- que es una prueba interesante de la biografía de Wałęsa, pero que contiene numerosos errores de mérito y de “taller de trabajo” historiográfico, que es tendenciosa al abusar de testimonios orales de gente poco afín al viejo líder de Solidaridad. Lo peor, que aparecen episodios escamosos que mejor habría sido cubrir con un túpido velo.

Pero,…, hay peros. Primero, que mal que le pese, Wałęsa no es una vaca sagrada y, como todo personaje público, no podrá censurar toda publicación que le parezca inadecuada. Evidentemente, la historia de su supuesto hijo ilegítimo (aunque existen indicios de veracidad en ella) y algunos episodios de la juventud de nuestro héroe quedarían mejor en la prensa amarilla. Y sin embargo, este es el segundo “pero”, Zyzak trató también de contactar con el propio ex-presidente, y lo único que consiguió fue el ofrecimiento de una “biografía controlada” que por supuesto rechazó.

Por su parte, la ministra Kudrycka, ante la presión de los círculos intelectuales y de su propio jefe, Donald Tusk, se vio obligada a renunciar a su absurdo proyecto de ingerencia en la Universidad Jagellónica. Aunque, como ya escribí antes, no era la UJ lo que estaba en juego. Haciendo uso de su descaro habitual, Wyborcza utilizó a Zyzak como garrote con el que atizar al IPN, cuyas publicaciones le ponen bastante nerviosa. No es de extrañar, pues los papeles del antiguo servicio de seguridad inquietan aún a muchos de su constelación. Para empezar, al también ex-presidente Kwaśniewski, que verá en mayo una publicación que trata de confirmar que en el pasado, además de su empleo como ministro de deporte durante a era comunista, tenía otro de chivato del régimen con pseudónimo “Alek”.

El que fuera el periódico de “Solidaridad” ha tratado de meter miedo para que nadie ose publicar nada que se salga de “su” versión de la historia. ¡Qué vueltas da el mundo! ¡Si hasta hace nada en esa historia el bueno de Lech era precisamente el malo de la película! Para eso no han dudado en hacerle la vida imposible a un principiante. ¿Dónde está el amor a la libertad que defienden para tantas otras causas? De todas formas, ya es un poco tarde, quedan atrás los tiempos en los que podían destrozar de un plumazo a cualquiera que les viniera en gana. Incluso si consiguieran acabar con el Instituto de Memoria Histórica, ya hay tantas publicaciones en marcha y el conocimiento sobre la época roja ha crecido tanto que de poco les serviría, o de mucho menos de lo que lo haría hace no muchos años.

P.D: a la Wyborcza actual también le reconozco algunos méritos, que quede claro. Por poner dos ejemplos de ahora mismo, la respuesta con que su mítico para muchos redactor, Adam Michnik, ha obsequiado hoy a Le Monde por un artículo lleno de absurdos sobre Katyń. Otro es su apoyo, manifestado de modos diversos, al fortalecimiento de la democracia al Este de Polonia: sin ir más lejos coorganiza en la Universidad de Varsovia una conferencia con intelectuales rusos, ucranianos y alemanes del más alto nivel sobre lo difícil que es prever… el pasado.

Cine “Amistad”

Posted Febrero 12, 2009 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Crimea, Europa del Este, cristianismo, gente, ucrania

Kinotyeatr “Druzhba”, o simplemente Cine “Amistad”. Esta es la antigua iglesia católica de Sebastopol. Se terminó de construir en 1911, algunos años después de que el zar permitiera tener un lugar de culto a los catolicos de la ciudad, cuyo numero rondaba por aquel entonces los 3.000 entre polacos, lituanos y otros, en su mayoría oficiales y suboficiales de la marina rusa. Ya hubo una tentativa de construccion en 1837, pero entonces se vio abortada por la guerra de Crimea.

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Chersonesos, a las afueras de Sebastopol, gozó desde antiguo de importancia para los cristianos. Allí martirizaron a dos Papas (Martín y Clemente). Y allí tuvo lugar el bautizo de la antigua Rus, y hay que reconocer que el príncipe Vladimiro tuvo buen gusto para escoger el sitio.

