La comunidad del absurdo

Posted Noviembre 9, 2009 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Alemania, Europa del Este, Polonia, Rusia, comunismo, ucrania

Tenía esto en borrador desde hacía tiempo, pero no me había decidido a publicarlo hasta que leí este artículo del siempre buen observador Ramiro Villapadierna, corresponsal de ABC en Berlín.

Hace algún tiempo un amigo universitario me comentó que en su alma mater, la SGH (la escuela de economía más prestigiosa de Polonia) existía una asignatura -optativa, eso sí- sobre el humor en la Polonia comunista.

Desde que llegué a este país me ha fascinado la capacidad que tuvieron para conservar el sentido del humor durante ese periodo tan traumático del comunismo. También es verdad que desistí hace tiempo de contar chistes polacos a mis conocidos cuando voy por España porque la reacción más favorable es invariablemente la consternación.

Podemos entender el humor como un antídoto para la vida gris bajo el comunismo, aunque yo me atrevería a ir algo más lejos. Efectivamente, el humor polaco tiene una fuerte tendencia al absurdo, pero no creo exagerar si afirmo que constituyó un elemento de resistencia al aparato comunista, invasor hasta extremos insospechados e insoportables de la vida social, privada, intelectual, y si hubiera podido, también de la vida eterna de los polacos y de los ciudadanos de los demás países del bloque rojo.

Cada país tiene su historia y su idiosincrasia. En España la ridiculización de la dictadura en cine o televisión es un invento de después de Franco, y si se hizo en vida de éste debió de ser muy mal, porque no se conservó nada que haya durado en la memoria de la sociedad (aquí no dogmatizo, nací después de la muerte del dictador, pero no recuerdo haber oído ningún chiste inteligente sobre el tema y no es por falta de memoria, así que no creo ser una excepción). Sólo puede haber cuatro causas: o somos menos inteligentes que los polacos, o menos valientes, o el aparato de censura en Polonia funcionaba con menos intensidad, o bien no había tanto absurdo al que enfrentarse a diario.

Sobre la inteligencia y la valentía, sería necesario un estudio comparativo para el que no dispongo de herramientas, pero me parece que no hay que exagerar: mucho más tontos no somos, si lo somos. Lo que sí es verdad, haciendo algo de autocrítica nacional, que el hispano medio tiene más bien tendencia al chiste de cintura para abajo, es menos imaginativo.

Más de un progre, y hablamos ya del tercer posible motivo, sigue afirmando que la libertad de expresión detrás del telón de acero era mayor que en la España de la dictadura, pero eso lo tiene que demostrar con papeles de los servicios de seguridad, y me da la ligera impresión de que la única “memoria histórica” que se busca en España hoy día abarca de 1936 a 1939 y los primeros años de la posguerra. Más adelante sólo escucho silencio, lo contrario que pasa en el Este de Europa.

Llegamos al cuarto punto, a ese que puede ayudarte a conseguir rapidamente un buen feeling con casi cualquiera a primera vista desde Praga a Vladivostok, pasando por Vilnius, Bucarest, Minsk y Erevan. Han sido decenios de vida separados, sí, pero a la vez juntos e inmersos en el absurdo de la economía planificada, de la censura, de una burocracia extendida hasta más allá de lo imaginable, de trabajo sin trabajo, de “soluciones habitacionales” de 20 metros cuadrados por familia idénticas por feas, poco prácticas y eliminadoras de cualquier intimidad. Veinte años después del desmoronamiento del muro de Berlín siguen siendo objeto de culto películas y seriales surgidos durante la era comunista que, esquivando a la censura, mostraban los desatinos con los que la gente de a pie se encontraba día a día: no es raro que jóvenes nacidos ya en democracia se sepan de memoria fragmentos enteros de Rejs, Miś o Alternatywy 4, por poner algunos ejemplos (que no dirán al lector hispano, pero ¿qué le vamos a hacer?). Existen pues lazos que provocan que los antiguos súbditos del régimen rojo se ríen de lo mismo, lo que me ha dado por llamar “la comunidad del absurdo”.