En estos momentos la parroquia de s. Clemente se encuentra en un piso, el mismo desde el que hice la foto de arriba. Yuriy Ziminskiy, párroco desde hace algunos meses, tiene una tarea dura: conseguir la recuperación de la iglesia. No será fácil, porque los mandatarios de la ciudad quieren mucho dinero por devolver lo que no les pertenece. Tampoco ayuda que el lugar donde se encuentra el “Druzhba”se llame plaza de Ushakov, importante admiral ruso, canonizado por la Iglesia Ortodoxa. Don Yuriy es un auténtico “comando” (un “spetsnaz”, como por allí se dice) y una simpatiquísima persona con una biografía de película a sus espaldas: desde el seminario clandestino en Vilnius hasta Sebastopol, pasando por un par de años en el ejército rojo y la capellanía en Charnobyl,… Y como es también hombre de fe, no dudo que conseguirá su objetivo.

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Apuntes sobre la guerra del gas

Posted Febrero 9, 2009 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Europa del Este, Medvedev, Putin, Rusia, UE, ucrania

Una vez firmado el nuevo contrato entre Gazprom y Naftogaz, en presencia de Yuliya Tymoshenko y Vladimir Putin, el gas vuelve a correr sin obstáculos hacia Europa. El nuevo acuerdo tiene una validez de diez años, pero después de la tensión sufrida durante las tres primeras semanas de enero pocos son los que pronostican un largo periodo de tranquilidad energética. Merece la pena repasar los acontecimientos porque han quedado numerosos puntos oscuros en esta “guerra del gas”.

Refleja bien lo turbio de la situación la respuesta de Katinka Barysch, del Centre for European Reform de Londres al diario polaco Dziennik sobre las causas del conflicto, en una entrevista publicada el 8 de enero: “No tengo la menor idea y nadie en Bruselas la tiene. Desde el comienzo de esta crisis Moscú y Kiev hacen todo lo posible para que no sepamos de qué van estas negociaciones”. Evidentemente, deben ser motivos del más alto interés si llevan a la Federación Rusa a dar pasos tan radicales que en la URSS de Brezhniev no podían ser ni siquiera tomados en cuenta.

Ucrania en tiempos de Leonid Kuchma recibía gas por el precio de 50$/1000m3. “Eso era un sinsentido”, afirma Oleh Krykavskyy, experto ucraniano en asuntos energéticos de la consultora Gide Loyrette Noeul. En ese tiempo otros países, como Polonia, pagaban por el gas unos 300 dólares. “El precio tenía que subir, lo que pasa es que nuestra industria no estaba preparada, especialmente la química, en la que el gas constitye el 80% de los costes. Fue un mazazo. A partir de entonces sólo se podía ser competitivos gracias a los bajos costes laborales”. El momento elegido para subir el precio no respondió a una casualidad, tuvo lugar tras la “revolución naranja” que encumbró a Yuliya Tymoshenko y Viktor Yushchenko y vino precedido de una semana sin suministro que obligó a los nuevos mandatarios a capitular: se firmó un contrato renovable cada año, el precio quedó fijado en 175$ por cada 1.000 m3 de un cóctel de gas procedente de Rusia y de Asia Central y 1,7$ para Ucrania por cada 100 km de tránsito de 1000m3 de gas. Apareció además un oscuro intermediario del que Ucrania compraría el gas: RosUkrEnergo. Oficialmente esta empresa pertenece a Gazprombank en un 50%, en un 5% a Ivan Fursin y en un 45% a Dmytro Firtash, multimillonario ucraniano dueño del canal televisivo Inter. Es difícil demostrar qué intereses representa el último, aunque un chiste ucraniano dice que “la pronunciación correcta del apellido Firtash es Mogilevich” – reputado boss de la mafia rusa, ahora encarcelado.

El pasado invierno, con Yanúkovich de primer ministro, Gazprom no vio motivo alguno de discordia. Las cosas cambiaron una vez volvió Yuliya Tymoshenko a ocupar el sillón de premier. Pero los motivos expuestos por la gasística rusa para cortar el 1 de enero el suministro a los consumidores ucranianos dejan muchas dudas: la crisis comenzó según Gazprom debido al impago de 2.4000 millones de dólares, de lo que Naftogaz reconocía sólo la mitad. Si no se pagaban el precio a partir de enero sería “de mercado”, llegándo las exigencias a los 450$. Era lógico que el precio siguiera subiendo, pero no había motivo para poner ningún ultimatum. “Eran cuestiones técnicas, no tan difíciles de resolver”, comenta Alexey Huppal, redactor de la revista especializada Energo-Biznes.

Poco claros era también el presidente de la Federación Rusa, Dmitriy Medvedev, y Alexey Miller, presidente de Gazprom, cuando hablaban del paso de Ucrania al “precio de mercado centro-europeo”. “No existe tal cosa”, sostiene Oleh Krykavskyy. “¿Es ese el precio que paga, por ejemplo, Alemania por el gas noruego?. No hay un sólo precio de mercado. Alemania, por ejemplo, paga menos a Gazprom por ser un cliente que consume mucho. Eslovaquia y Hungría pagan más, al ser sus necesidades mucho menores. Ucrania debería tener también un precio asequible, porque compra grandes cantidades de gas y es el principal país de tránsito”. Además, “el gas natural no es un artículo de libre mercado, sino de precio reglamentado. Se puede hablar de libre mercado en USA y Canadá, pero no aquí”, concluye.100_07161

Así las cosas, después de cortar el gas a los ucranianos el 1 de enero por supuesto impago de deudas, varios días después, en una escena teatral grabada por las principales televisiones rusas, Putin mandó a Miller de suspender totalmente el suministro de tránsito por tierras ucranianas. La excusa era esta vez que el país vecino robaba gas dirigido a otros países y la orden suponía dejar sin líquido azul a numerosos países. Naftogaz rechazó las acusaciones, alegando que se seguía cumpliendo hasta la fecha el harmonograma de entrega de gas a terceros países y que el único gas que se estaba “perdiendo” era el llamado “gas técnico”, que sirve para hacer presión en el gasoducto y hacer posible el tránsito. Gazprom pretendía que Naftogaz comprara ese gas a 230 dólares, y éste sostenía que no puede pagar por un gas que sirve al negocio ruso, no a Ucrania, y que además ese precio sería absurdo si se mantuviera el precio de tránsito de 1,7 $ por 1.000 metros cúbicos cada 100 km. Tampoco se sostienen las acusaciones del Kremlin de robo si tenemos en cuenta las enormes reservas de gas de Ucrania. En cualquier caso, Putin siguió el juego y trató de montar un consorcio europeo que comprara ese gas técnico, lo cual era serviría para conseguir el control sobre los gasoductos ucranianos. No alcanzó este objetivo y Europa, que no estaba interesada en encontrar al culpable sino en la resolución del problema, seguía sin el 80% de suministro de gas, que sólo recibían los países conectados al gasoducto que atraviesa Bielorrusia. Las hostilidades alcanzaron su momento cumbre y Putin exigió el envío de observadores europeos a Ucrania.

Pero existen otros puntos de vista. Alexander Huppal es audaz en sus afirmaciones: “¿Guerra? ¿Qué guerra? Rusia tiene gas, Ucrania tiene gas,… y la Unión Europea no tiene gas. No ha habido ninguna guerra, por lo menos no entre Rusia y Ucrania”. Ciertamente, la situación en las calles y fábricas de toda Ucrania era de la más completa normalidad, al contrario de lo que ocurría en esos mismos momentos en otros países como Eslovaquia, Bulgaria, Hungría y Moldavia. “Ucrania estaba muy bien preparada, había llenado sus depósitos de gas y, es más, los rusos eran conscientes de ello. Ucrania ha sido sólo un pretexto para cerrar el grifo”. Ucrania no tuvo problema en enviar gas en dirección a la Unión Europea hasta la interrupcion definitiva del envío de gas por parte de Rusia, y luego pudo incluso abastecerse a sí misma y a Moldavia. También se disponía a suministrar gas a Bulgaria, pero no se llegó a ello. El presidente de Naftogaz, Oleh Dubina, preguntado por el motivo en una rueda de prensa, respondió que “principalmente, por causas técnicas”. Ese “principalmente” deja entrever que había razones políticas encubieras, posiblemente presiones desde Moscú.

La impresión una vez finalizado el conflicto es de que Rusia pretendía conseguir demasiados objetivos a la vez, y de algunos de ellos eran contradictorios: humillar a Ucrania por el curso occidental que siguen apoyando los “naranjas” y mostrarla a Europa como un compañero de negocios poco fiable, tomar el control de los gasoductos que recorren Ucrania con ayuda de un consorcio “europeo” en el que estuvieran involucradas sus filiales en la UE, enseñar los músculos a Europa y conseguir a la vez apoyo para sus proyectos gasísticos (los gasoductos North Stream y South Stream).