Quizá me equivoque pero, ¿alguien sabe de otro tipo de gobierno autoritario en el que los artistas protesten por… falta de papel para escribir? Y es que el socialismo siempre lucha heroicamente por resolver problemas inexistentes en otros regímenes.

Hubo más santos que canallas

Posted Noviembre 5, 2009 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Polonia

No puedo dejar de agradecer a Marta sus comentarios, que siempre me vienen bien para aclarar lo que no termino de escribir en cristiano.

“No sé por qué intuía que terminaríamos hablando del holocausto, de los judíos en Polonia (donde estaban ubicados todos los campos de exterminio alemanes), del que hemos hablado ya alguna vez.
De partida, qué son AK y NSZ exactamente (si me das el link a Wiki, lo puedo leer)?
Sin saber lo que dice o no Gazeta, te cuento que yo no creo que todos los polacos hayan sido Karol o Maximilian (los que veo ahora, tampoco lo son, hay, como en todos los pueblos, buenos y menos buenos);
creo sí que hubo muchos que se aprovecharon de la situación y que co-realizaron los “progromes” (así se dirá?), como en tantos lugares de Europa, para quedarse con los bienes de los judíos expulsados, lo mismo que en muchas otras regiones de Europa.
Y esto, lo digo, no porque lo haya visto en videos del centro de documentación Simon Wiesenthal, sino porque a mi país (y a mi ciudad y especialmente, a mi colegio) llegaron muchos de esos judíos del este y yo, con el tiempo, conocí a los hijos, nietos y bisnietos de esos judíos que vivían en Polonia. Y conozco a algunos también en Alemania :)
Y lo que cuentan de Polonia (no sólo de Polonia, claro), también los polacos (muchos de ellos, alemanes polacos), que igualmente llegaron como refugiados (o como sacerdotes), no es siempre heroico.
Sin perjuicio de que, en Polonia, como en otros países, sí haya habido verdaderos santos que corrieron grandes riesgos por salvar las vidas judías (el mismo Polanski es ej. de esto, aunque no conozco claramente en qué circunstancias fue “salvado” por una familia polaca); pero no todos los polacos son / fueron santos… Y muchos buscaron aprovecharse de la situación, de esto no me cabe la menor duda.”

Bueno, evidentemente no todos fueron santos y algunos se aprovecharon de la situación, pero la coyuntura en que se encontraban los polacos difería bastante de la del resto de naciones ocupadas por el Reich. Cuando se dice que podían haber hecho más, pues sí, seguramente, pero es exigir heroicidad a todos los habitantes de un país.

Hay que recordar que bastaba la ayuda de un sólo miembro de la familia a un sólo judío conllevaba la ejecución sumaria e inmediata de todos si se descubría el pastel. Bastaba en un pueblito con que uno de los vecinos fuera un canalla para acabar con la heroicidad del resto de los habitantes. Y aún así la tercera parte de los arbolitos del Yad Vashem lleva nombres de polacos.

Más aún, la colaboración y entrega a los nazis de judíos estaba penalizada con la muerte por el Estado Clandestino Polaco -es difícil traducir bien Underground State. Eso del Estado Clandestino es una cosa seria, con ejército, ministerios, sistema educativo, judicial, … Y efectivamente se juzgaba a esa gente… y se ejecutaba si era el caso.

En el comportamiento de los polacos hacia los judíos hay que tener en mente también las fechas y el lugar, y no confundir un pogromo con una ejecución. Conviene recordar que una parte de los judíos, no muy grande, pero existente, recibió con los brazos abiertos a los soviéticos y colaboró con ellos en la introducción del régimen. Hubo también ejecuciones a este tipo de gente dictadas por el aparatu judicial del Estado Clandestino después de juicio legal (sin presencia de los acusado, obviamente).