La última escena del drama, la de la resolución del conflicto, también levanta numerosas sospechas. Después de la definitiva reunión con Tymoshenko que resolvía la crisis, Putin aseguró que las deudas estaban ya solventadas. “¿Llevaba Tymoshenko el dinero en el bolso?”- bromea Huppal. No falta quien, empezando por el presidente Yushchenko, afirma que el acuerdo entre Gazprom y Naftogaz supone una capitulación ante Moscú. No le falta razón, pues en el primer trimestre de este año pagarán 360$ por cada mil metros cúbicos, incluyendo un descuento del 20%. Eso explícaria las felicitaciones del primer ministro ruso y de todos los medios de comunicación dependientes del Kremlin dirigidas a la dama de hierro ucraniana, que hasta no hace mucho se encontraba en la lista de enemigos públicos de Rusia.

Aunque sea cierto que en el momento de más elevada tensión el presidente y su primer ministro mantuvieron la misma posición, sobre el contrato no hay unanimidad de opiniones entre los propios políticos ucranianos. Es difícil que sea de otra manera, si tenemos en cuenta la compleja situación política del país a menos de un año de las elecciones presidenciales y con los tres principales candidatos (Yúshchenko, Tymoshenko y Yanúkovich) inmersos en una lucha política en la que todo vale. Yushchenko no podía ver con buenos ojos que su rival volviera al país con la gloria de haber resuelto por sí sóla el conflicto. En el curso de los últimos días el presidente ucraniano ha llegado a acusar a la primer ministro de traicionar a su país con un contrato humillante y caro, quizá a cambio de apoyo en la campaña electoral.

Pero el propio Yushchenko no queda libre de sospecha, y en cualquier caso, Yuliya Tymoshenko tiene las ideas clareas: “RosUkrEnergo sirve a los rusos para corromper al establishment ucraniano. Es una estructura del mercado gris que ha corrompido a los más altos funcionarios de Ucrania”. Acusa además de recibir dinero de RosUkrEnergo tanto a miembros del partido “azul” de Viktor Yanukovich como a personas del entorno del presidente Yushchenko. Para ella, deshacerse del intermediario en el nuevo contrato ha sido un éxito personal.

La contienda ha tenido un importante factor mediático. Parecería que en este punto los cálculos no le han salido bien al duo Putin-Medvedev a pesar de partir con una gran ventaja: todos los principales medios de comunicación rusos están a su servicio, mientras que en la propia Ucrania la mitad (y más, si hablamos sólo de las televisiones) pueden considerarse rusófilos. Y no sólo eso, sino que disponían del potente lobby de Gazprom en países de la UE. Fundamental en este punto ha sido la hábil gestión en Bruselas de Borys Tarasiuk, ex-ministro de asuntos exteriores de Ucrania que ahora preside la comisión ucraniana de integración europea.

Ha quedado también de manifiesto el cinismo de los mandatarios rusos. Han acusado en numerosas ocasiones a Ucrania de emplear su posición de país de tránsito para chantajear a la Unión Europea. Podría ser, pero pocos han caído en que es incluso peor el juego que ellos practican en Asia Central con países como Turkmenistan, por ejemplo: quien quiera comprar el gas a este país no puede hacerlo directamente, ya que Rusia adquiere todo su gas en la frontera, dictando el precio de compra, y luego lo vende a terceros, igualmente a su antojo.

Sin duda, la reputación de ambos países ha salido mal parada del envite, pero es innegable que Kiev contra todo pronóstico ha resistido esta prueba de fuerza. Es más, quizá intentando humillar al enemigo, Putin se haya disparado a su propio pie. Quienes más sufrieron las consecuencias de la disputa han sido precísamente los que eran hasta la fecha los más leales socios de la Federación Rusa en Europa: Eslovaquia, Serbia, Hungría,… “Es pegarle a los propios para que los ajenos se asusten” – comenta Huppal, citando un conocido proverbio eslavo. Esta vez quizá el golpe fue demasiado fuerte y especialmente Hungría ha pasado a engrosar la lista de fervorosos partidarios de la construcción del gasoducto Nabucco, que transportaría gas desde Asia Central a Europa pasando por Turquía y haría menor la dependencia del gas ruso. De todas formas, en Gazprom son perfectamente conscientes de que la realización de los proyectos North Stream y South Stream es cada vez menos probable debido a su elevado coste y poca fiabilidad, sobre todo en tiempos de crisis económica.