Luego tenemos casos “como” Jedwabne. Se usa Jedwabne como si fuera una regla general, pero aún no he conocido a nadie que me pueda dar el nombre de otro caso similar (alguien mejor informado sabrá de Ejszyszki, pero ése fue un caso de ejecución). Evidentemente, la matanza de judíos es injustificable, también por la bestialidad empleada, pero merece la pena resaltar dos cosas: primero, que no fue algo “espontáneo”, pues las SS-Einsatzgruppen tenían órdenes de Himmler de “preparar pogromos detrás de bastidores” sirviéndose de las ansias de venganza de quienes habían sufrido el yugo soviético, y eso tuvo lugar en este caso. Y segundo, que el antisemitismo existente (igual que el antipolonismo también existente del lado judío) tenía más que ver con la competencia entre vecinos que con una fobia racista “científica”, como lo definía el nazismo.

P.D: AK, NSZ

Rebeldes

Posted Noviembre 4, 2009 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Polonia

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El Museo del Levantamiento de Varsovia tiene gancho, quizá principalmente por que se lo trabaja año tras año con una fórmula moderna y atrayente.

Cuelgo el videoclip de una de las canciones del disco que el grupo DePress grabó por encargo del Museo sobre los “soldados malditos”, militares polacos que siguieron luchando tras la segunda ocupación soviética en 1944 (la primera, claro es la de 1939). Los textos fueron compuestos también por los soldados: algunos fueron encontrados en sus uniformes después de ser derrotados por las fuerzas de seguridad del nuevo régimen. Los últimos fueron reducidos ¡en 1964! Al principio la idea era tratar de enlazar con una posible IIIGM. Más adelante bastaba con sobrevivir, porque la vuelta a la sociedad era imposible: los comunistas encarcelaban o fusilaban a todo el que hubiera pertenecido al Ejército Nacional (AK) o a las Fuerzas Armadas Nacionales (NSZ). La “amnistía” decretada por los rojos -irónico, una amnistía para los que habían luchado contra los nazis desde la primera hasta la última hora por parte de los primeros aliados de Hitler- era una farsa.

Me han preguntado en ocasiones por qué le tengo tan poca simpatía al periódico Gazeta Wyborcza, que fue uno de los órganos de prensa de Solidaridad. Dejo antes claro que lo leía con frecuencia en mis no tan lejanos años de universitario, principalmente por sus buenos corresponsales -y también por la extensa entonces sección de deportes-, y que en uno de mis primeros empleos una de mis tareas consistía en hacer un resumen de prensa, de Wyborcza también. Uno de los muchos motivos de mi profundo desagrado es su tendencia a falsificar la historia con objeto de que los polacos se avergüencen de ella. Así se hacen más fácilmente manipulables y menos reacios a hacer suya la ideología que la GW pregona, todo en nombre de una mal entendida modernización del país y de un supuesto acercamiento a “Europa”. Trataron de hacerlo con el Levantamiento de Varsovia, usaron sin rubor -y manipularon- la masacre de judíos en Jedwabne para lo mismo, y este capítulo de la historia polaca, el de los “soldados malditos” no fue una excepción. Gracias a Dios, GW no es omnipotente, aunque estuvo cerca.

Łódź podwodna

Posted Noviembre 2, 2009 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Polonia

El título sólo significa “submarino”, que es un poco la impresión que se puede tener del dueño de este blog: que aparece y desaparece cuando le viene en gana. ¡Qué se le va a hacer! Paciencia. La verdad es que después de las vacaciones he pasado un més en España y no ha sido fácil ponerme otra vez a escribir.

Fin del sueño

Posted Noviembre 2, 2009 by Higinio J. Paterna Sánchez
Categories: Europa del Este, Gazeta Wyborcza, Kaczynski, Ley y Justicia, Plataforma Cívica, Polonia, Tusk, Varsovia

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Aún queda un año para las elecciones presidenciales en Polonia y lloverá mucho antes de que se pueda hacer un pronóstico serio. Lo que queda claro es va a ser un camino de rosas para el primer ministro Donald Tusk, aún el más firme candidato a la jefatura de Estado.