(publicado en Aceprensa con una ligera mejora estilística)

Independence Day

Posted Noviembre 13, 2008 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Europa del Este, Kaczynski, Polonia, Walesa

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Celebramos hace dos días en Polonia la fiesta de la independencia, lograda en 1918 tras 123 años fuera de los mapas de Europa. A primera vista la cuestión patriótica interesa más a los mayores, que parecen entenderla además de un modo más sentimental. A primera vista…

Sin embargo, para muchos jóvenes polacos la fiesta nacional no supone “un coñazo”, que diría cierto político español. Aunque aquí no faltan medios de comunicación que, bajo pretexto de modernidad y progreso que tildan “europeísta”, tratan de echar al baúl de los recuerdos la palabra Patria, como si supusiera un nacionalismo exclusivista, de momento la jugada tiene poco futuro.

Mientras tanto, los políticos a lo suyo, que es pegarse. Eso sí, esta vez tuvo Kaczyński, generalmente más antipático, más mano izquierda y quedó más elegante que el primer ministro Tusk, quien rechazó acudir a la gala que organizó el presidente. El que Wałęsa no estuviera invitado… En mi humilde opinión: no es de extrañar. Crea rechazo la tendencia del ex-presidente a ser la sal de todo guiso (que convierte luego en desaguisado). Siento decirlo, pero en lenguaje internauta sería un troll de primera. Los que ahora se quejan del “ultraje” son los mismos que hace un año todavía lo linchaban mediaticamente a la primera ocasión, y se da la coincidencia de que son también los mismos a los que la cuestión patriótica les importa bien poco. Parece que el plan de resucitar a Wałęsa cara a las elecciones presidenciales de dentro de dos años (por si Tusk pierde popularidad en este tiempo) va tomando forma.

Y para dar fe de que no soy el único que viene de fuera fascinado por Polonia y su historia, dejo un video de youtube de Sabaton, un grupo sueco que canta aquí sobre una batalla, la de Wizna, denominada “las termopilas polacas”. La versión con subtítulos polaco ha sido vista casi un millón y medio de veces. Dieron anteayer un concierto en Gdańsk, con mucho éxito. Musicalmente prefiero a Lao-Che, pero me parece una iniciativa muy digna de mención.

Ucrania vista desde un congreso. Jornadas II y III

Posted Noviembre 2, 2008 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Europa del Este, Polonia, ucrania

Jornada II

El día siguiente a mi llegada a Kiev no tuvo mucha historia. Por supuesto, lo primerito que hice fue cambiar dinero en el centro. Luego, aparte de trabajar casi medio día en un ciber-café del céntrico Maydan Nezalezhnosti, pasé varias horas pateándome el distrito del Podil, no para ver monumentos, aunque sí me paraba a ver algunos de los que me encontraba de paso, como la preciosa iglesia de san Andrés, que da nombre a la pintoresca calle Andriyivsky Uzviz.

Sin que llegara a extrañarme, puedo decir que me llamaron la atención dos cosas: el mal estado exterior de bastantes edificios que luego por dentro tienen una apariencia bastante decente y la gran cantidad de coches todo-terreno de primera clase (y con cristales negros). Hubo también otra que me edificó: la fe que están poniendo los franciscanos en la construcción de un enorme convento en la margen izquierda del Dniepr. Asistí a Misa esa mañana, constituyendo mi persona el 33% de los fieles presentes.

Poco más de sí dió ese día, salvo un encuentro fortuito con un matrimonio de murcianos. Les oí hablando español andando por la callé y me acerqué a ellos. Me intrigaron algo, porque no venían de negocios y tampoco parecían ser los típicos turistas. Esto en Varsovia ya no suelo hacerlo porque tendría que pararme muchas veces al día. Me dejaron con la duda sobre el propósito de su viaje, pero estaba claro que no eran los típicos turistas. Nos despedimos y yo bajé al metro para regresar a mi hotel (y uno baja, baja, baja y sigue bajando por las escaleras mecánicas, porque estaba preparado como refugio antiatómico).

 

Jornada III

El hotel-cuartel general hispano se encuentra en el centro,  y el mío en el Levoberezhe, la margen izquierda del Dniepr, bastante lejos, pero en metro son sólo quince minutitos y una hryvna (0,15€). Merecía la pena la travesía si lo comparaba con los 395 € por noche del Radisson, en el que la organización nos había conseguido un descuentito (vamos, que en total me salía diez veces, diez, más barato). Lo de los hoteles en el centro de Kiev es un robo a mano armada.