Hasta el pasado septiembre las cosas no le podían haber ido mejor a Tusk y a su Plataforma Cívica. Sin atreverse a emprender reformas de calado, les bastaba con no ser la única alternativa seria al regreso del partido Ley y Justicia de Jarosław Kaczyński al poder. Ningún gobierno de la historia de Polonia tras la caída del comunismo ha sido capaz de mantener durante un periodo tan largo (casi dos años) una cuota de popularidad similar.

Pero se acabó el idilio. Es cierto que los resultados de las encuestas no han caído en absoluto en picado, sigue gozando de una amplísima ventaja, pero también lo es que el margen de error de Tusk se ha estrechado peligrosamente. Han sido tres escándalos seguidos con miembros y agendas del gobierno como protagonistas los que han provocado que incluso por un momento se han abierto fisuras en el apoyo mediático, incondicional hasta la fecha.

El primer affaire comenzó ya antes de las vacaciones veraniegas pero su final está por ver: la puesta en venta de los astilleros de Gdynia y Szczecin y su compra por parte de inversores de Qatar serían el gran éxito del ministro del Tesoro Aleksander Grad, lo que los salvaría de ser parcelados por orden de la Comisión Europea. Anteriormente ésta había decretado ilegales las ayudas estatales recibidas por los astilleros. Sin embargo, justo antes del pago de los 400 millones de zlotys (unos 100 millones de euros), los qataríes desaparecieron del mapa. Resultado: para los astilleros, catastrófico. Pero no es esto lo que ha escandalizado a la opinión pública sino la más que fundada sospecha de que nunca existió tal investor.

La segunda patata caliente se la sirvieron a Tusk varios de sus ministros y miembros de la directiva de la Plataforma cuyos contactos con gangsters fueron descubiertos por la Oficina Central Anticorrupción (CBA): las conversaciones grabadas y publicadas muestran cómo los políticos planeaban forzar una ley que favoreciera los intereses de los mafiosos en sus negocios ligados a los juegos de azar.

Tusk, en una de sus decisiones más acertadas, había dejado como jefe del CBA a Michal Kaminski, nombrado por el anterior gobierno y político ligado al partido de Kaczynski. Había de ser un “espantapájaros” para evitar la corrupción dentro de la propia Plataforma Cívica. Parece que, a la hora de la verdad, la lógica partidista ha sido más fuerte. Kaminski fue expulsado por Tusk de su cargo, aunque también rodaron las cabezas de varios de los involucrados en la trama, la del vice-primer ministro Schetyna y la del ministro de Deportes entre otras. La excusa para deshacerse de Kaminski fue que “había tendido una trampa” al propio Tusk cuando le informó de sus averiguaciones el pasado agosto. De hecho, el apoyo de la mayor parte de los medios -en especial de Gazeta Wyborcza- al gobierno seguía esa línea: todo era un montaje para derribar al propio Tusk. Sus titulares de octubre bien podrían pasar a la historia de la falta de rigor periodístico. Fue obligado a dimitir también el ministro de justicia y fiscal general, Andrzej Czuma, cuyas declaraciones en favor de los sospechosos -”son inocentes al cien por cien”- podían incitar a la fiscalía a no tomar medidas. Falta por averiguar quién alertó finalmente a los políticos y a los gangsters de la operación de la CBA, ya que misteriosamente el proyecto de ley fue modificado justo después de que Kaminski pusiera en guardia al primer ministro.

El tercer problema se lo han brindado a Tusk los servicios de seguridad, en concreto la Agencia de Seguridad Interior (ABW), al saberse de las escuchas de que fueron objeto conocidos periodistas. Algunas tenían relación con operaciones en curso, pero los estenogramas de otras, privadas, no fueron destruidos. Es más, el vice-jefe de la agencia trató de emplear algunos en un proceso judicial con el periódico Rzeczpospolita. De paso ha salido a la luz que el número de escuchas por parte de los servicios secretos ha aumentado desde la llegada al poder de la Plataforma Cívica, que decía venir para acabar con el “Estado policial” del anterior gobierno.