Para empezar, un desayuno de trabajo durante el que el embajador español y los organizadores nos hicieron una pequeña introducción al mercado ucraniano (sobre todo en lo referido a construcción e inmobiliaria). Fue, claro, diplomático: “que, aunque los españoles llegamos tarde, aún hay muchas posibilidades de negocio”, que hay “cierta inseguridad legal”, y poco más.

Desde el hotel, rumbo a la Federación Ucraniana de Fútbol, que era donde teníamos las reuniones el primer día. ¡Bienvenidos al reino de Surkis! Por el nivel de las instalaciones se nota que el jefe es un magnate (para quien no esté al tanto, el multimillonario Surkis fue el que consiguió la Eurocopa 2012 para Polonia y Ucrania). Y más de lo mismo: el embajador “que los españoles queremos invertir aquí”; los de distintos ministerios ucranianos, “que sabemos que no es un país fácil, pero que estamos adaptando nuestras leyes y os esperamos con los brazos abiertos”, y bla, bla, bla.

A todo esto, me quité los auriculares de la traducción simultánea: por el acento, el intérprete debía ser cubano, y supongo que sería de los que dieron con sus huesos en la URSS en un intercambio de estudiantes de los viejos tiempos. Vaya por delante que el acento cubano me gusta mucho, pero para un traductor, más importante que conocer el otro idioma es el dominio del propio, cosa que no tenía lugar satisfactoriamente en este caso.

[Pequeño paréntesis lingüístico: todavía recuerdo perfectamente el primer manual de polaco que usé hace doce años: Hable usted polaco. Primera lección: "Este es Pedro. Pedro es de Cuba. Pedro es comunista". Lección 2 ó 3: Pedro va a ver un amigo y éste le enseña su habitación. "Esta es mi habitación, ésta es mi radio, mi televisión,..." - "Egoísta. Esta es nuestra habitación, nuestra radio, nuestra televisión,...". Y todo el libro así. Precioso, ¿verdad? Fin del paréntesis.]

Pequeño descansito para el café y pasó lo previsible: españoles a un lado y ucranianos a otro porque los traductores estaban reservados para los encuentros “bilaterales” del día siguiente. Por mi parte, decidí que de eso nada, que ya que me estoy gastando dinero en aprenderla hay que aprovechar cualquier oportunidad para usar la lengua rusa, aún a costa de maltratarla. Digo rusa porque en Kiev se puede usar sin problema. Más el oeste no lo aconsejo, incluso mejor utilizar el polaco si no se conoce el ucraniano. De todas formas, lo que puedo confirmar es que en Ucrania, igual que en Polonia, aprecian mucho que uno se esfuerce en hablar en su idioma porque son conscientes de que es tarea ardua.

Después del descanso, reunión en grupos temáticos. Y más de lo mismo: los unos “que querríamos que invirtierais y estamos adaptando nuestras leyes para facilitarlo”; los otros “que estaremos encantados de invertir”; todos “este es el comienzo de una hermosa amistad”. Empezaba a hartarme tanto parole, parole, parole. Menos mal que uno de los organizadores estuvo atento y nos hizo presentarnos a todos y explicar lo que andábamos buscando, pero incluso cuando me tocó el turno me contuve, en parte porque mi ruso básico no me permitía salirme mucho del esquema que tenía preparado. Por suerte estaba presente el dueño de un restaurante español en Kiev que lleva por esas tierras unos cuantos años de amarga experiencia burocrática. Nos contó su calvario y las dificultades que existen para montar un negocio honrado. Y cuando explicó que “para comprar un local por, digamos, 5 mln de dólares, hay que saber que otros dos millones tienen que pasar por debajo de la mesa”, entonces se hizo un silencio ensordecedor. A los demás españoles se les salían los ojos de sus órbitas. Curioso, los ucranianos, jóvenes en su mayor parte, no se ofendieron, incluso alguno sonrió. Noté una reacción de alivio, algo así como “menos mal que alguien lo ha dicho”. Hay que añadir que entonces nos referíamos a solares de propiedad del Estado. Con los privados es otra historia. En cualquier caso, la reunión se animó y se hizo mucho más concreta.

Vuelta en autobús al Radisson, paso relámpago por la catedral católica, cena en un bar de comida tártaro-crimeana y vuelta al hotel. Por supuesto, lo primero que hago al llegar es desconectar el teléfono de la habitación (me lo aconsejó un amigo: desgraciadamente, no es raro que llamen con propuestas, digamos, poco decentes).

Antes de dormir, me siento a planear el día siguiente, aunque de poco me iba a servir la preparación.